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Al verla pensé en el simbolismo de la bandera en este país, y el apego que parecen tenerle los americanos a juzgar por la abundancia de banderas que se ven por todas partes, no sólo en edificios oficiales sino también en casas particulares, o en forma de pegatina en los coches como el de la foto. Aquí la bandera encarna el sueño americano de que cualquiera, con esfuerzo, puede ser feliz en esta tierra de las oportunidades, y les recuerda a lo mejor de si mismos..
En España, en cambio, a mi parecer la bandera nos recuerda no a lo mejor de nosotros mismos sino todo lo contrario, o en todo caso los valores que encarna son mucho más ambiguos que los de la bandera americana. Por eso yo jamás la he visto colgada en la casa de nadie, ni he visto a nadie emocionarse con tan sólo mirarla. Pero claro, yo he vivido siempre en Cataluña, y ahí las cosas se complican....
Una curiosidad sobre las matrículas americanas: pueden personalizarse al gusto de cada uno, normalmente con las siglas del nombre del propietario, pero también con mensajes graciosillos o incluso dibujitos. La de California por defecto es muy sencilla, pero la de Arizona lleva un dibujito de un cactus y el subtítulo "the Grand Canyon State", en plan anuncio publicitario..
Si todo va bien, allí estaré el fin de semana...
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Durante los años 60 y 70 California en general, y la Universidad de Berkeley en particular, se convirtió en centro del movimiento por la libertad de expresión en Estados Unidos, y allí tuvieron lugar muchas manifestaciones famosas contra la guerra de Vietnam..
Recuerdo que cuando iba al cole, debería tener unos 11 o 12 años, la maestra de la clase de historia nos encargó hacer una redacción en primera persona sobre algún período pasado, imaginando cómo habría sido nuestra vida entonces. La mayoría de la clase se imaginó viviendo en el Imperio Romano, o como vikingo por los mares del norte, o como caballero en las Cruzadas. Pero yo me imaginé como estudiante hippy a finales de los años 60 en Berkeley, con el pelo larguísimo y un novio en Vietnam. La maestra se quedó sin palabras, ya que jamás habíamos hablado en clase de esa época, que yo debía haber visto en las películas americanas, que me tenían fascinada..
Participar el sábado pasado en esa manifestación pacifista, llena de gente de más de 60 años que, como Candy y Larry, fueron auténticos hippies revolucionarios y que participaron en miles de otras manifestaciones, de alguna manera me sentí como la niña que en la escuela admiraba a los años 60 y soñaba al igual que ellos con cambiar un mundo ya demasiado desencantado en la época que yo nací..
Al día siguiente fui a visitar el campus de la Universidad de Berkeley, a las afueras de San Francisco, y volví a sentir esa misma extraña nostalgia por una época que no viví.
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(de "I'm wide awake, it's morning").
We are nowhere, and it's now.
you took a ten-minute dream in the passenger seat.
while the world it was flying by.
I haven't been gone very long.
but it seems like a lifetime.
(...).
I got no plans and too much time.
I feel too restless to unwind.
I'm always lost in thought.
as I walk a block to my favourite neon sign.
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2. Bowl of oranges - Bright eyes.
(de "Lifted").
if the world could remain within a frame like a painting on the wall.
then I think we would see the beauty..
Then we would stand staring in awe at our still lives.
posed like a bowl of oranges,.
like a story told by the fault lines and the soil
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-Oscar Wilde.
Es famoso por sus cascadas (como la de la foto), pero también por sus montañas (como no), secuoyas gigantes, osos y demás animales. De hecho, con más de 3000 km cuadrados de extensión, se puede encontrar de todo en gran cantidad. Lo mejor es no quedarse en los puntos más turísticos, sino adentrarse en el parque con la mochila y acampar durante unos días, aunque en invierno no es recomendable..
Históricamente la zona del parque estuvo habitada desde hace 8000 años por indios, los cuales entraron en contacto con los colonizadores blancos a mediados del siglo XIX, cuando se descubrieron oro al pie de la Sierra Nevada y miles de mineros llegaron a la zona..
Aunque Yellowstone (donde vive el oso Yogi) se convirtió en el primer Parque Nacional en 1872, Yosemite lo fue sólo unos años más tarde y un siglo después recibía ya más de 2 millones de visitantes al año.
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Los primeros días de estar aquí oía la gente decir cosas como "mi nuevo piso está a sólo 20 minutos del Bart" o "cuando salga del Bart te llamo", y me preguntaba quién era ese tal Bart que todo el mundo parecía conocer. Hasta que descubrí que es el acrónimo de Bay Area Rapid Transportation (Transporte Rápido de la Bahía), y que no tiene nada que ver con los Simpsons. Con lo que me hubiera gustado a mí que otras ciudades bautizaran también sus sistemas de transporte metropolitano con nombres de pila típicos, acorde a su carácter. Así, el metro de Barcelona podría llamarse por ejemplo Andreu, Santi o Quim (o en un arrebato de originalidad Jordi), y el de Madrid Fernando o Felipe o Carlos, o incluso Borja. Y el nuevo metro de Sevilla Paco. Habrá que proponerlo al ayuntamiento.
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Estoy alojada en el barrio Mission en casa de una pareja de amigos que conocí en Praga hace ya 7 años. El barrio se llama así porque lo fundaron los primeros misioneros (españoles) que llegaron a la Bahía, y a partir de ahí creció la ciudad de San Francisco. Antes era un barrio más bien modesto, con una mayoría de población latina, pero precisamente porque era un lugar barato empezaron a establecerse allí todo tipo de artistas y creadores, con lo que los precios fueron subiendo y se acabó convirtiendo en el barrio más moderno-bohemio de la ciudad. Aún hay una gran influencia latina, y está lleno de taquerías y tiendas propiedad de mexicanos, pero también hay lo que parece la densidad más alta del planeta por metro cuadrado de cafés, restaurantes y bares que siguen todas las tendencias de la fauna ultra-cool que habita sus calles..
Ahora mismo estoy sentada en uno de los cafés más de moda del barrio, llamado Ritual (si váis a la página web aparecen fotos de los camareros que me están sirviendo ahora mismo), rodeada de gafapastas con bufanda sorbiendo cafés sorprendentemente buenos en solitario delante de sus ordenadores Apple (que por cierto tiene su sede central cerca de San Francisco). Y es que ésta es una de las cosas que me encantan de esta ciudad: es el paraíso del wifi, que está por todas partes, sobretodo en los cafés como éste. Incluso en el cine donde fui el otro día había wifi y pude leer mis emails mientras hacia cola para entrar (los cines multisalas son además el paraíso de los cinéfilos con morro, ya que es facilísimo colarse de una sala otra, cosa imposible en Barcelona)..
En este barrio es casi más importante la actitud, es decir llevar la ropa más guay, ir a los locales más guay, y estar al corriente de todas las corrientes alternativas de la ciudad, que la acción. Por eso a cualquier hora del día los cafés más cool están llenos de gente, dando la impresión de que aquí nadie trabaja, sólo posa. Por ejemplo, los domingos es un must para los modernos-bohemios ir a tomar el brunch al café-pastelería francés Tartine cosa que cada domingo provoca colas que dan la vuelta a la esquina que son un auténtico desfile de gorras y ropa vintage a la última. Como muestra, un botón: por Navidad mi hermano me regaló un abrigo de Desigual al que nadie hizo caso en Barcelona, pero aquí no pasa día sin que reciba comentarios espontáneos en la calle, o en tiendas y cafés. Hay momentos, como ahora, en que me encanta esta sensación de escaparate..
Otra de las cosas que me encanta de San Francisco son las librerías de segunda mano (como Dog Eared Books en la foto, que es buenísma) o de ropa. Esto creo que no es exclusivo de esta ciudad, sino que las hay por todo el país, pero aquí todas las que he visto son particularmente buenas. Puedes encontrar todo tipo de libros, incluidas las novedades, a precios reducidos. Cuando le conté a mi amigo (que es escritor) que en España apenas hay librerías de segunda mano, y que las que yo he visto tienen sobretodo libros viejos o antiguos, o restos de serie, pero no novedades, no podía creerlo. Él lee muchísimo, y como muchos otros artistas de la ciudad, vive en un apartamente minúsculo, con lo que no puede guardar todos los libros que lee, y por eso los vende cuando ha acabado y luego se compra otros. Será que en España leemos poco, pero tengo la impresión de que la gente guarda todos sus libros, no es tradición revenderlos una vez leídos (si acaso se tiran). Y lo mismo con la ropa, me parece..
Otra particularidad de San Francisco, y creo que de California en general, es la obsesión por la comida sana. Así pues, cuando vas a cualquier restaurante el nombre de cada plato tiene 3 o 4 líneas porque te dice el tipo de patatas, la granja de donde viene el pollo, o el tipo de cereales utilizados en el pan integral. No sólo hay un montón de gente vegetariana, y en consecuencia un montón de restaurantes especializados en comida vegetariana (en Mission he visto incluso un japonés vegetariano), sinó que también abundan las tiendas y pequeños supermercados de comida biológica, orgánica y baja en calorías. San Francisco es el paraíso de lo orgánico..
Aún así, esta obsesión por la comida sana convive tranquilamente con las costumbres americanos de picar a todas horas (los americanos siempre llevan snacks encima, ya sea en el bolso, en la guantera del coche, o donde sea), y de comer cosas pre-cocinadas o rápidas de preparar. Y lo más gracioso es la combinación de las dos cosas, como las galletas de chocolate orgánicas, unos ravioli carbonara pre-cocinados bajos en carbohidratos, o unos tacos vegatarianos.
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Aunque hubo muchas cosas, la que más me gustó, válgame el tópico, fueron los naranjos por todas partes. Rebosantes de naranjas gorditas y de color naranja intenso (parece una redundancia, pero es que en Congo las naranjas eran de color verde, aunque fueran maduras). Y no sólo en las calles del casco antiguo, delante de las casitas blancas de postal, sinó también en los barrios periféricos y en las calles feas, en cualquier sitio. Y como no, dentro de las casas. Y es que todas las casas que vi tenían patios interiores preciosos, y azulejos de colores en las paredes de la entrada. Y yo que pensaba que los naranjos y los azulejos eran sólo tópicos y que sólo salían en los poemas o en las guías turísticas....
Las naranjas de las calles tenían tan buena pinta, que me sorprendió que nadie las recogiera y se las llevara a casa para hacer ricos zumos como los que encuentras en cualquier bar, pero según me contaron son demasiado amargas para comerlas. También me contaron que antes había una empresa inglesa subvencionada por el ayuntamiento de Sevilla que recogía las naranjas de las vías públicas y hacían mermelada amarga, pero ahora, nadie sabe muy bien por qué, las naranjas se pudren en las aceras, creando una lámina pegajosa en las calles que no es nada agradable al caminar..
Otro aparente tópico que resultó ser verdad fue la costumbre de tomar jamón con tinto o cruzcampo a todas horas, y tapas buenísimas. Al contrario que los bares de tapas en Barcelona, ninguno forma parte de franquicias y la mayoría están llenos de sevillanos y no de turistas (supongo que en verano debe ser otra cosa). Además, los domingos y los días de fiesta la gente tiene la costumbre de salir a tomar el aperitivo fuera de casa, y como parece que los mejores bares de tapas son los más pequeños, pues la gente se los toma en medio de la calle, y es lo más normal del mundo. El domingo que estuve allí estuvimos en uno delante del cual había al menos cien personas de pie ocupando todo el ancho de la calle, tomando sus vinos tan ricamente despreocupadas del tráfico..
En los restaurantes más populares donde la gente se sienta en lugar de comer en la calle, normalmente tienen una pizarra al lado de la puerta donde la gente escribe su nombre para saber su turno, una costumbre que no he visto en ningún sitio de Barcelona (corregidme si me equivoco) y que no vendría nada mal implantar en muchos sitios..
Observación curiosa de mi amiga y que pude corroborar: parece que es moda entre los sevillanos adinerados de llevar el pelo un poco larguito y con mucha gomina, y en algunos casos también patillas más largas de lo normal, en una especie de look macarra-pijo muy interesante..
Ah, casi se me olvidaba: he viajado mucho con Ryanair y otras compañías de bajo coste, pero ésta fue mi primera vez con Vueling y resultó ser una sorpresa agradable más. Billete barato, servicio impecable, máxima puntualidad, durante el vuelo el periódico del día y revistas de tendencias o de cine, además de un episodio de Friends y uno de Los Simpsons... ¿qué más se puede pedir? Soy ya una fan.
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-Aldous Huxley.
Viajar es una forma de búsqueda, y es por eso que he decidido empezar el año viajando, y ver hacia adónde me llevan ésos viajes. Llegar a algun sitio no es lo importante, sino como han dicho mil veces los poetas, es el camino. Y como alguno dijo, no todo aquél que deambula está perdido (not all those who wander are lost)..
El día de Reyes empecé con un pequeño viaje al sur, a Sevilla, algo avergonzada de lo mucho que he recorrido Europa a lo largo y a lo ancho, pero lo poco que he visto de España. Y ahora mismo estoy en San Francisco desde hace una semana visitando a unos amigos de una época pasada, a los que hacía años que no veía. En los dos sitios dormí (duermo) en sofás, el mejor sitio del mundo para encontrarse a uno mismo. Pero, como he dicho, no es a mí misma que busco, sino simplemente un plan. O quizás espero que el plan me busque a mí..
Un día Alicia llegó a un cruce de caminos y vio al gato de Cheshire en un árbol. "¿Qué camino debo tomar?" le preguntó. "¿Adónde quieres ir?" fue su respuesta. "No lo sé", respondió Alicia. "Entonces", dijo el gato, "no importa".