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Sin embargo, todo cambió para este pueblo que había pasado por la historia sin pena ni gloria el 24 de Junio del 1981, cuando a 6 chicos se les apareció la Virgen en una colina de las afueras y les habló. Al día siguiente se les volvió a aparecer y a revelar secretos, y desde entonces el lugar ha duplicado su población y se ha convertido en uno de los 3 lugares de peregrinaje católico más visitados del mundo. Curiosamente, a pesar de su enorme fama, las autoridades eclesiásticas de la región no reconocen las apariciones de Međugorje como verdaderas, y el Vaticano no se ha pronunciado claramente sobre el tema. Para los que les interese el tema, en Wikipedia hay un resumen de la polémica (sólo en inglés), y en la web oficial de Međugorje hay montones de información y documentos..
Yo que no soy muy practicante que digamos y que iba a visitar bodegas de vinos, ya que hay varias y buenas en el pueblo, no me informé mucho sobre las apariciones. Aunque sabía que el lugar es extremadamente turístico para los católicos, pensaba que sería algo discreto. Yo que tengo una concepción intimista de la religión pensaba, supongo que ingenuamente, que los peregrinos estarían rezando en la iglesía o haciendo sacrificions en la colina del milagro, cada uno a lo suyo..
Pero cual no fue mi sorpresa al encontrarme con calles enteras llenas de tiendas de rosarios, estampas, estátuas de la Virgen y demás merchandising católico del Todo a 100 (en esta otra web de Međugorje hay incluso una tienda online de souvenirs religiosos), y los autobuses de turistas rechonchos (la gran mayoría italianos, irlandeses y americanos) dando vueltas por los alrededores haciendo paradas donde se les podía hacer pasar por caja. En definitiva, al ver el gran negocio que Međugorje tiene montado alrededor de las visiones y de que, una vez más, el catolicismo se enriquece a costa de los beatos.
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En Mostar pasé un par de días tranquilos, aunque sobretodo disfrutando del aire acondicionado de la habitación de la pensión o de los cafés de la ciudad. Y es que al ser ya mi cuarta o quinta visita mi espíritu aventurero se encontraba en horas bajas, así que no tengo un repertorio muy variado de fotos de la ciudad. Sólo algunas imágenes del centro de la ciudad.¨Sin embargo, recomiendo su visita los que se encuentren por Dubrovnik o Sarajevo, no sólo porque es una ciudad que vale la pena visitar sino porque tiene muchos menos turistas que la costa y por lo tanto es mucho más tranquila y barata..
Está claro que la atracción principal de Mostar es el antiguo puente (no en vano le da nombre a la ciudad), que fue destruido durante la guerra y ahora está totalmente reconstruido, pero que a pesar de todo fue incluido en la lista del patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Pero en verano el interés se duplica por las exhibiciones de saltos que realizan los miembros del club de natación de Mostar, que aparecen en las fotos de aquí abajo. Aunque quizás no parezcan gran cosa, en vivo realmente impresiona verlos caer más de 20 metros..
Actualización: Aquí encontraréis algunas fotos de Herzegovina, para complementar las de Mostar
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Como seguramente todo el mundo recuerda, durante la guerra en Bosnia y Herzegovina la ciudad de Sarajevo estuvo sitiada durante casi 4 años, desde Abril del 1992 hasta Marzo del 1996, y por lo tanto no sólo rodeada por el ejército serbo-bosnio, sino también completamente aislada del exterior. Los habitantes de Sarajevo que no lograron escapar antes de que estallara la guerra tuvieron que pasar 4 largos años constantemente amenazados por las bombas y los francotiradores cuando iban a comprar el pan o buscar agua, y 4 largos inviernos sin calefacción y apenas nada que comer. Se estima que unas 12.000 personas perdieron sus vidas durante el asedio de Sarajevo y otras 5.000 fueron heridas. Y durante todo ese tiempo la única manera de salir de Sarajevo era a través del aeropuerto, controlado por las Naciones Unidas para hacer llegar víveres a la ciudad (y para controlar que el ridículo embargo armamentístico se cumpliera)..
Después de los ataques constantes sobre Sarajevo durante todo el 1992, con una media de 330 impactos de bomba por día y 3.777 en su punto álgido (el día 22 de julio), a principios del 1993 la situación era insostenible. Así que en enero un grupo de voluntarios de las fuerzas armadas bosnias empezaron a cavar un túnel desde una casa cercana al aeropuerto, de la familia Kolar, para conectar la ciudad con su único punto de salida. El túnel, de 1'5x1'5 metros y casi un kilómetro de longitud, se acabó de construir a mediados de ese año. Se calcula que unas 300.000 personas lograron salir a través de él, y todo tipo de armamento y municiones lograron entrar. En realidad, según muchos, fue gracias al túnel que Sarajevo resistió el asedio durante tanto tiempo a pesar del embargo..
Ahora la mayor parte del túnel ya no existe, se ha desmoronado, pero desde 1997 hay un pequeño museo en la casa de los Kolar, donde puede verse la entrada al túnel, del cual quedan 20 metros, algunas fotos y algunos objetos militares de la época del asedio. Y según el libro de visitas, por ahí han pasado miles de turistas de toda Europa y demás países..
Mucha gente va a Sarajevo para ver en vivo y en directo la ciudad que observaron sufrir durante 4 años desde el comedor de sus casas, impasibles, a través de las noticias de la tele, y la mayoría aún la imaginan cómo una ciudad gris llena de cicatrices de guerra y medio destrozada. Es inevitable sentir una cierta curiosidad morbosa por ver qué aspecto tiene Sarajevo más de 10 años después de su destrucción, cómo ha sobrevivido a la guerra. Pero en realidad, tanto en las calles de Sarajevo como en el Museo del Túnel no hay gran cosa por ver. Simplemente cosas por recordar, y sensaciones por revivir..
El argumento a favor de visitar lugares como el Túnel de Sarajevo es similar al de convertir campos de concentración nazis en museos: para no olvidar y evitar que la historia se repita. Sin embargo, allí tampoco hay gran cosa por ver, simplemente un escenario para la historia, o como me dijo uno de los guías del museo de Auschwitz "para darle vida a los libros de texto, sentir, oír, oler", para que la Historia cobre vida..
Después de años de reflexionar sobre este tema, y de haber visitado algunos monumentos y museos de este tipo, aún no sé qué pensar: si efectivamente sirven para recordar el pasado y no repetirlo, o si simplemente son lugares morbosidad recreativa y turismo de guerra.
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1. Sać (pronunciado Sach): en mi opinión, la mejor buregdžinica en Sarajevo, donde preparan las pitas a la manera tradicional, bajo una tapa de metal llamada sać (de ahí el nombre del local)en hornos de carbón. Se encuentra, como no, en el Baščaršija..
2. Željo (pronunciado como en catalán gello): según la mayoría de los habitantes de Sarajevo, la mejor ćevabdžinica de la ciudad, que tiene dos locales a pocos metros uno del otro. Los dos se encuentran también en Baščaršija y sirven riquísimos y rapidísimos ćevapi con kajmak..
3. Inat kuća: monísimo restaurante situado en una antigua casa otomana del siglo XVI al borde del río Miljačka, delante de Vijećnica. Sirve deliciosa comida tradicional bosnia con utensilios tradicionales..
4. Kibe: en la calle Vrbanjuša 164, unos 15 minutos de cuesta desde la plaza de Baščaršija. Seguramente mi restaurante favorito en Sarajevo, por la comida (especialidades bosnias buenísimas, como las excelentes klepe), la decoración tradicional, el ambiente, la música en vivo y las vistas a la ciudad desde la colina. A mis padres, como no, les encantó..
5. Avlija: en una esquina de la calle Čekaluša delante de la embajada italiana, es un agradable restaurante tipo taverna cuyo nombre significa patio y que es literalmente un pequeño patio cubierto (abierto en verano). La decoración y la comida son tradicionales bosnias..
6. Park Prinčeva: sin duda alguna, lo mejor de este restaurante es la espectacular vista desde su terraza, en la colina opuesta a Baščaršija y Vijećnica. Un poco más arriba en la misma colina, hay otro restaurante más informal y que tiene una vista aún mejor si cabe, Kod Bibana..
7. Morića Han: en la calle principal de Baščaršija, a pocos metros de la mezquita principal. A pesar de que también tiene restaurante, es realmente popular por su café a la bosnia, de los mejores en la ciudad, y por su agradable patio al lado de una tienda de alfombras..
8. Café Karabit: al lado de la catedral ortodoxa en la calle Zelenih Beretki, y dentro de la maravillosa librería Buybook que tiene también otra tienda en la ciudad, es para mí el mejor café de Sarajevo. No sólo tiene una carta de cafés y tés impresionante, zumos naturales y demás delicias, sino que también organizan conferencias y presentaciones de libros..
9. Zlatna Ribica (el pez dorado): es un pequeño y oscuro café a pocos metros de la llama eterna (Vječvna vatra) en la calle Titova, ideal para pasar las tardes de invierno con un chocolate caliente (y por eso es difícil encontrar mesa en esa época)..
10. No tengo foto de ninguno de mis otros lugares favoritos, así que voy a enumerar un par aunque podría citar muchos más: la sala de baile Sloga, el lugar favorito de los estudiantes y donde a menudo hay música en vivo; Obala, el lugar favorito de los actores y artistas de la ciudad, al lado del río; los jueves por la noche en el bar del Kino Bosna, un antiguo cine en decadencia con una galería de personajes habituales muy curiosos.
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Cuando mis padres decidieron visitarme hace 3 años los vecinos y conocidos se extrañaron del destino elegido, preguntándose qué se les había perdido allí y seguramente pensando que habían perdido la cabeza (y yo creo que incluso mis propios padres se lo preguntaban). Nadie podía entender qué había en Bosnia y Herzegovina digno de visitar. Pues bien, como bien pueden atestiguar los que hayan estado allí, mucho y variado. Y después de haber estado viajando por la costa de Croacia durante algunas semanas, debo decir que visitar B&H es mucho más agradable y, como la gente no está quemada por el turismo, mucho más amable, servicial y amistosa..
Se nota que últimamente se está promocionando el turismo en B&H, y hace poco he estado viendo una serie de spots publicitarios en canales de televisión internacionales como la CNN que estaban francamente bien. No sólo los spots en sí, sino todo el concepto de la campaña, con el eslógan de que B&H es un país en forma de corazón (como muestra, la web de la Oficina de Turismo de B&H). También he encontrado algunas guías turísticas más sobre el país (aunque en inglés), como la Time Out que ilustra este post..
Y para ver si alguien se anima a visitar este maravilloso país, aquí van algunas fotos de Sarajevo que tomé durante mi visita..
Actualización 25/07: Leo que durante los 4 primeros meses de este año Bosnia y Herzegovina tuvo un 20% más de visitantes que el año pasado durante el mismo período, así que parece que la campaña publicitaria de la Oficina de Turismo ha funcionado. Sin embargo, me doy cuenta sólamente ahora de que esta campaña se ha cuidado bien de mostrar o hacer referencia al patrimonio arquitectónico, cultural, etc. musulmán, y quizás su éxito se deba precisamente a esto. Tendrían que haber incluído imágenes de las camisetas que pueden comprarse en Sarajevo con el mensaje "Don't panic, I'm islamic" (algo así como "Que no cunda el pánico, soy islámico"). Sigh.
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El café se prepara tradicionalmente en unos pequeños cazos con un asa larga llamados džezva (objeto a en la foto), normalmente de medida individual. Se echa pues una cucharada o dos de café molido en la džezva en cuestión, según se quiera más fuerte o más ligero, se le añade agua y se pone a hervir a fuego medio. Cuando el agua alcanza el puento de ebullición, se baja el fuego y se deja hervir un rato más hasta que vuelve a hervir. La operación se puede repetir una vez o dos más pero en principio el café ya está listo para servir..
Normalmente se sirve en una bandejita individual (objeto b) y se sirve en unas tazitas muy pequeñas llamadas fildžan (objeto c). Como el café es bastante fuerte, se suele poner un terrón de azúcar en el fildžan para endulzarlo. Así, una vez se ha dejado reposar el café en la džezva para que el poso quede al fondo, se echa encima del terrón. Además, para más endulzamiento, el café bosnio/turco se suele servir acompañado de un dulce muy dulce (válgame la redundacia)que se llama rahat lokum, hecho a base de almidón y azúcar.
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6. Mućkalica (pronunciado Much-calisa): es una mezcla de distintos cortes de carne de ternera o incluso de varios tipos de carne, asadas y normalmente servidas con una especie de salsa de tomate en un cuenco de barro (foto 6). A menudo se sirve con la omnipresente pavlaka (foto 7)..
8. Sarma: son rollitos de carne picada envueltos en hojas de vid o de col agria. El relleno suele ser una mezcla de distintos tipos de carne picada mezclada con arroz, cebollas picadas, etc (foto 8)..
9. Sahan Dolma: el relleno es el mismo que el de la sarma, pero el envoltorio puede ser cualquier cosa, como por ejemplo cebollas(foto 9) o pimientos(llamados pečenje paprike)..
10. Klepe: son una especie de ravioli balcánicos, difíciles de encontrar en los restaurantes así que hay que hacerse amigo de alguna abuela que los haga manualmente en casa. Se sirven también con pavlaka por encima (foto 7)..
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Por cierto, si bien las pitas se compran en las buregdžinicas y los ćevapi en las ćevabdžinicas, los platos cocinados como los que acabo de describir se encuentran en restaurantes llamados ašćinica..
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¡Buen provecho -o Prijadno en bosnio (pronunciado priyadno)!
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3. Kajmak (pronunciado kaymak): es una especie de cruce entre queso y mantequilla, que se añade a platos de carne como los ćevapi o que se come solo simplemente untado en pan. Casi siempre está hecho a la manera tradicional y se compra sólamente en los mercados, no envasado. La manera de hacerlo es la siguiente: se hierve la leche lentamente y luego se deja durante unas dos horas a fuego muy lento. Una vez apagado el fuego, se quita la capa de encima que parece una tela y se deja fermentar durante varias horas (o días). Tiene pues un alto porcentaje de grasa de la leche, normalmente un 60%, y supongo que por eso está delicioso..
4. Ajvar (pronunciado Ayvar): es una pasta hecha sobretodo a base de pimientos rojos, a los que se les puede añadir un poco de berenjenas y ajos. Para hacerlo deben asarse los pimientos a la brasa como al hacer escalivada, y una vez pelados se trinchan con sal aceite y vinagre. Normalmente se les añade un poco de guindilla para darle un sabor más picante. La manera típica de comerlo es untado en pan, pero también se puede añadir a platos de carne o a cualquier otra cosa..
5. Ensalada Šopska (pronunciado shopska): es la ensalada básica en todos los Balcanes, aunque es originaria de Bulgaria. Contiene simplemente tomates, pepinos, un poco de pimientos amarillos o rojos, y mucho queso salado tipo feta que en Bosnia se llama Travnički sir (queso de Travnik, la ciudad donde lo producen). Normalmente se come sin aderezos, aunque a mi me gusta mucho más con aceite.
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1. Pita: deliciosa empanada a base de hojaldre fino y rellena de distintas cosas. En todos los Balcanes existen variedades de empanadas parecidas, aunque las mejores son las bosnias, que se hacen enrollando el hojaldre relleno en forma de caracol y cocinándolo en un horno tradicional de carbón llamado Sać (pronunciado sach, ver Foto 1a). Las pitas más típicas son las rellenas de patatas (que se llaman krompiruša), de espinacas (zeljanica), de queso (sirnica), de calabacín (tikvenica) y de carne (burek). Nota interesante: en Turquía llaman Burek a todas las pitas, como nombre genérico, mientras que en los Balcanes sólo las de carne reciben este nombre. A las que no están enrolladas sino que están hechas a base de capas de hojaldre, las llaman gibenica..
Las pitas se suelen comer recién salidas del horno (Foto 1b) y con una especie de nata cremosa por encima que se llama pavlaka (Foto 1c). Ñam, ñam..
Ah, y se compran en una especie de panaderías que sólo se dedican a hacer pitas una detrás de otra que se llaman buregdžinica (de burek, claro está)..
2. Ćevapi (pronunciado Chevapi): para los amantes de la carne, que es lo mismo que decir todo el mundo en los Balcanes, los ćevapi (ćevapčići en diminutivo, pronunciado chevapchichi) son un plato básico. No son más que pequeños trozos de una mezcla de carnes distintas (que en B&H no incluye cerdo) hechos a la brasa y servidos en un pan abierto con cebolla picada y a menudo kajamk (que no hay que confundir con la pavlaka, pero voy a explicar lo que es en más detalle en la próxima entrega de comida bosnia). Muy grasientos pero perfectos para saciar el hambre (ver Foto 2)..
Los ćevapi, al igual que las pitas, se compran en restaurantes especializados que se llaman ćevabdžinica y que, junto con las buregdžinicas, son el mejor lugar para comer rápido en Sarajevo.
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De alguna manera, así es como vi Sarajevo, como una ilusión, un país multicolor en el que todo parece posible bajo el sol, pero en el que en el fondo nada cambia..
La primera vez que vi Sarajevo, en el verano de hace 4 años, aún había muchos edificios destruidos y otros tantos en construcción, la mayoría de la ciudad estaba cubierta por agujeros de bala o marcas de metralla. Ahora no quedan tantas marcas visibles y se han reconstruido muchos edificios (como el Parlamento, que estaba hecho un trapo), y se están construyendo muchos otros, muy modernos y con mucho vidrio. En Baščaršija, el barrio viejo, están rehaciendo todas las calles, y han abierto unos cuantos nuevos museos (como el del asesinato del archiduque Franz Ferdinand y su esposa que inició la Primera Guerra Mundial). Hay nuevas tiendas y nuevos cafés. Incluso nuevos políticos..
Pero todos estos cambios, ¿son cambios verdaderos? ¿Bosnia y Herzegovina ha avanzado realmente desde los acuerdos de Dayton? Me temo que sólo en lo cosmético, y ciertas cicatrices no desaparecen simplemente con un poco de maquillaje.