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Hoy en día la torre es uno de los edificios característicos del paisaje praguense, y además de transimitir señales de radio y televisión, ofrece una impresionanate vista panorámica de 360º de la ciudad. Hay 3 cabinas a una altitud de 93m, accesibles en ascensor, desde las cuales en un día claro se alcanzan a ver varios pueblos de los alrededores de Praga. Además, un poco más abajo hay un restaurante y el Blue Café. Aunque hay que pagar entrada para subir, los fines de semana las cabinas están abarrotadas de familias que llevan a sus hijos a ver la panorámica. Un amigo mío incluso grabó un cortometraje durante todo un día en una de las cabinas..
Sin embargo, lo que realmente hace de la torre de Žižkov un edificio único son las esculturas negras de bebés gateando que en el 2000 instaló el artista checo David Černý por su estructura. No sé muy bien si tienen un significado especial, pero impresionan vistas de cerca desde las cabinas panorámicas y desconciertan al caminante despistado vistas desde abajo al pasar por la base de la torre..
Por cierto, quizás a alguien le suene David Černý por haber pintado de rosa un monumento soviético con un tanque que había en el centro de Praga, cosa que le hizo famoso mundialmente. Otra conocida escultura suya que los visitantes a Praga quizás hayan visto en el centro de la ciudad (aunque ya la quitaron), es una de Vaclav cabalgando un caballo muerto patas arriba, parodia de la estátua ecuestre delante del Museo Nacional en Václavské Náměstí.
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La ciudad (y el país) está llena de teterías, en checo čajovna (pronunciado chayovna), que son locales de ambiente relajado con amplias cartas de té de todo tipo y origen. La primera tetería que visité y que me dejó impresionada fue una de la cadena Dobrá Čajovna que ya no existe. Desde entonces quedé enganchada a las teterías, y celebré con gran alegría la apertura de una en Barcelona que se había inspirado en la susodicha cadena praguense..
Como no, durante esta visita no podía dejar de ir a la Dobrá Čajovna que queda en Praga (en Václavské Náměstí) y tomarme mi té favorito que sólo producen ellos y que por lo tanto no había podido probar desde hacía mucho tiempo. Se llama King Edward y es un té negro indio (que para mí es el mejor) con un muy sutil sabor a chocolate. Ahora ya lo sabéis: no sólo no me gustan los pasteles, sino que además prefiero el té al café..
Además, durante esta visita probé otro té muy interesante que no se puede encontrar fácilmente fuera de la Dobrá Čajovna. Se trata de un té frío que es una mezcla de no sé muy bien qué variedades que han bautizado como Staroborshov en honor a la tetería que tenían en esa calle que ya cerró (aparece al final de este menú). Su particularidad es que lleva una espumilla en la parte de arriba que hace que parezca una vaso de cerveza, fusionando así las dos mayores pasiones líquidas checas: el té y la cerveza. Ah, y estaba muy bueno.
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Según nos contaron, poco después del asesinato de Lennon en 1980, un grupo anónimo de jóvenes le pintaron una tumba en esa pared. En esa época la música pop occidental estaba prohibida por el régimen comunista checo, y para muchos erigirle esa falsa tumba representaba un acto de rebeldía por la libertad de expresión..
La policía comunista pintó varias veces sobre los graffitis intentando borrarlos, pero al día siguiente el muro volvía aparecer lleno de pintadas. En poco tiempo los mensajes de los graffitis se volvieron cada vez más políticos, y el muro acabó siendo una especie de foro de protesta contra el régimen, y en más de ocasión se arrestó a los responsables de las pintadas..
Con la caída del comunismo en 1989, el famoso muro se recicló en atracción turística, y los graffiti incendiarios de los años anteriores fueron sustuidos por florecillas y clichés neohippies. Cuando yo lo vi por primera vez en 1994 una gran cara de John Lennon en varios colores dominaba las pintadas, y a su alrededor palabras y mensajes en varios idiomas. Era muy vistoso pero con poca sustancia, y en mis sucesivas visitas de años posteriores los dibujos fueron dejando paso a las letras y mensajes de lo más osos, unos encima de otros, al mismo tiempo que el parque de Kampa de al lado se convertía en un nido de tocadores de bongos con rastas, porros y mucho buenrollismo..
A parte de los graffitis institucionalizados de La pared de John Lennon, en todos estos años no había visto apenas otros en otras paredes de la ciudad. Sin embargo durante esta visita me di cuenta de que deben abundar los seguidores de Banksy y compañía, ya que Praga hoy está llena de pintadas hechas con su misma técnica de estarcido. Algunos mejores que otros, acabé fotografiando una buena colección de estarcidos praguenses como el de aquí abajo que me hizo mucha gracia. Y como muchos ya conocéis mi interés por los graffiti, acabo de colgar un álbum de fotos para que véais si os gusta este tipo de arte callejero o no, o si os parece mejor que el de las calles de vuestra ciudad.
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Al igual que me ha pasado con otros cafés, bares y restaurantes que solían ser mis favoritas y que he revisitado estos días, U vystřelenýho oka me pareció más cutre de lo que recordaba (la memoria todo lo glorifica), pero su queso marinado y sus cervezas seguían igual de buenos. Vuelvo a recomendar a los lectores de este blog que prueben de hacerlo en casa siguiendo la receta que ya expliqué, pues es muy fácil y perfecto para una velada casera con los amigos, por ejemplo mirando fútbol..
Un par de días más tarde probé otro nakládaný Hermelín en otra de mis cervecerías favoritas, U Černého vola ("el toro negro") en el barrio del castillo. Aunque había probado quesos de varios lugares de la ciudad, siempre volvía a estos dos una y otra vez porque tenían los mejores. Y efectivamente esta segunda cervecería no me defraudó, e incluso creo que se llevaría el primer premio en un mi concurso personal de nakládaný Hermelín. Seguramente también porque es una de las pocas cervecerías que sirve cerveza Kozel en lugar de las habituales Pilsner Urquell, Staropramen o Gambrinus.
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Hacía 4 años que no había vuelto a visitarla, y 5 desde que me mudé de mi pisito bohemio en el barrio de Žižkov. Ya entonces era una ciudad imparablemente turística, sobreexplotada. Era una ciudad que había que disfrutar desde dentro, casi a escondidas. Cuando vivía aquí de alguna manera me volví inmune a las masas de turistas aborregados, para mí eran casi invisibles. Pero esta vez no he podido mirar hacia ninguna parte sin tenerlos encima, y vaya si los he visto. Quizás también por la edad, que hace disminuir la tolerancia hacia lo molesto, esta vez la prostitución turística de Praga se me ha hecho difícil de soportar..
Por suerte aún me acordaba de donde encontrar terrazas escondidas y de los recovecos acogedores. Excepto alguno que me dijeron que llevaba varios años cerrado, la mayoría de mis oasis urbanos favoritos seguían allí. Y aunque no me transportaron al pasado, sí que me ofrecieron un remanso de paz en este zoo en el que se ha convertido esta ciudad, antaño tan mágica y misteriosa.
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Ahora finalmente puedo ofrecer una pequeña muestra sonora del himno que he encontrado rebuscando en el disco duro que tuve "perdido" durante más de un año y que felizmente reencontré hace poco. Se trata de dos vídeos que grabé con mi cámara de fotos de bolsillo hace dos años que ofrecen dos versiones radicalmente distintas del himno. El primero, que tenéis aquí abajo, lo cantan los niños de una escuela en un pueblo a un par de horas de Bukavu. Y el segundo, que podéis ver aquí, lo canta de manera más formal el público de un concierto de tambores (impresionante, por cierto) al que asistí en Bukavu. La calidad es malilla pero espero que os haga tanta gracia verlos como a mí..
Y para los que hablen francés o los curiosos (el francés escrito se entiende/deduce bastante bien), he copiado la letra original del himno ya que no me he atrevido con una traducción poética:.
Unis par le sort,.
Unis dans l'effort pour l'indépendance,.
Dressons nos fronts longtemps courbés.
Et pour de bon prenons le plus bel élan, dans la paix,.
O peuple ardent, par le labeur,.
nous bâtirons un pays plus beau qu'avant, dans la paix..
Citoyens, entonnez l'hymne sacré de votre solidarité,.
Fièrement, saluez l'emblème d'or de votre souveraineté, Congo..
Don béni, (Congo) des aïeux (Congo),.
O pays (Congo) bien aimé (Congo),.
Nous peuplerons ton sol et nous assurerons ta grandeur..
(Trente juin) O doux soleil (trente juin) de trente juin,.
(Jour sacré) Sois le témoin.
(Jour sacré) de l'immortel serment de liberté.
Que nous léguons à notre postérité pour toujours..
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La primera vez que leí algo suyo fue en ¡5º de EGB! Leímos en clase un fragmento de un relato corto suyo titulado Uf, va dir ell que había en el libro de texto de lengua catalana, y recuerdo que no me gustó nada. Pero poco después me enganché a sus monólogos de perogrullo en ese genial programa de TV3 de los 1990's que era Persones Humanes (como por ejemplo éste sobre la realeza que le trajo muchos problemas)..
Como mi familia compra cada día La Vanguardia, desde que empezó a escribir su columna hace unos años la he estado leyendo religiosamente, incluso viviendo fuera de España. Y no a través de internet, no, sino en versión papel gracias a un ritual que mi padre inició cuando empecé a vivir en el extranjero. Como para consultar su columna en versión digital hay que ser suscriptor y la página web tarda mucho en cargarse (ojo al dato, webmaster(s) de La Vanguardia: ¡es un engorro!), pues mi querido padre se dedica varias veces a la semana a recortar las columnas del señor Monzó y las guarda en un armario durante meses con una pinza de tender la ropa, hasta que vengo por Navidad o en verano y me las leo todas de un tirón..
Cada vez que vengo a casa de visita, leer la pila de artículos de Quim Monzó que me tiene guardados mi padre me da una alegría y añade un aliciente más a mi estancia. Esta vez, por ejemplo, me encontré con un botín considerable de artículos, ya que se remontaban hasta agosto pasado. Y, si cabe, me han gustado aún más que los del año pasado. Como decía al principio, Monzó con los años cada vez me gusta más. Y no porque su escritura haya mejorado con el tiempo como un buen vino, ni nada de eso. Sino porque cada vez tiene más mala leche y se anda con menos rodeos para decir lo que piensa y criticar a quien haga falta. Pero con estilo, eso sí..
Me encanta sobretodo cuando se mete con los taxistas y los camareros (por groseros), con los turistas (por ubicuos y borreguiles), con los políticos (por hipócritas y mentirosos), con los periodistas (por ignorantes y perezosos) o con los papanatas (por su papanatismo). Sin embargo, a veces me da un poco de rabia que cada vez que vengo y leo los artículos acumulados hayan varias reflexiones sobre varios temas casi idénticas a las mías pero infinitamente mejor expresadas. Y es que con Monzó no se puede competir.
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Šaban Bajramović, conocido como “El Rey de la música gitana”, murió el domingo en Niš, su ciudad natal en el sur de Serbia, de un ataque al corazón..
The Byzantine Blog [ing] resumió sus logros musicales:.
Un artista inmenso, Saban grabó más de 20 álbums y compuso más de 650 canciones, entre las cuales la famosa Mesecina (originalmente Djeli Mara) arreglada por Goran Bregovic para la banda sonora de la película “Underground” del director de cine serbio Emir Nemanja Kusturica. También cantó en la banda sonora de otra película de Kusturica, “Gato negro, gato blanco” (la canción Bubamara - “Mariquita”), así como en el álbum Tales and Songs from Weddings and Funerals (Cuentos y canciones de bodas y funerales) de Goran Bregovic. Entre las numerosas otras películas, Bajramovic también actuó y cantó en la película de Goran Paskaljevic “Ángel Guardián”..
Sandra Drasković de Demystifing Serbian Design [ing], también ofreció una biografía del músico, alabándolo con emoción:.
Cuando pones su nombre por ejemplo en last.fm o en youtube puedes encontrar muchas bellas y famosas composiciones suyas….
Eric Gordy de East Ethnia [ing] escribió un pequeño epitafio:.
El co-bloguero de Belgrade 2.0 [ing] Bganon se pregunta sobre la falta de reconocimiento de Bajramović en su casa:.
Y para acabar, os dejo con una de las canciones más famosas ( y más marchosas) de "la leyenda", titulada Gjelan Dade (sacada de DFBMBE Podcast and Blog).
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Amnistía Internacional es una de las ONGs que mejor ha entendido esta nueva necesidad publicitaria, encargando interesantísimas propuestas como por ejemplo este spot televisivo u este otro que demuestran muy gráficamente lo necesarias que son las firmas de los ciudadanos para luchar contra la injusticia. El primero es un corto de animación y el segundo usa la estética de los videojuegos, y tienen otros que también combinan otros elementos de la cultura popular (como este tercero)..
Ahora acabo de descubrir gracias al siempre interesante blog Malos tiempos para la lírica, un concurso de carteles publicitarios de temática social. Se llama Good 50x70 (algo así como el Bien en 50x70, que son las medidas de los carteles) y su único objetivo es promocionar el uso social de la publicidad, tal como explican en la web (traducción del inglés de Paul M.):.
Como trabajamos en ello, nosotros preferimos centrarnos en el lado positivo. La industria de la comunicación también es lo mejor que existe para captar la atención de la gente y conseguir que actúen según lo que nosotros les decimos..
El objetivo de Bien 50×70 (Good 50×70) es utilizar esa habilidad para resaltar cosas más importantes que las cervezas. Es una competición para concienciar a la comunidad creativa del poder que tenemos para ser una fuerza del bien..
En total han seleccionado 210 carteles en 7 categorías distintas: mortalidad infantil, calentamiento global, violación de los derechos humanos, caza, enfermedades de transmisión sexual, víctimas de guerra y escasez de agua potable. Aquí abajo he seleccionado cuatro que me han llamado la atención, pero recomiendo darse una vuelta por las distintas galerías de los carteles ganadores de este año en la página web, porque realmente son todos muy buenos.
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El artículo usa el ejemplo de los restaurantes de sushi de alta calidad que existen en Monrovia, la capital de Liberia, pero absolutamente todo lo que dice se podría trasladar a la RD del Congo y seguramente a varios países más con presencia de operaciones de mantenimiento de la paz o gran concentración de ONGs. En Kinshasa no existen los restaurantes de sushi, pero si franceses, italianos o portugueses, todos extremadamente caros. Y la mayoría de extranjeros viven en lujosas casas con jardín y piscina cuyo alquiler mensual es similar a lo que un congoleño medio gana en un año..
Este abismo entre los extranjeros y los lugareños tanto en salarios como en estilo de vida es una de las primeras cosas que chocan a los que van a África a trabajar por primera vez. Y por más que uno intente acostumbrarse, es algo que está siempre presente y que crea perturbadores dilemas morales a diario..
Gente como Chris Blattman justifican el estilo de vida de los expatriados en África comparándolo con el estilo de vida que llevarían en Europa o en Estados Unidos, y argumentando que en la mayoría de países africanos sólo hay servicios para pobres o para ricos, sin término medio. Y desgraciadamente no le falta razón..
Pero tampoco le falta razón al autor del artículo del Washington Post que acusa a los expatriados de Liberia de comportarse con suficiencia con los liberianos y, en general, de pasárselo demasiado bien haciendo el trabajo que hacen. Sobretodo cuando recuerdo las exclusivas fiestas semanales en Kinshasa en casas con piscina de expatriados (como la de la foto) o la manera como algunos tratan a sus trabajadores domésticos..
Después de todo el tiempo que ha pasado desde la primera vez que estuve en África aún no le he encontrado solución a este dilema. Es muy fácil criticar el lujo en el que viven los expatriados, pero no tanto vivirlo personalmente y darse cuenta de las contradicciones de muchos países africanos, y de la ausencia de alternativas..
En otro post sobre el mismo tema, Chris Blattman cita un informe sobre el impacto de las misiones de mantenimiento de la paz sobre las economías locales y parece que la conclusión general es positiva (la presencia de la ONU, económicamente hablando, hace más bien que mal). Sin embargo, a nivel humano este impacto es a menudo nefasto, ya que da una imagen irreal de la vida en Europa o Estados Unidos como una fiesta constante. Y además contribuye a la idea neocolonialsta que tienen muchos africanos de los blancos, que piensan que su país les importa bien poco más allá de la pasta que pueden ganarse estando allí.