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Hablando del poco poder de convocatoria de las elecciones europeas, hace algunas semanas vi unos spots televisivos cirulando por internet para promover la participación. No creo que hagan cambiar a nadie de opinión con su "siempre hay tiempo de votar", pero les alabo la creatividad y las buenas intenciones. A mí al menos me han sacado una sonrisa, y aunque ir a votar no sea tan rápido como lo pintan, estoy de acuerdo con lo de que en la mayoría de los casos no hay excusa para no ir a votar. Aquí abajo tenéis el spot que parece que ha tenido más éxito:.
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Ah, y cuando me llegó a casa el paquete con las papeletas de todos los partidos candidatos a las elecciones europeas (por correo certificado a las 8 de la mañana), no sabéis qué ilusión me hizo constatar la buena salud de la que aún goza el fascismo en nuestro país. Viva España.
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Durante uno de los paseos turísticos a los que me he dedicado estos días, nos entretuvimos fotografiando un callejón que está totalmente cubierto de murales de varios artistas. El callejón, que está en el barrio bohemio de la Misión, se llama Clarion y es realmente impresionante. Uno de los murales recogía un poema de Daisy Zamora, una escritora nicaragüense que desconocía, tanto en el idioma original como en traducción al inglés y al árabe. Me pareció precioso y me dejó pensativa un rato:Cuando regresemos a nuestra antigua tierra.
que nunca conocimos.
y platiquemos de todas esas cosas.
que nunca han sucedido.
caminaremos llevando de la mano niños.
que nunca han existido.
escucharemos sus voces y viviremos.
esa vida de la que tanto hablamos.
y nunca hemos vivido
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Más fotos del callejón de los murales aquí.
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Bay to Breakers, que hasta el 1963 se llamó Cross-City Race (algo así como la carrera que cruza la ciudad) se inició en plena época de reconstrucción de la ciudad después del gran terremoto del 1906 que había arrasado gran parte de la ciudad. Eso la convierte en la carrera más antigua celebrada cada año, y además en el 1986 entro en el libro Guinness como también la más grande ya que ese año alcanzó los 110.000 participantes. Ayer no hubo tantos, se estima que unos 65.000 aunque siempre es difícil de calcular ya que la mitad de la gente no se inscribe de manera oficial sino que simplemente caminan el recorrido de la carrera disfrazados con cerveza en mano..
Como en cualquier festival o acontecimiento de este tipo en San Francisco, los disfraces son de lo más divertidos y la ropa brilla por su ausencia. Algunos de los participantes incluso corren en pelota picada. Y es que por Dios, como les gusta a los sanfranciscanos quitarse la ropa a la mínima oportunidad (tal y como podéis ver en esta foto o ésta). Además, la música no falta ya que a lo largo del recorrido de la carrera se instalan grupos de músico que tocan en vivo, discjockeys o simplemente vecinos con altavoces. Todo esto teniendo en cuenta que la carrera empieza a las 8 de la mañana..
Por alguna razón en todos los festivales siempre abundan las mariposas y las abejas, así como los modelitos retro tipo tenistas con raquetas de madera y calcetines blancos hasta la rodilla. Sin embargo, según parece en Bay to Breakers hay algunos disfraces clásicos que se repiten cada año, como por ejemplo grupos de Busca a Wally (aquí llamado Waldo) y grupos de Elvis. Otro clásico son los salmones nadando a contracorriente, es decir, que corren desde la línea de salida hasta la de llegada (podéis ver un par de fotos que les saqué aquí y aquí)..
Además de los clásicos imperecederos, cada año hay algún personaje de película que ese año acapara popularidad (como Borat hace un par de años) o algún tema de actualidad que inspira muchos disfraces. Pues este año le ha tocado a la fiebre porcina, que al ser un tanto abstracto, ha resultado bastante creativo y variado (aunque la mayoría optaron por la vía sencilla simplemente con morros de cerdito). Otros disfraces que me han hecho mucha gracia han sido el de dos edificios emblemáticos de San Francisco, un perfil de Facebook, el de un estropajo de ducha. Incluso había un grupo bastante grande con banderas españolas disfrazados supuestamente de San Fermines, pero no llevaban ni toro ni hablaban español (aunque sí bebían vino en bota de piel)..
Como nota final sólo comentar que, oh sorpresa, los ganadores de la carrera fueron africanos tanto en la categoría masculina (keniata) como en la femenina (etíope), así como 10 de los 20 primeros puestos..
Álbum de fotos completo de todo el cachondeo aquí.
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Y como no, Maru es famosísimo en Japón. Y por lo tanto tiene un blog donde muestra lo mono que es y comparte montones de fotos y vídeos de todas sus actividades y aficiones. Imprescindible como complemento a I can has cheezburger si os gustan los gatos tanto como a mí..
El otro día encontré un blog que me recordó muchísimo al sitio Airline Meals, que seguro que si lo hicieran hoy en día tendría también un formato de blog. Se trata de Hospital Food, que como su nombre indica, recopila fotos de comidas servidas en hospitales de todo el mundo. Una vez más, Francia demuestra su superioridad gastronómica con menús como éste que ya les gustaría servir en muchos restaurantes fuera de los hospitales. Pero dos países me han sorprendido positivamente: Grecia con menús como el de abajo a la izquierda, y Japón que en todos los menús ofrece sopa y pescado, todo muy bien presentado..
Ya sabéis: si tenéis fotos de comidas de avión o de hospital las podéis mandar a alguna de estas webs para que los
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Una de las películas que vi fue Nieve (Snijeg en bosnio), primer largometraje de la directora bosnia Aida Begić que acabó ganando un premio a la mejor directora novel después de haber cosechado otros premios por varios festivales de todo el mundo. La película está ambientada poco después del final de la guerra que desintegró Yugoslavia, en 1997, en un pequeño pueblo medio destruido en el interior de Bosnia en el que los pocos habitantes que quedan siguen sufriendo las consecuencias de la guerra. Al igual que Grbavica hace un par de años, que también fue la primera película de su directora, Nieve habla del trauma de la guerra a través del desgarre de la pérdida y del peso diario de la ausencia. Y de cómo la auténtica tragedia no es la muerte sino la existencia después de esa, porque sobrevivir está cargado de dolor..
Es una de esas películas en las que lo importante no es lo que pasa, ni lo que se dice, sino lo que se lee en los rostros de los personajes y lo que se capta entre líneas. Sobretodo el rostro de la protagonista, Alma, que habla poco pero dice mucho. Es una película de mujeres que intentan encontrarle un sentido a sus vidas quebradas, luchando por no rendirse ante la desesperación..
Aunque mi acompañante se quejó de que todas las películas bosnias de los últimos 10 años parecen tratar sobre la guerra y expresó su deseo de ver alguna sobre otro tema más alegre, me parece que una de las funciones del arte es terapéutica y que muchas grandes obras de arte han salido del dolor y el sufrimiento. En Bosnia y Herzegovina la guerra causó una fractura tan profunda en la sociedad y unas heridas tan grave, que aún hoy en día sigue siendo una enorme losa en el alma para la mayoría de la gente aunque normalmente no hablen de ello. Películas como Nieve, si bien no traen ninguna revelación, son un pequeño bálsamo para el corazón..
Dice la directora en la web oficial de la película que el título de la película hace referencia no a la nieve que cae para cubrir el monte, sino para que todas las bestias dejen su rastro. De alguna manera sugiere que con las próximas nevadas los rastros de las bestias irán quedando debajo por la nieve fresca, porque por más profundos que sean esos rastros siempre llega una nueva nevada que los cubre. Es decir, por más que mirar hacia el futuro y pensar en otras cosas a parte del sufrimento cueste porque dejar de sufrir parece una traición hacia los muertos, es inevitable ya que el paso del tiempo es inexorable. Me gustaría pensar que ése es el mensaje final de la película, que deja amplio espacio a la interpretación del espectador.