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Hasta entonces, os dejo con este curioso cartel que se encuentra en una gasolinera de mi barrio. Se trata de una marquesina de esas de letras movibles que para nosotros son típicamente americanas ya que suelen aparecer delante de las iglesias en los reportajes sobre la América profunda, con mensajes del tipo "Jesús te ama" o "quien este libre de pecado que tire la primera piedra". En inglés este tipo de letreros se llaman marquee, que mi diccionario traduce como marquesina. Sin embargo, una búsqueda de imágenes de marquesinas en Sangoogle sólo muestra las estructuras de las paradas de autobús para meter carteles publicitarios..
Sea como fuere, la marquesina de la gasolinera de mi barrio contiene pequeñas perlas de sabiduría que van cambiando cada par de semanas o cuando a su propietario se le ocurre poner una frase nueva. La de la foto, que es de hace varios meses, es del escritor de ciencia ficción polaco Stanisław Lem (autor de la novela Solaris que inspiró sendas adaptaciones cinematográficas). Dice:En una avalancha ningún copo de nieve se siente nunca responsable.Ahora hay otra frase de otro escritor que ahora no recuerdo.


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Sin embargo de vez en cuando empecé a encontrar blogs de viajes más originales, más en profundidad, o más audaces, que me engancharon por su habilidad para transmitir sensaciones lejanas o para realmente ayudar a aprender cosas nuevas sobre tierras conocidas o desconocidas. Uno de ellos fue Blog de Viajes, que empecé a leer por casualidad al haber conocido a su autor en una conferencia sobre periodismo ciudadano. Un blog ya veterano, que pronto va a cumplir los 6 años, es uno de los blogs que más me han ayudado a romper mitos y a aficionarme a los blogs de viajes..
Recientemente descubrí otro blog que también me enganchó, éste en catalán: La volta dels 25 (pero que también tiene una versión en castellano). El blog describe la vuelta al mundo de Marc Serena, un periodista que al cumplir los 25 años decidió ir a conocer otros 25 jóvenes de 25 años por todos los rincones del mundo. Ahora está más o menos a la mitad de su viaje, en Nueva Zelanda, y ha ido grabando las entrevistas para convertirlas un día en un libro. Lo encontré gracias a los premios organizados por Lonely Planet a los blogs de viajes, cuyas nominaciones se anunciaron hace un mes..
Hace unos días vi que Marc escribió en su blog que los premios iban a darse ayer en San Francisco, pero al encontrarse él viajando ofrecía sus entradas a un lector. Yo que siempre me meto donde no me llaman y que me encanta conocer gente, pues enseguida le contesté. Así que ayer asisití a la fiesta de entrega de los premios en un bar de San Francisco rodeada de autores y fans de blogs de viajes (y de un tipo al que veo en todas las fiestas guays de San Francisco, incluso en la cola para conseguir el nuevo iPhone). A pesar de haber tenido que improvisar por motivos técnicos, y una cierta desorganización, la fiesta fue un auténtico cachondeo. Repartieron vasos de chupito con el logo de Lonely Planet llenos de caramelos Jelly Belly, condones también con el logo que decían ¿estás listo para tu próximo encuentro?, cajas de la marca de cervezas que patrocinó la fiesta, etc..
Blog de viajes y La volta dels 25 ganaron sendos premios, pero que al igual que la mayoría del resto de ganadores no pudieron recoger personalmente sino que tuvieron que conformarse con agradecerlos por vídeo. Mis intentos por retransmitir la ceremonia por Twitter fueron un desastre ya que en el sótano del bar donde estábamos no había cobertura telefónica (según parece Marc les dio mi dirección de Twitter a todos los medios catalanes que estaban pendientes de su premio). De todas maneras me lo pasé en grande y me sentí realmente contenta por los premios conseguidos por estos dos blogs de los que soy fan y que en mi opinión se merecían el reconocimiento. Sobretodo me ha ilusionado ver un blog escrito en catalán ganar el premio más importante del mundo en cuestión de viajes. Y media Catalunya compartió esta excitación, ya que hoy Marc ha aparecido en La Vanguardia, l'Avui, Catalunya Ràdio, Vilaweb, La Malla y muchos medios más, y me ha dicho que tiene el buzón de correo a reventar. Y me alegro más de lo que hubiera imaginado..
Y para los que quieran ver algunas fotos más de la fiesta, aquí he puesto media docena.
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Hoy en día las peluquerías suelen estar especializadas en el pelo, y desde esa época (desde los 7 u 8 años) no he vuelto a poner los pies en un salón de belleza, de manicura ni nada que se le pareciese. Y a la peluquería voy una vez al año como mucho, cuando mi madre me ve vamos. Y mejor no hablemos de depilaciones. Siempre me ha parecido que tenía mejores cosas que hacer (escribir este blog, por ejemplo) que dedicarme al culto al cuerpo. A ver, me gusta tener buen aspecto como a todo el mundo, y estoy totalmente a favor de la higiene corporal y el aseo capilar. Pero todo tiene un límite..
En este país de extremos conviven la obsesión con la apariencia física con la obesidad y dejadez estética más inimaginable. En mi barrio, como es un poco pijo, domina el primer grupo y por eso hay una densidad de peluquerías y salones de manicura de casi uno por habitante. Es increíble, en algunos tramos de calle hay uno al lado de otro, casi clones..
Más o menos puedo entender la costumbre de ir mucho a la peluquería, ya que resulta muy difícil cortarse el pelo una misma, pero realmente ¿es necesario hacerse tantas manicuras? Pues parece que sí, ya que a pesar de haber tantísimos, siempre veo todos los salones de manicura llenos. Varias señoras blancas sentadas en hileras de sillones frente a chicas asiáticas, normalmente vietnamitas, que les van masajeando las manos o los pies. Y es que la manicura o pedicura incluye un masajito, que hay mucho estrés suelto oye, y el servicio más popular parece ser el paquete manicura-pedicura. De vez en cuando oigo a alguna amiga, o a una señora en una tienda decir cosas como "adiós, que tengo hora para la manipedi"..
Pero el servicio de salón de belleza que más me tiene fascinada, y que según he oído cada vez está ganando más populariad, es el decoloramiento anal. Aún no lo he visto anunciado en ningún salón del barrio, pero según parece está haciendo furior en sitios como Miami.
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Por eso a todos estos fotógrafos preocupados por evitar que sus fotos circulen me gustaría hablarles de Creative Commons (CC). Se trata de una organización sin ánimo de lucro que ha desarrollado una serie de licencias de derechos de autor que te permiten decidir cómo quieres que los demás puedan utilizar tu trabajo, ya sean artículos, fotos, música, etc. Dada la facilidad con que hoy en día se pueden copiar y reutilizar contenidos digitales, CC facilita esta circulación sobre unas bases de mutua buena voluntad y entendimiento sobre las condiciones del uso y re-uso. Este blog, por ejemplo, tiene una licencia que permite copiar y utilizar mis contenidos libremente pero cumpliendo dos condiciones: que se me atribuyan a mí, y que no sea con fines comerciales..
Cuando empecé a bloguear y a colgar fotos en internet me molestaba que la gente usara mis textos o imágenes en otros sitios sin pedirme permiso. Después me di cuenta de que la única manera de evitar que la gente copie contenidos es sencillamente no ponerlos en internet. Si están disponibles en internet, por más marcas de agua y obstáculos que les pongas a la gente para copiar fotos, lo harán igualmente si tienen la cara dura. Pero rápidamente me di cuenta de que la mayoría de gente que copia contenidos no lo hacen con nocturnidad y alevosía, sino con toda la inocencia del mundo. Por eso al poner explícitamente que no te importa compartir tus contenidos siempre y cuando te den crédito, la mayoría lo hacen sin problemas en señal de agradecimiento. Y de ahí salen toda clase de sorpresas..
Si bien es cierto que internet ha devaluado el trabajo de los fotógrafos, querer resistirse a la proliferación de la fotografía digital es inútil, y querer sobreproteger tus fotografías aún lo es más ya que la competencia es feroz y la atención escasa. Compartiendo se consigue nombre y karma, y eso son dos cosas que al fin y al cabo todo fotógrafo necesita para hacer negocio. Y además, no nos engañemos, la escritura y la fotografía son dos profesiones que se hacen por pasión, y el dinero viene después de mucho esfuerzo..
Los ejemplos de las ventajas de compartir fotos con Creative Commons sobre no compartir son infinitos, pero uno que me gusta especialmente es el que contó Andrew Heavens en una conferencia y luego en su blog Meskel Square. Él es un periodista y fotográfo profesional que ha estado varios años trabajando para Reuters y demás agencias desde Etiopía, donde sacó la foto que ilustra este post, y ahora trabaja en Sudán. Aquí os traduzco del inglés un fragmento de su charla:El tiempo y la distancia me han permitido reflexionar sobre las muchas ventajas de dejar de preocuparse y empezar a disfrutar de los efectos liberadores de Creative Commons..
En lo personal muchas cosas buenas han pasado gracias a que mis fotos descartadas están nadando por internet con una licencia CC. Me ha escrito gente para ver si las podrían utilizar en libros de texto, calendarios, cartas de restaurantes etíopes, tarjetas de felicitación en amárico. (¿Cada cuánto se te presenta la oportunidad de ilustrar una línea de tarjetas de felicitación en amárico?) Algunos de estos contactos me han acabado trayendo trabajos pagados. Algunos me han traído ofertas de comida gratis si alguna vez paso por Nueva York y me apetece dejarme caer en cierto restaurante etíope. Otros no me han traído ningún beneficio económico..
También han pasado muchas cosas buenas más allá de lo personal. Tal como he dicho antes, una de las cosas más frustrantes de la fotografía de prensa es la brevedad de la vida de las fotografías. Te metes en una situación arriesgada para registrar acontecimientos que consideras importantes, de interés periodístico. Las fotografías resultantes aparecen en un abrir y cerrar de ojos en periódicos, pantallas de televisión y Noticias de Yahoo, durante un día como mucho. Y entonces desaparecen..
Lo genial de Creative Commons es que le da a tu trabajo una vida más larga. Después de que el acontecimiento de actualidad haya pasado, las fotografías siguen allí afuera, esperando que alguien se fije en ellas, que les de un nuevo significado y que las utilice en un contexto diferente..
Sin duda alguna esto puede resultar preocupante y despertar temores (imagina si un grupo de odio racial se hubiera fijado en las fotos y las hubiera usado para ilustrar un artículo sobre la violencia de los negros). Pero ponerse a mirar las fotos desde afuera y mirar donde acaban yendo a parar es como mínimo un proceso fascinante.
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Y concluye: si amas a tus fotos, libéralas.
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Mi última aventura culinaria es extremadamente sencilla pero larga y laboriosa. De momento ya he cosechado varias alabanzas y a mí que no soy muy dada a desayunar cosas dulces, me está haciendo cambiar de costumbres durante estos días: se trata de mermelada de naranja casera. Claro que la hice al estilo inglés, que es un tanto amarga, y por lo tanto es la única mermelada que no me resulta empalagosa..
Jamás había intentado hacer ningún tipo de mermelada, pero el fin de semana pasado de visita a la campiña nortecaliforniana vi un campo de naranjos llenos de naranjas maduras que se estaban cayendo y pudriendo en tierra, ya que según parece la temporada de recolección ya pasó. El panorama me dio pena y decidí recoger cuantas naranjas pude haciendo un atadijo con mi jersey. Después no supe qué hacer con tantas naranjas, así que busqué recetas con naranja en la web del canal de televisión Food Network al que me he enganchado cuando voy al gimnasio. Y de allí salió la idea de la mermelada de naranja..
Pues bien, lo único que hace falta para 8 naranjas medianas es agua, azúcar y un limón. Y una hora y media de tiempo como mínimo. Ahí va..
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Se cortan las ocho naranjas a rodajas finas y éstas se cortan en cuatro. Se meten en una olla alta de gran tamaño (como la de la foto) y se les añade la piel de un limón rallada y el zumo del limón en cuestión, además de un litro de agua. Luego se pone la olla a fuego alto hasta que hierva, aproximadamente unos 10 minutos. Cuando hierva se baja el fuego dejando que vaya cociéndose a fuego lento, removiendo a menudo con una espátula, hasta que las naranjas estén blandas (aproximadamente unos 40 minutos)..
Cuando la fruta esté blanda, subir el fuego hasta que el líquido vuelva a hervir. Entonces añadiremos un kilo de azúcar a la olla e iremos removiendo la mezcla sin cesar durante unos 20 minutos o más, hasta que adquiera un color más oscuro y se vuelva más espesa. Para comprobar si espesa, habremos puesto un plato en el congelador una media hora antes, al que echaremos un poquito de la mezcla y lo inclinaremos. Si el líquido resbala lentamente, la mermelada está lista..
Con esta receta obtendremos cuatro botes de aproximadamente 400 gramos cada uno, y si queremos que la mermelada se conserve varios meses tendremos que usar botes especiales para envasar con tapa hermética que tendremos que hacer hervir o meter en el horno para eliminar cualquier tipo de gérmen. Si es para consumo más inmediato pueden usarse botes reciclados con tapa normal..
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Si se quiere la mermelada un poco más amarga, se le puede echar menos azúcar. La receta que yo usé pedía un kilo y cuarto de azúcar y yo lo ajusté a sólo un kilo para que no fuera tan dulce. También se le puede echar un poco menos de agua para que quede más espesa, ya que a mí me quedó muy líquida (aunque deliciosa, eso sí).
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1) Hombre de rasgos chinos que conduce con el culo, y lentísimo.
2) Mujer negra un tanto mandona pero mil veces mejor conductora que los chinos anteriormente mencionados, y más rápida también.
Por eso no es de extrañar que en el dibujo del anuncio hayan puesto una típica conductora negra como las que me encuentro a menudo poniendo orden. Lo que es más extraño es el texto del anuncio, que se supone que es una anécdota que cuenta la venerable conductora. Viene a decir que un día de madrugada un señor muy raro se subió a su autobús y en un momento dado se volvió medio locó y le arrebató el volante, pisando el acelerador en un semáforo en rojo. La historia concluye diciendo que por suerte otro pasajero la ayudó a echarlo del autobús, y no pasó nada..
El anuncio es de la organización que gestiona el transporte de la ciudad, y se supone que debe inspirar confianza a los pasajeros, mostrando lo entregados y eficientes que son sus conductores. Pero a mí más bien me da la idea contraria, no sé a vosotros. A los pasajeros habituales la historia probablemente les parecerá familiar, ya que en los autobuses hay siempre gente de lo más rara, y por lo tanto ni se inmutarán al ver el cartel. Entonces se supone que el cartel va dirigido a los pasajeros no habituales, para que se tranquilicen y se animen a coger el autobús más a menudo. Pero para tranquilizar a la gente ¿no se les ocurrió nada más que una historia sobre un loco que intenta estrellarse con un autobús público?.
Aquí tendría que aclarar que en Estados Unidos coger el transporte público no es algo tan normal y corriente como en España, sino que es algo que sólo hace la gente que no puede permitirse otra cosa, es decir, ir en coche. Por lo tanto, el transporte público en general y los autobuses en particular están mal vistos, sobretodo a partir de las 7 de la tarde. Cada vez que he ido a cenar a casa de alguien y se han enterado que pretendía volver a casa en autobús se me han escandalizado (y eso que la hora de volver a casa después de una cena suele ser las 9 o las 10 como muy tarde). Y incontables veces amigos y conocidos me han preguntado si me siento segura cogiendo el autobús, si no me da reparo, etc. Y también he oído incontables veces gente decir que jamás dejarían a sus hijos ir en autobús solos..
Si bien es cierto que los autobuses de esta ciudad suelen ir llenos de sin hogar y gente rara, por otro lado si el resto de la gente se niega a cogerlo nunca va a haber otro tipo de gente. Es un círculo vicioso mental del que es difícil salir ya que el problema de fondo es cultural. A mi parecer la manera de pensar de los americanos, basada en el individualismo, no concibe vivir sin coche ni sin espacio personal y distancias de seguridad. Y estas barreras culturales no caerán mientras la gasolina cueste tan sólo 70 céntimos el litro.
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La primera vez que los vi por la zona de Coit Tower por unos segundos pensé que eran una bandada de cuervos pero empezaron a armar tal jaleo que enseguida me di cuenta que tenían que ser loros. Entonces una señora me contó que en el 2003 protagonizaron un documental y desde entonces se han convertido en una atracción turística. Más tarde vi postales de los loros en una tienda de souvenirs..
Desde entonces cada vez que he paseado por Telegraph Hill con las visitas los hemos visto sobrevolar nuestras cabezas y pasar el rato en las preciosas casas del barrio, como la de la foto de la derecha. Pero nunca los he visto de cerca, así que no les veía demasiado interés a los bichos. Hasta que me enteré que en el Ferry Park se acercan a los turistas que les dan de comer, y así les pueden sacar buenas fotos de cerca como éstas. Sin embargo, parece que desde el 2007 está prohibido darles de comer. Y como nunca me han atraído demasiado los pájaros, creo que me limitaré a observarlos volar de lejos cada vez que pasee por Telegraph Hill.

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Según esta web que contienen abundante información sobre la historia de los negros americanos, el tal Woodson era hijo de esclavos y fue el segundo negro en graduarse por la Universidad de Harvard. Consciente del poder de la educación y de la importancia de preservar sus raíces, decidió crear esta celebración para promocionar, preservar y investigar el importante pero a menudo ignorante papel de los negros en la historia de los Estados Unidos. Escogió el mes de febrero ya que se celebraban los aniversarios de dos americanos relevantes en la historia afroamericana: el antiguo presidente Abraham Lincoln, a quien se le atribuye el fin de la esclavitud, y el abolicionista y antiguo esclavo Frederick Douglass..
Hoy en día, la celebración de este mes se dedica sobretodo a actividades escolares destacando a figuras negras de la historia americana, a menciones en rancios programas televisivos de sobremesa, y en algún que otro póster en escaparates de tiendas de los barrios con más población negra como el que ilustra este post en el Tenderloin o este otro en el barrio de Fillmore..
Cada año el mes de la historia americana reaviva el debate sobre la necesidad de dedicar un mes a parte a la historia de una raza concreta, y de lo apropiado de esta separación. Por ejemplo, en 2005 Morgan Freeman dijo en una famosa entrevista televisiva que un mes dedicado a la historia negra era ridículo: "no quiero un mes para la historia negra. La historia negra es historia americana". La mejor crítica, una vez más, la hizo la publicación satírica The Onion al anunciar durante los primeros días de marzo que "el año de la historia blanca americana continua su celebración".