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Pero entre el inusitado sentimentalismo que me ha estado invadiendo últimamente al empezar a anunciar mi partida a los amigos, y la perspectiva de unas vacaciones navideñas que van a prolongarse indefinidamente (hasta que encuentre un nuevo trabajo), no tengo precisamente prisa para marcharme aún. Así que, tirando un poco de aquí y un poco de allá, me quedan aún un par de semanas más para dejar definitivamente este país. Semanas que estoy aprovechando para hacer un poco de turismo de última hora. El fin de semana lo pasé en Bujumbura, Burundi, ayer visité un importante centro de investigación a hora y media de Bukavu, y mañana me voy de excursión a un parque nacional ruandés que está también cerca de Bukavu. Más detalles después del fin de semana..
Me voy del Congo. Llevo días repitiéndolo y no me lo acabo de creer. La mezcla de alegría y de tristeza es tan intensa que no consigo hacer un balance que no cambie cada cinco minutos. De momento os dejo con esta imagen de los pasajeros apelotonandóse de cualquier manera para subir a un avión de la compañía congoleña Wimbi Dira. Me la ha enviado esta mañana un colega que trabaja en la aviación, y la tomó hace unos meses en el aeropuerto de Kisangani. Me encanta porque es la ilustración perfecta de lo que es este país, un caos que no se sabe muy bien como funciona..
Por cierto, estoy en plena búsqueda de trabajo en vista de mi desempleo inminente. Así que si alguien se entera de algo interesante en el terreno humanitario/post-conflicto para una licenciada en comunicación y posgrado en derechos humanos con casi dos años de experiencia en Congo y con ganas de trabajar en África, en Asia o en América latina, por favor que me mande un correo a:.
elia [arroba] elia.ws.
Gracias!
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A juzgar por el tiempo que hace que Martens se pasea por la RDCongo, parece que lleva casi dos años trabajando en este proyecto y no tengo ni idea de cuando va a acabarlo. Conozco a varias personas de diversas ONGs, agencias humanitarias y de la MONUC (la misión de mantenimiento de la paz de la ONU) a las que Renzo Martens ha acabado la paciencia a base de burlarse de ellas durante entrevistas y filmaciones diversas. Podríamos decir que se ha convertido en un personaje muy, muy conocido entre la comunidad internacional de la RDCongo. Y confieso que estoy impaciente por ver su trabajo acabado..
Buscando en internet he encontrado poca información sobre su trayectoria artística, aunque he encontrado un blog que habla de su anterior proyecto (del 2004), llamado Episode 1, sobre la guerra en Chechenia. Durante el auge del conflicto, cuando Chechenia recibía una gran atención mediática, el señor Martens viajó por el país con los convoys de ayuda humanitaria y en lugar de preguntar a la gente por la situación vivían, giró la cámara hacia él mismo y les preguntó lo que pensaban de él. "Ya basta de hablar de vosotros, ahora hablemos de lo que vosotros pensáis de mí", dice Martens..
Al igual que con el proyecto de Hornsleth, me pregunto ¿es esto arte o burla?
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Según la página web de Hornsleth, la intención del proyecto es denunciar la explotación y las manipulaciones a las que África es sometida por los donantes de ayuda humanitaria. Pero según parece, el proyecto ha enfurecido al Ministro de Ética de Uganda(el cual, por cierto, me pregunto a qué se dedica exactamente), que lo calificó de "humillante" y "racista". Y no es el único, ya que el asunto ha desatado una lluvia de artículos y reportajes negativos en los medios de comunicación ugandeses que tachan la iniciativa de neocolonialista..
Los habitantes de Buteyongera han accedido a las condiciones del proyecto de voluntad propia, de las cuales son totalmente conscientes, y van a beneficiarse de manera directa de los animales donados por el artista. En cambio, gran parte de la ayuda humanitaria donada a los gobiernos africanos desaparece en los bolsillos de políticos y funcionarios corruptos, como el tal Ministro de Ética que tan ofendido se mostraba, y sólo una ínfima parte llega a la población de a pie..
¿Se burla realmente el proyecto de Hornsleth de los campesinos de este pueblo ugandés? Yo creo que pone en evidencia unas cuantas contradicciones de la identidad en África y de las ayudas al desarrollo que recibe, en las que muchos prefieren no pensar..
Para hacerse una idea de lo dura que es la vida de los campesinos en Uganda o en cualquier otra parte de África, recomiendo una partida de Third World Farmer (Campesino del Tercer Mundo), un juego de simulación en la que los jugadores deben cuidar del ganado y labrar la tierra, y sobrevivir en el intento.

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Ha sucedido esta mañana en Kinshasa. Un grupo de unos 200 seguidores de Bemba se ha manifestado delante de la Corte Suprema de Justicia para expresar su apoyo al recurso que presentó su candidato contra la aceptación de los resultados de las elecciones, que lo declaraban perdedor frente a Kabila. Pero como en cualquier ocasión en la que se reúnen más de 4 congoleños exaltados en cualquier lugar (sobretodo en Kinshasa), la manifestación ha empezado a calentarse y entonces la Policía ha empezado a lanzar gas lacrimógeno sobre los asistentes para dispersarlos. Esto ha provocado la reacción de la guardia especial de Bemba que ha empezado a disparar contra la policía, el intercambio de tiros ha durado 30 minutos, y finalmente han llegado los cascos azules uruguayos a poner orden..
Resultado: la Corte Suprema de Justicia ha acabado saqueada y en llamas. No sé si ya lo había dicho aquí alguna vez, el saqueo es el deporte nacional. Es por eso que por un segundo me he preguntado si todo el follón de esta mañana no era simplemente una excusa para practicarlo..

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Mi tristeza escucha como los perros aún no nacidos ladran a los hombres aún por nacer.
(citado en Los papeles de Boris).
Acaba un ciclo y empieza uno nuevo, ¿será esta reaparición una señal?.
1. Azul - Arthur Veira.
- velha da cançao.
- as cinzas dos deuzes.
- o amor o meo violao
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El 58% de los votos han ido a parar a Joseph Kabila y el 42% a Jean-Pierre Bemba, que había obtenido un 20% en la primera vuelta. Estos resultados provisionales han sido rechazados por Bemba, como no, que han introducido un recurso a la Corte Suprema de Justicia, la cual tendrá que pronunciarse sobre los resultados definitivos dentro de una semana. Bemba ha declarado que no acepta estos resultados y ha presentado el recurso porque sabe que ha habido fraude en los sufragios, pero que va a seguir las vías legales para que se le haga justicia. Sin embargo sus seguidores más fervientes, que ya demostraron hace una semana y en otras ocasiones anteriores que la moderación no es su cualidad principal, han declarado que van a utilizar usar todos los medios posibles (incluso la fuerza) para demostrar que Bemba es el verdadero ganador..
A pesar de tales declaraciones de los seguidores de Bemba, de momento la calma reina en todo el país. En los sitios con mayoría de seguidores de Kabila, como es el caso de Bukavu, el jueves las calles quedaron paralizadas por la que salió a celebrar la victoria de su candidato. En los sitios con mayoría de seguidores de Bemba, como algunos barrios de Kinshasa, a pesar de los miedos de la comunidad internacional, todo está tranquilo..
Tal como he dicho en otras ocasiones, es muy difícil instaurar la democracia en países donde no existe ni un ápice de cultura democrática. Para muchos la democracia se identifica con la celebración de elecciones, pero en realidad va mucho más allá de esta concepción instrumentalista. Una de las cosas que definen una democracia es una oposición fuerte y saludable, concepto que muchos países africanos como Congo no aceptan. Nadie quiere ser el perdedor del juego democrático y no poder comerse su parte del pastel, sobretodo cuando el pastel es tan grande como éste, "como 4 Españas" en palabras de El País. Y en el caso de Bemba, además, está su interés por acogerse a la inmunidad diplomática de la que disfruta cualquier jefe de Estado, para así evitar ser juzgado por crímenes de guerra y contra la humanidad por la Corte Penal Internacional..
La gran pregunta que todos nos hacemos estos días es ¿va a funcionar la democracia en el Congo en el futuro inmediato?
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Los poseedores de pasaportes de países amigos (los que han invertido mucha pasta en Ruanda después de la guerra), o sea, estadounidenses, canadienses, alemanes o suecos, pueden cruzar la frontera sin pagar, pero el resto de los países (como España) deben pagar 60$ y ver la cara de malos amigos de los funcionarios de la frontera (que imagino es aún peor para los franceses o belgas)..
Kigali se encuentra a 285 km (de carretera esfaltada y sin agujeros) de Bukavu, más o menos en el centro de Ruanda. El paisaje durante todo el trayecto es simplemente espectacular, y uno enseguida comprende porque Ruanda es también conocida como "el país de las mil colinas". La carretera pasa entre colinas y más colinas, una detrás de otra, todas cubiertas de cultivos de todo tipo formando bellísimas formaciones cubistas de todas las tonalidades de verde y marrón (me pregunto por qué Yann Arthus-Bertrand no las ha fotografiado aún). Y es que, según me dicen, en Ruanda falta terreno cultivable para la cantidad de población que tiene, y por eso se han inventado todo tipo de sistemas de cultivo en las laderas de las montañas..
Pero la parte más impresionante del trayecto es la hora y pico que pasamos atravesando el Parque Nacional de Nyungwe por una carretera de curvas serpenteantes entre densa jungla tropical a 1900m de altura (por el camino nos encontramos dos accidentes de camiones que se han salido de la carretera, hechos fosfatina los dos). Al borde de la carretera vemos varios monos paseando tan tranquilos, y a lo lejos las montañas están cubiertas de una bruma envolvente que les da un aire fantástico, irreal..
Al llegar a Kigali me sorprenden los mensajes del tipo "quién paga sus impuestos construye su nación" en carteles al borde de la carretera. Pero aún me sorprende más ver cómo todo el mundo respeta las normas de tráfico, se para en los cruces dejando pasar a los demás y no hace lo que le da la gana por la carretera como pasa en Congo. Y lo nunca visto: los taxi-motos, que en Bukavu son el colmo de la transgresión y de saltarse las normas de tráfico a la torera, no sólo llevan casco (todos y cada uno de ellos) ¡sino que también llevan uno extra para sus pasajeros!.
También en la capital hay colinas y más colinas, por lo que se hace difícil saber dónde está el centro de la ciudad. En varios puntos hay rotondas con césped o flores en el medio, en general todo está limpio y arreglado en toda la ciudad. Pero hay mucha menos variedad de color que en Congo, donde la mayoría de las mujeres van vestidas con ropas tradicionales de colores llamativos y diseños vistosos; aquí, en cambio, la ropa occidental es la vestimenta dominante. Y todo es mucho más barato que en Congo, tiendas, hoteles y restaurantes..
Después de haber visto la película Hotel Rwanda, insisto para ir a ver el hotel en cuestión, el Hôtel des Milles Collines. Me decepciona un poco, ya que en la película no lo recordaba así, y el director del hotel de pelo blanco no se parece en nada al Jean Reno de la película. Aún así, conseguí subir a la azotea del edificio y la vista de la ciudad sobre las colinas al atardecer valió la pena..
A parte de Kigali también pasamos un día en Butare, una de las principales ciudades del país después de Kigali. A pesar de ser una ciudad poco atractiva y sin ningún interés en particular, tiene una universidad y un museo de historia y cultura de Ruanda. Me encantaron las preciosas joyas antiguas de las familias reales, pero supongo que por mi debilidad por los cestos y todo aquello trenzado o hecho con pajas o fibras, me lo pasé pipa dentro de la reproducción de una choza tradicional donde casi me tomé una siesta en el lecho real rodeada de todo tipo de mis cestos favoritos..
Y dejo para el final la visita al Museo del Genocidio en Kigali. Y es que ¿qué puedo decir de un museo como éste? Hay cosas, y el genocidio es una de ellas, que no se pueden describir..
Fue construido sobre unas fosas comunes donde se encuentran los restos más de 250 000 personas, y abrió sus puertas hace un par de años al cumplirse el 10º aniversario del genocidio. Es todo lo que puede esperarse de un museo como éste: muchos paneles con textos y fotos explicativas, varias salas con fotos y frases de niños y gente que murió en el genocidio, y un par de detalles macabros (como una vitrina llena de calaveras), y alguna escultura donada por artistas comprometidos. Sin embargo, y a pesar de deplorar profundamente lo que pasó, no pude evitar ciertos sentimientos contradictorios por la parcialialidad de los textos y en general por la visión unilateral de todo el conflicto. Y es que la historia la escriben o los vencedores o los supervivientes, o ambos. Pero los muertos ya no pueden decir nada.
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-Felicien Ntagengwa.
(leído en el Museo del Genocidio en Kigali, Ruanda)