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La verdad es que en gran parte del país no hace falta tomar clases de conducción, ya que los coches escasean y las carreteras aún más. Pero en Kinshasa esto produce un caos circulatorio cotidiano con inmensos embotellamientos y situaciones absurdas de las que se tardan horas en salir, y que se podrían evitar con seguir unas mínimas normas no ya de conducir sino de lógica y cortesía..
Para empezar no hay señales de tráfico ni semáforos que funcionen (el último "murió" hace unos meses), y en gran parte de la ciudad ni siquiera calles que merezcan ese nombre. Sólo polícias de tráfico en algunos cruces estratégicos de la ciudad a los que nadie hace ni el más mínimo caso..
La mayoría de calles están tan llenas de baches y socavones que todo el mundo conduce por donde le da la gana, o sea por donde la superfície parece más plana sin importar que eso sea en pleno carril contrario. El carril contrario también es invadido cuando se produce un embotellamiento y no se tiene paciencia para esperar; de hecho el carril contrario es usado casi tanto como el propio. Como ejemplo la situación de la foto en la que a causa de las obras en medio de la calle, los coches se metían indistintamente en el carril de la izquierda o el de la derecha, qué más da..
El colmo de esta actitud al volante tiene lugar dos veces al día, cuando el tren que viene de cercanías cruza la ciudad en una calle muy concurrida. Al pasar el tren los coches tienen que parar, pero los de atrás no tienen paciencia y se meten en el carril contrario para estar en la primera fila cuando la barrera se levante. Pero eso lo hacen los coches de los dos lados, con lo que al acabar de pasar el tren se encuentran dos carriles de coches cara a cara, mirándose sin saber muy bien qué hacer pero sin ceder el paso, a ver quién es más chulo. Y así la situación puede alargarse indefinidamente cual duelo al sol, hasta que alguien se cansa..
Y así cada día.
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Y es que éste lo encontré a través de un amigo de un amigo, o sea de contactos cultivados a lo largo de los 9 meses que hace que vivo en este país. Y es que cuanto más tiempo llevas en un sitio más fácil te resulta enterarte de chollos, contactos, cotilleos o demás cosas interesantes..
Espero que ésta sea mi última mudanza.
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De entrada mi maleta repleta de jamón ibérico y otros manjares de nuestras tierras no llegó a Kinshasa. Y todos los regalos para colegas y amigos que habían dentro tampoco. Ya lo dije una vez y lo repito: las compañías aéreas en África son unos chorizos (a parte de comerse los míos)!.
Con eso ya entré con mal pie en este país, así que cuando unos cuantos espontáneos me regañaron por sacar fotos en el aeropuerto me saltaron chispas, y cuando un enjambre de golfillos nos acosó a la salida pidiendo dinero por el simple hecho de ser blancos por poco les doy un cachete..
En la oficina las cosas no han mejorado mucho, hemos tenido infinitas reuniones de las que te acaban la paciencia y supongo que esta vez yo me traje poca. En realidad en este país esto es lo único que hace falta traerse. Mucha paciencia, toneladas de paciencia..
En fin. Que hoy es lunes y mañana será otro día.