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1/4 de litro de agua.
125 gramos de harina.
100 gramos de mantequilla.
4 huevos pequeños.
un poquito de sal.
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Se mezcla el agua fría con la mantequilla cortada a trocitos y un pellizco de sal en un cazo que pondremos al fuego. Lo iremos removiendo a fuego lento con un batidor hasta que los dos ingredientes queden fundidos, pero sin que lleguen a hervir. Cuando esté a punto de hervir, les echaremos la harina, toda a la vez, y la mezclaremos con una espátula hasta que quede una masa despegada del cazo. En ese momento quitaremos el cazo del fuego..
Entonces añadiremos dos huevos y mezclaremos la masa hasta que quede homogénea, y luego añadiremos los dos huevos restantes y repetiremos la operación. Una vez tengamos la masa lista, prepararemos una sartén con más o menos un litro de aceite (por ejemplo de girasol). Cuando esté caliente, pero no mucho para que los buñuelos no se frían demasiado rápido y queden crudos de dentro, echaremos bolitas de masa. Las bolitas pueden hacerse con una cuchara, pero para que queden bien redonditas (sin cola) se puede utilizar una manga de pastelero de plástico que venden en los supermercados. No olvidéis que los hueves tienen que ser pequeños, porque si son demasiado grandes la masa saldrá demasiado líquida y habrá que añadirle hariana después para hacerla más espesa y poder hacer bolitas para freír..
Una vez tengamos los buñuelos fritos, los rebozaremos en azúcar en un bol. Y ñam ñam ñam.
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Mis padres tienen un perro salchicha llamado Black (que conste que no le pusimos nosotros el nombre) que aunque ahora está un poco viejito (tiene 13 años), tiene una gran personalidad y es una fuente inagotable de entretenimiento. Así que cuando me enteré de que en San Francisco existen también encuentros mensuales de perros salchicha en el parque de Pine Lake, enseguida decidí que tenía que ir. Como no, disfruté a lo grande pero de entrada tengo que decir que el ambiente fue muy distinto al del encuentro de pugs. Vi más claro que nunca que los propietarios de los diferentes tipos de perros son también tipos de personas muy distintas. En este caso, gente poco simpática y muy maniática..
Pero volvamos al tema que nos interesa: había perros salchicha de varios tamaños y colores, aunque aquí son más comunes los mini que no los de tamaño completo como en España. Y la mayoría eran muy jovenzuelos, incluyendo varios cachorrillos adorables. Y es que los perros salchicha, por ser tan largos, a menudo tienen problemas graves de salud en la columna vertebral y no viven muchos años. Y también son un poco huraños y difíciles. ¡Pero son tan guapos! Y si no comprobadlo vosotros mismos en este álbum de fotos que acabo de colgar.
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Pero la pasión por los bocadillos de queso es tal, que se organizan incluso concursos por todo el país. Por ejemplo, en San Francisco el sábado pasado, en el multifuncional Dolores Park. Como quería asistir a otro evento no fui, pero a juzgar por este álbum de fotos de Flickr fue de lo más original al más puro estilo sanfranciscano. Esta ciudad es una caja de sorpresas..
Por cierto, a ver cuando deciden organizar un concurso de pan con tomate y tortilla de patatas en Barcelona, por ejemplo.
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Actualización: Si los colores de esta casa ya me parecían chillones, los de ésta otra aún más. Y además me han recordado a la bandera catalana, manda huevos.

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Un par de días más tarde casualmente encontré el videoblog de Gina Tonic, una chica de esa misma edad que se ha hecho famosísima en internet por sus vídeos. De nuevo me sentí un vejestorio. Llevo ya más de dos meses en total sequía creativa y desmotivación profesional, así que la sensación de estar estancada y perdiendo el tiempo me invadió por enésima vez..
El primer vídeo que miré de Gina Tonic era un sencillo playback de una canción que no conocía pero que me enganchó enseguida. Se titula "Going on", que significa algo así como tirando hacia adelante. Tiene una cualidad hipnóticamente optimista que de alguna manera me alegró el día. Compararse con los demás nunca ha sido un buen ejercicio para la autoestima, lo que hay que hacer es mirar hacia adelante. Con los auriculares puestos, y que me quiten lo bailado..
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Sin embargo aquí las granadas se venden a precios astronómicos (algo así como 10 dólares el kilo), y muchos restaurantes añaden vinagretas o cualquier chorrada a base de granadas a los platos para darles más pedigrí. Al principio me llamó mucho la atención la diferencia de status de las granadas aquí o en España, y como el hecho de usarlas como ingrediente en cualquier producto automáticamente lo convertía en más deseable y más caro. También me llamó la atención la cantidad de cosas no solo hechas a base de granadas por lo buenas que son por la salud (como tés o zumos de granada) sino las que usan simplemente el nombre para vender, como por ejemplo un champú de granada, o una marca de postales artísticas llamada Pomegranate, granada en inglés..
Pero el mejor ejemplo de aprovechamiento de esta granadamanía americana es una reciente campaña publicitaria viral llamada que supuestamente vende un Pomegranate Phone (Móvil Granada) que hace de todo: traduce a 50 idiomas, hace café, tiene una harmónica, sirve para afeitarse, etc. En realidad anuncia otra cosa, pero el hecho de que decidieran llamar Granada al producto falso demuestra lo deseable que es esta fruta en la mente de los consumidores actuales. Será que en España no apreciamos las granadas lo suficiente...
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En esta foto de abajo puede observarse un claro ejemplo de esta fobia hacia los gérmenes de la que hablaba: en los supermercados, al lado del aparcamiento de los carritos de la compra normalmente hay un distribuidor de toallitas higiénicas para que los clientes puedan limpiar el asidero del carrito, o para desinfectarse las manos después de usar el carrito. La primera vez que las vi me pregunté qué hacía un paquete de toallitas para limpiar culos de bebés pegado a un poste en la entrada del supermercado, pero después las fui viendo por todas partes (en restaurantes, bares, cuartos de baño de empresas, bolsos de señoras) y con todo tipo de texturas y aromas (pomelo, aloe vera, granada, etc)..
En cuanto a los líquidos para lavarse las manos en seco, en estos momentos no tengo ninguna foto pero los tienen incluso en el Mercadona (que tendrían que empezar a pagarme por la publicidad que les hago desde ya), pero aquí su uso es mucho más extendido que en España. Las tienen incluso en formato llavero, para tener siempre a mano una arma contra los malvados gérmenes acechando en cualquier rincón..
A pesar de todo esto, hoy he visto a una señora bien arreglada sonarse la nariz en la manga de la chaqueta (no exagero), a una chica vestida con ropa de yoga pija besar a un perro en la boca, y al dependiente de un supermercado comerse un yogur con una cuchara que sacó de la caja registradora. Todo el la misma tarde.
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Así que decidí echar una ojeadita a los armarios de la limpieza de mis amigos americanos, y preguntar por ahí a la gente qué usan para limpiar. Respuesta: toallitas de papel ultra-resistentes con un limpiador en spray (aquí podéis ver a una chica cualquiera del Flickr en acción). Razón: son de usar y tirar, y por lo tanto aparentemente más higiénicas (aquí podéis ver a otra chica cualquiera limpiando higiénicamente). Y es que, según me contaron, las bayetas les dan mucho asco a la mayoría de gente ya que cuando limpian algo desagradable quieren perderlo de vista y no recordarlo cada vez que usan la bayeta en cuestión. El hecho de reutilizar la misma bayeta varias veces les parece una guarrada ya que, al contrario que las gamuzas o trapos de cocina, no se pueden meter en la lavadora después de cada uso..
Más guarrada me parece a mí quitar la mugre con papelitos mojados y producir toneladas de desechos cada vez que se quiere tener la casa limpia. Así que por más que digan yo sigo repostando en el Lidl y en el Mercadona cada vez que voy a España, bayetas y fregonas respectivamente. Aquí abajo tenéis mi último botín.