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Me encontraba yo paseando por el pequeño pueblo de Shela, en la isla de Lamu, y me perdí en las pequeñas callejuelas. Entonces le pregunté el camino a una mujer que en ese momento pasaba por allí, ella me lo indicó, y dando yo por supuesto de que se trataba de una lugareña, le pedí hacerle una foto ya que con su amplia sonrisa y su bebé a cuestas me pareció muy fotogénica. La foto la tenéis aquí abajo, así que podéis ver vosotros mismos lo guapa que es..
Casi un mes después de mis vacaciones, ya instalada en Bukavu, un domingo fui a una barbacoa al lado del lago Kivu. Allí me presentaron a Matteo, un italiano que trabaja desde hace tiempo en una agencia de la ONU en Bukavu, Y cúal fue mi sorpresa al cabo de unos minutos al conocer a su esposa y su hijo: ¡se trataba de la misma mujer y del mismo bebé que yo había fotografiado en Lamu! Y en realidad ella no era ni de Lamu ni de Kenya, sino de Burundi y se encontraba allí de vacaciones al igual que yo, esperando que su marido se reuniera con ella unos días más tarde.
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Curiosamente las dos vienen de Estados Unidos, una de un tal Felipe que está en Washington y otra de mi amigo Pinto que está en Miami (¡gracias chicos!). No sé exactamente cuando fueron enviadas ya que no pusieron la fecha, pero creo que tardaron unos tres meses..
Sé que aún quedan al menos dos más por llegar, pero de momento ya hemos comprobado que el sistema postal congoleño funciona, aunque sea muy lentamente (quien lo iba a decir). Ahora sólo falta comprobar si funciona también en dirección contraria, así que cuando pueda voy a mandarles una postal a Felipe y a Pinto..
Y próximamente: muchas fotos y historias sobre mis vacaciones en Kenya.
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Mi vuelo tenía que salir de Nairobi para Kampala a las 7:30 de la mañana, pero lo hizo solamente a las 3:30 de la tarde, 8 horas de retraso para un vuelo de escasamente una hora. Y todo sin que nos ofrecieran ninguna información, bebida o compensación alguna para tantas horas tirados en el aeropuerto..
A primera hora de la mañana subimos a un primer avión y nos preparamos, entre cabezadita y cabezadita, a despegar. Pero entonces el piloto se dio cuenta de que había una avería y nos pidió de tener paciencia mientras llamaba al mecánico del aeropuerto. Esperamos una hora sentados en el avión hasta que se dieron cuenta de que necesitaban refuerzos y nos hicieron bajar. Entonces esperamos un par de horas más en el aeropuerto, hasta que nos volvieron a llamar para subir en el avión, supuestamante ya arreglado. En este segundo intento llegamos incluso a despegar, pero 20 minutos después hicimos media vuelta y volvimos al aeropuerto de Nairobi ya que los problemas persistían. Así que nos fuimos de vuelta al aeropuerto, que ya nos empezaba a parecer tan familiar como el salón de casa. Y me fui a comprar libros, que aunque Nairobi no sea Barcelona el 23 de Abril para mí no deja de ser Sant Jordi..
Después de echarme una siesta en uno de los pasillos, trajeron otro avión y finalmente pudimos marcharnos, después de haber repetido la operación 3 veces y pasado por todos los controles de seguridad del aeropuerto otras tantas, y es que a la tercera va la vencida..
Durante el vuelo, mientras yo leía mi recién adquirido libro de Sant Jordi, mi avispado vecino de asiento encontró un curioso artículo en la revista de Kenya Airways de a bordo, titulado "Cómo construir un Boeing". Y entonces entendimos de donde venían todos los problemas y averías del día: seguramente alguien había leído mal las instrucciones del prospecto.
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El viernes tenía que volar a Kampala y el sábado a Nairobi, pero como no estaba en la lista de pasajeros hasta el último minuto no supe si podría coger el vuelo o no. Al final había plazas y pude subir al avión después de negociar con el personal del aeropuerto, e incluso pude sentarme en la zona de primera clase al lado de un miembro del parlamento británico con el que tuve una charla de lo más entretenida durante el vuelo..
El sábado tenía que encontrarme en Nairobi con dos amigos de España con los que había planeado (es un decir) pasar las vacaciones en Kenya. Pero ellos, desorganizados también como el que más, me habían dicho que llegarían a Nairobi por la noche y luego resultó que llegaban el viernes, con lo que la sincronización de nuestro encuentro se fue al agua. Así pues al llegar a Nairobi el viernes me llamaron a Kampala para preguntar si tenían que esperarme o si podían irse ya a hacer un safari. Yo les dije que no se preocuparan, que ya me re-engancharía con ellos el lunes o martes a la vuelta de su safari, porque no quería estresarme..
Y así acabe pasando todo el fin de semana de relax en Kampala, en un hotel precioso y pijísimo (que una se ha vuelto muy comodona). Y el domingo fui de excursión a Jinja, que es donde se encuentra la mítica fuente del Nilo, el punto exacto donde el explorador Stanley decidió que nace el rio Nilo. Y, si no me equivoco, es por allí donde encontró a Livingstone, pronunciando la archifamosa frase "el doctor Livingstone, supongo" (muchos blancos no debían haber por allí esa época, creo yo). El sitio me decepcionó bastante pues no hay nada que ver. Simplemente hay una placa conmemorativa y nada más. A simple vista no se ve nada, simplemente el lago Victoria y a un extremo un trozo de lago que se convierte en el río Nilo. Ah, y también hay un busto de Ghandi, pues un puñado de sus cenizas se esparcieron por allí (según parece sus cenizas se esparcieron por diferentes puntos del planeta). Lo que en realidad hace de Jinja un sitio turístico son los deportes de agua, ya que segun parece la zona es un sitio ideal para hacer rafting de alta intensidad..
Hoy en Kampala ha estado lloviendo a cántaros toda la manana. Si todo va bien, por la tarde llegaré finalmente a Nairobi (digo si todo va bien porque acabo de comprar el billete hace un rato por teléfono, ya veremos si efectivamente me dejan viajar). Y quizás mañana consiga encontrar a mis amigos en algun hotel de Nairobi.
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no és més que por.
por de tu.
por de mi.
por dels homes que no volen la nit.
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De vegades la pau.
no és més que por.
de vegades la pau.
fa gust de mort.
els morts per sempre.
dels que són només silenci.
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A veces la paz.
No es mas que miedo.
Miedo de tu.
Miedo de mi.
Miedo de los hombres que no quieren la noche.
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A veces la paz.
No es mas que miedo.
A veces la paz.
Tiene gusto de muerte.
Los muertos para siempre.
De los que son solamente silencio.
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(citado por Jordi en un comentario a Los papeles de Boris).
Para los que se pregunten cuando voy a marcharme de Kinshasa, pues ayer me pasé la noche sin dormir haciendo maletas y empaquetando todas mis pertenencias en cajas porque en teoría tengo que hacer el traslado mañana (digo en teoría porque aún me faltan resolver unos cuantos trámites burocráticos)..
Y es que no sé yo como mis dos maletas que traje al principio han podido multiplarse de esta manera (el milagro del pan y los peces). Bueno en realidad sí lo sé: todo se explica por mi fiebre compradora desde que llegué a este país. Y es que otra cosa no, pero de objetos de artesanía interesantes hay un montón para comprar. Mis favoritos son las máscaras de madera, pero últimamente me he enganchado a las telas kuba (que son como una especie de alfombras de rafia tribales que puedes poner en el suelo o colgadas por las paredes para decorar), así como joyas de todo tipo. Como muestra, en la foto podéis ver todas la joyas que me he comprado solamente en los últimos tres meses, y es que son baratísimas y me encanta variar cada día (una adicción, vamos)..
Y después de dejar mañana todas mis "cositas" en Bukavu, el viernes tendría que irme de vacaciones a Kenya por dos semanas. Así que a todos aquellos a los que les debo emails, lo siento pero me temo que tendrán que esperar un par de semanitas....
La idea es hacer un par de safaris (seguramente Masai Mara y Amboseli), visitar Nairobi y Mombasa, y pasar los últimos días en la costa (Lamu). Pero aún no tengo nada planeado, ya que el sábado tengo que encontrarme en Nairobi con unos amigos de España y a partir de ahí hilar el viaje con ellos. Uf, qué ganas tengo.
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Pero desde la semana pasada eso cambió y conseguí el esperado cambio, y además en otra ciudad: a partir de ahora voy a trabajar en Bukavu, en el este del país justo en la frontera con Ruanda..
Como podéis imaginar estoy muy contenta por el cambio, a pesar de que me toca hacer mudanza una vez más y son una pesadez. Qué lástima que mi fantástica última casa me haya durado tan poco, que una se acostumbra muy rápidamente al lujo. Por cierto, sé que más de uno me mandó postales hace semanas, pero aún no me ha llegado ninguna. De todas formas mi compañero de piso está al corriente y si acaso alguna llegara él se encargará de mandármela a Bukavu..
Y como despedida, ya que hoy voy a estar toda la mañana desmantelando mi oficina, os voy a hacer un meme que mandó CollinPress hace mucho tiempo, en el que había que mostrar desde donde se bloguea, en mi caso desde la oficina. Tengo por norma general no hacer ninguno porque me parecen un rollo, pero éste me viene al pelo para celebrar mi partida y como auto-regalo de cumpleaños: domingo hará un año que llegué al Congo.
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- Lee Harvey Oswald citado por Don DeLillo en Libra.
(citado en El diario de Willy Sifones).
La verdad es que resultó ser una experiencia muy educativa en varios sentidos:.
1. Un candidato, de 45 años, poseía un máster en relaciones internacionales, un título de inglés y un diploma de asistente administrativo. Además, tenía 15 años de experiencia laboral sobretodo administrativa, pero también en el ayuntamiento de su pueblo y en varias ONGs. En ninguno de sus trabajos cobró más de 50 dólares al mes..
2. Otro candidato, más joven, tenía un currículum de lo más variado: había trabajado como gerente de un almacén de comestibles, como guardia de seguridad durante 2 años, había hecho un curso de imagen y sonido, y hace unos meses empezó a estudiar informática de sistemas en África del Sur y después en Kinshasa, mientras iba haciendo trabajillos informáticos esporádicos y mal pagados..
3. La única candidata resultó no hablar inglés, así que fue descartada automáticamente a pesar de que nos prometió aprenderlo en un tiempo récord..
4. Otro candidato no tenía carnet de conducir, por lo que fue también automáticamente descartado, a pesar de que también nos aseguró que aprendería a conducir en pocos días sin ningún problema (viendo el caótico estilo de conducción en este país no me extraña, y el carnet se puede comprar por 30 dólares en un periquete). Su experiencia incluía trabajo de asistencia social para varias ONGs y como director de una escuela..
5. El candidato más joven tenía sólo estudios básicos pero disponía de carnet de conducir, hablaba bien inglés y había trabajado en varias organizaciones internacionales, incluyendo Oxfam y el ACNUR. Nos contó que se introdujo en el mundillo de las ONGs internacionales porque es medio angoleño y por eso lo contrataron para varios proyectos de asistencia a refugiados angoleños..
6. El último candidato era un ex-cura con una licenciatura en Filosofía y Letras, y varios artículos publicados sobre filosofía. Tenía varios años de experiencia en diversas parroquias como monitor socio-pedagógico, además de experiencia administrativa en la jerarquía eclesiástica. Durante una temporada trabajó también como corrector en una imprenta por 250 dólares al año (!)..
(Por cierto, éste es el que aparece en la foto, tomada después de la entrevista en nuestra sala de conferencias donde, no me preguntéis por qué, aún tenemos este horrible abeto navideño de plástico...).
Sobra decir que en un país con más del 95% de paro en el sector formal y con sueldos misérrimos (cuando se reciben), todos los candidatos tenían una ganas enormes de trabajar con nosotros y nos prometieron las mil maravillas si los contratábamos..
Pero sólo podemos contratar a uno. ¿Con cuál os quedaríais vosotros?