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Pero si por el contrario tienes que pasarte todo el día trabajando a 40 grados a la sombra, pues ya es otra historia. Por eso entiendo que aquí cualquier obra se eternice, y hagan falta 20 personas para hacer el trabajo de 3. Y es que mientras 2 sudan con el pico y la pala durante un ratito los otros 15 descansan y comentan la jugada en detalle, luego todos juntos se toman una larga pausa para recuperar fuerzas, y entonces otros 2 retoman lentamente lo que los otros habían medio empezado mientras el resto continuan comentando todos los detalles..
Algunos observadores malintencionados, al ver imágenes como la arriba en la que se ven a 10 personas reunidas alrededor de una zanja pero ni una parece estar trabajando en ella, lo llaman vagancia. Pero no se trata de vagancia, señores, es el calor.
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Porque desde que llegué al Congo mi imagen de la iglesia en general y de las monjas en particular ha cambiado (aunque mi idea de Dios -o mejor dicho, de la ausencia de Dios- no ha cambiado, sino que aún se ha visto reforzada). Y es que nunca antes había visto tanta pobreza y tanta desesperación, tanto dolor y tanto sufrimiento como aquí. En este país el horror es el pan de cada día. Pero también en este país me he dado cuenta de lo que realmente significa tener fe y de lo que realmente significa la bondad..
Aquí el Estado está tan podrido y tan corrupto que lo único que se preocupa de financiar son sus propios bolsillos, sin importarle para nada que la mayoría de su población muera en las calles. El Estado no se preocupa ni del acceso a la educación ni de de dar unos cuidados médicos mínimos, ni de impartir justicia o de mantener un cierto orden y seguridad; en realidad no se preocupa ni de ofrecer ningún tipo de servicio social, por básico que sea, a sus ciudadanos..
Así que la iglesia se encarga de cubrir muchas de estas carencias, con lo que muchas escuelas, orfanatos o hospitales existen gracias a su financiación y buena voluntad..
Allí trabajan muchas monjas misioneras que llevan muchos años e incluso décadas viviendo en el Congo. Viven de manera sencilla y a pesar de la avanzada edad de la mayoría de ellas, trabajan incansablemente en orfanatos, centros de acogida para niños de la calle o hospitales para ayudar a los más débiles. Y tienen una paciencia que ni pasando mil años estudiando filosofía tibetana conseguiría alcanzar yo..
Como por ejemplo la extraordinaria hermana Roser Morera (en la foto de arriba), originaria de Barcelona pero que lleva nada más ni nada menos que 37 años viviendo en el Congo (teniendo en cuenta que tiene 67 años, lleva más de media vida en este país). Trabaja en un centro de rehabilitación para minúsvalidos donde ellos mismos están empleados en la administración, restaurante, lavandería, etc. En un país en el que los minusválidos son considerados menos que inútiles, ella consiguió que todo el personal del centro fueran minusválidos con un trabajo digno y un sueldo, y supervisa personalmente el funcionamiento del restaurante del centro donde cada día se compra la comida y se cocina para un centenar de personas. Además trabaja como educadora social con niños de la calle, y por si todo esto fuera poco también dedica su tiempo libre a un orfanato donde coordina las adopciones de niños para familias españolas..
Parafraseando lo que dijo Horacio hace unos días, paradójicamente estas monjas misioneras que son el producto de otra época y de otra mentalidad, en mi opinión se han convertido en las auténticas heroínas de este siglo tan faltado de héroes y de ideales, y merecen toda mi admiración y respeto.
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Y es que en Kinshasa todo todo todo es carísimo. Empezando por los pisos y acabando por cualquier cosa que quieras comprar. Por ejemplo, cuando vas al supermercado o a cualquier tienda con sólo llevarte algo de comida para los próximos 3 o 4 días ya te has gastado unos 100 dólares. Lo bueno es que puedes encontrar casi de todo lo que se encuentra en Europa, aunque 4 veces más caro. Por ejemplo, tal y como comentaba ayer Dorothée, un yogur normal y corriente, sin sabor ni nada, te cuesta entre 1'5 dólares y 2 (a la mínima que compres un par de packs ya te gastas 15 dólares). Y si te gustan los cereales, una caja de corn flakes o de muesli como mínimo te va a costar 8 o 9 dólares del ala. ¡Así no hay quien desayune de manera decente! La alternativa es comprar sólo en los mercadillos de la calle y alimentarte a base de plátanos, mandioca en sus varias formas y la fruta de la temporada. Pero la verdad es que al cabo de un tiempo cansa..
Pero estoy divagando, volvamos a lo de los billetes de avión: no sólo son caros para ir en consonancia con todo lo demás que aquí es caro, sinó que además son el producto del grandísimo morro que tienen las compañías aéreas. Yo creo que lo hacen por venganza a la proliferación de compañías de bajo coste en Europa, que les han obligado a ponerse las pilas y a ofrecer precios más competitivos. Allí no tienen más remedio que morderse las uñas delante de Ryanair y co., pero en sitios cómo África donde la competencia es irrisoria y donde no existe la clase media, pues abusan de su posición al máximo poniendo los precios que les da la gana. Total, si los únicos que pueden permitirse viajar son los ricos, pues que paguen..
Y así ofrecen un servicio de lo más básico a precio de oro, satisfechos como pavos de ser los amos del mercado. Pero el colmo del morro es lo de SN Brussels que además de vaciarte la cartera, de camino a Bruselas se para en Camerún a la ida y en Angola a la vuelta, como si fuera un autobús de línea. Dicen ellos que para que el vuelo les salga más a cuenta. Pobrecitos.
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(leído en Qué mala soy dosificándote).
Acabo de contar que en los 7 meses que llevo aquí he vivido ya en 7 casas diferentes. Quizás soy un poco exigente, pero es que aquí los precios de los pisos son un robo a mano armada, y además los propietarios tienen una cara tan dura como el mármol. Para ellos alquilar un piso significa simplemente prestártelo a cambio de dinero (y mucho), sin ningún tipo de obligación por su parte de reparar los desperfectos, mantener la casa en buenas condiciones ni nada de nada..
Si quieres vivir en el centro para estar cerca del trabajo y porque es más seguro, y en un piso que tenga unas mínimas condiciones sanitarias te clavan nada más ni nada menos que no menos que 1000 dólares al mes (normalmente más). Por ese precio puedes alquilar una mansión en Pedralbes, pero en Kinshasa como mucho encuentras un pisito ruinoso que si tiene electricidad ya puedes estar contento..
Y es que todo es carísimo en Kinshasa, pero lo de los pisos es de campeonato. Por ejemplo en mi último piso éramos 2 y págabamos 1200 dólares. Y como podéis ver en la foto tampoco era nada del otro mundo ni en un barrio de gran lujo, sino más bien algo normalito. Pero como no encontramos nada más barato a pesar de haber buscado intensamente por toda la ciudad y yo de haberme mudado varias veces desde que llegué, pues con ese sitio ya nos conformábamos. Sería demasiado contar las historias de los otros pisos en los que he estado, pero no eran mucho mejores así que ya tenía ganas de asentarme en algún sitio con paz y tranquilidad..
Pero, ay, todo funcionaba bien hasta que empezó la estación de lluvias hace un mes y con ella empezaron también las goteras en la casa (el piso está en la última planta), que después de unos días se conviertieron en charcas enormes ya que las tormentas tropicales de aquí no son moco de pavo. Pero el señor propietario se negó a pagar la reparación del tejado diciendo que lo teníamos que pagar nosotros al ser los inquilinos, y él ya nos descontaría algún dinerito del alquiler cada mes. Al oír eso dijimos se acabó lo que se daba y al día siguiente yo ya tenía las maletas hechas..
Así que ahora me encuentro de nuevo abusando de la hospitalidad de los amigos. Hasta que encuentre el próximo piso de precio desorbitado, me mude de nuevo y al cabo de un tiempo me canse de los abusos del propietario y vuelva a acoplarme en casa de alguien mientras busco otro sitio..
Y vuelta a empezar.
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(...).
En cada mot m'hi jugo l'existència." -.
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(llegit a Anotacions al marge).
"Cada dragón engendra un San Jorge que lo mata" - Khalil Gibran.
La mayoría son hombres blancos con chicas negras, y suelen verse sobretodo de noche en los bares y discotecas de la ciudad, bailando o tomando una copa. Y es ahí donde la delgada línea que separa relaciones consentidas entre dos adultos y explotación sexual se difumina hasta perderse de vista. Cuando tiene lugar una transacción monetaria o un intercambio de favores la cosa está clara, todos estaremos de acuerdo en que se trata de prostitucion..
Pero no es de eso de lo que quiero hablar (lo dejo para otro día porque el tema da para mucho). Sino de los casos en que el interés de uno de los dos miembros de la pareja es más sutil. Cuando la chica congoleña (porque normalmente se trata de chicas) se acuesta con el mundele en cuestión porque cada vez que salen le paga la cena o las copas y le hace regalos que nunca podría comprarse ella con sus ingresos. O cuando simplemente se deja impresionar por su ropa, su coche o su casa con jardín, quizás pensando que más adelante, de alguna manera, ella también tendrá todas esas cosas. O se la llevará con él cuando vuelva a su próspero país..
Y es que inevitablemente siempre hay un desequilibrio de poder entre esas parejas mixtas. Tengo un par de amigos que tienen novias congoleñas y me han comentado más de una vez este problema, la duda de si realmente están con ellos por amor o por lo que ellos encarnan, por el deseo de una vida mejor. Aunque no quieran, ese abismo económico entre los dos está siempre un poquito presente debajo de la mesa, silencioso y discreto..
Pero a pesar de eso hay parejas que lo han superado y están felices y contentos el uno con el otro. Como estos dos amigos de la foto que llevan varios meses juntos y están todo el día haciendo el tonto como dos tortolitos. Da gusto verlos.
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Así pues la única manera de ver elefantes, girafas, zebras o leones en África es visitando algún parque o reserva nacional previo pago de sumas descaradamente altas (no menos de 100 dólares por día, el doble o el triple dependiendo del parque y la escasez de los especies que se encuentran dentro)..
Y si no hay que conformarse con los abundantes escarabajos que poblan todas las casas de Kinshasa, las lagartijas de colorines que se pasean por calles y jardines, la rata que me encontré un día dentro del cajón de mi oficina intentando robarme un caramelo (no es broma), o incluso serpientes de agua como ésta de la foto que encontramos ayer después de llover..
Ya os avisaré si veo algo un poco más glamuroso...
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Y así pues desde ayer tengo mi segunda malaria en menos de un mes. Qué bien..
La malaria es una enfermedad que se transmite a través de las hembras de una variedad de mosquitos muy cabrones que se llaman Anopheles. La reproducción del parásito de la malaria tiene lugar en el mosquito, entonces a través de la picadura es transmitido a los humanos y el primer lugar que ataca es el hígado. Desde allí completa su reproducción y se expande por toda la sangre del cuerpo, donde ataca las células rojas para usar su hemoglobina (por eso la malaria suele producir también anemia). El parásito empieza entonces expandirse por los distintos órganos del cuerpo, pudiendo llegar a afectar al cerebro y ahí es cuando provoca la muerte. Pero si la enfermedad es tratada a tiempo no pasa nada, los medicamentos limpian la sangre de párasitos y quedas como nuevo..
Los síntomas típicos de la malaria son parecidos a los de la gripe (fiebre, escalofríos, vómitos y dolor de cabeza) pero también dolores musculares, típicamente en el cuello, y escalofríos. A mí la vez anterior me provocó mucha fiebre (alrededor de 40 grados durante casi una semana) y vómitos constantes, pero esta vez cómo la he empezado a tratar nada más sospechar que la podría tener, pues está siendo mucho más ligerita y ni siquiera tengo fiebre..
Ah, y no hay vacunas contra la malaria, sólamente unas pastillas preventivas que no garantizan nada (yo las tomaba y ya véis). Pero los tratamientos son eficaces y baratos, lo que pasa es que la mayoría de la población en África no tiene acceso a ellos y por eso cada año mueren alrededor de 2 millones de personas a causa de esta enfermedad, la mayoría mujeres embarazadas y bebés.