.
Leer el resto de la entrada en mi otro blog sobre África.
.
.
Ah, i a sobre ha publicat un llibre titulat Fills dels 80. La generació bombolla fa uns mesos després de guanya el premi Tira Còmica del Carnet Jove. A aquest noi se li ha de seguir el rastre.
.
Al introducir tu nombre en la aplicación Personas, ésta rastrea todo lo que encuentra por internet y, a través de un proceso algorítmico, crea un perfil visual de las identitades virtuales de esta persona. La filosofía detrás de este proceso es demostrar la extraña perspicacia del análisis y también sus errores causados por la imposibilidad de separar la información de distintas personas con el mismo nombres. Tal como dice la web del proyecto, la idea es hacernos reflexionar sobre la importancia de nuestra historia digital por encima de nuestra historia oral, y sobre la opacidad e ignorancia social de los métodos computacionales para analizar nuestros rastros digitales..
Sin embargo, el caso es que la aplicación ha generado no sólo reflexión sino también diversión para todos aquellos que pasan tiempo en la red al ver la disparidad de los resultados. Por ejemplo, ¿por qué a mí me ha salido una porción ilegal tan grande si nunca me he descargado ni música ni películas de ningún lado (los que las descargan son mis amigos o mi media mandarina, y luego yo me las copio tranquilamente)? Tengo conocidos cuyos resultados también arrojaban una porción ilegal, pero complementada por una porción legal así que debo estar intrínsicamente al otro lado de la ley. ¿Y por qué me sale una porción sobre religión, será por que alguna vez hablé de monjas misioneras? Con un nombre como el mío, dudo que sea un error de duplicidad onomástica. Así que me quedo con el misterio....
Y para los que aún no lo hayan probado personalmente, el rastreo de identidades puede haceres aquí..
Actualización: supongo que dentro de la dinámica de mostrar la ineficacia del análisis computacionales de información, me acabo de dar cuenta de que al volver a poner mi nombre en la aplicación, el resultado es diferente al de hace dos días Por ejemplo, mi porción de ilegalidad ¡ha desaparacido!. Sin embargo, al introducir mi nombre con tan sólo un apellido y no dos como había hecho hasta ahora el resultado es de nuevo diferente (y de nuevo ilegal). Podéis ver la comparación aquí abajo. Fascinante.
Durant tres setmanes, vaig viatjar sol, d'una banda i a l'altra d'Europa. Vaig fer servir l'autobús i el tren, principalment; sempre amb la guia a les mans. (...) Al cap de la primera setmana, però, vaig adonar-me que m'havia equivocat. No era que Europa no fos un continent bonic... de fet, tot era una mica com m'ho havia imaginat. Només que no era 'meu'. Em vaig sentir com si estés visquent una aventura romàntica per compte d'altri. La meva història inacabada es va interposar entre la meva mirada i els llocs que vaig visitar, com si fos una gran vidriera. Vaig començar a sospitar que la meva parada a Europa era en realitat un més dels ajornaments que jo mateix m'havia anat posant al camí abans d'enfrontarme al meu vell pare. (...) Seria aquest viatge a Kenia allò que ompliria la meva buidor? Els meus amics de Chicago així ho creien. Seria com a Roots (Raíces), un pelegrinatge. Per a ells, també per a mi, Àfrica era una idea més que un lloc real, una nova terra promesa, plena de tradicions ancestrals i paisatges increïbles, lluites nobles i tambors llunyans. Amb el benefici de la distància, ens miràvem Àfrica amb una emoció selectiva, el mateix tipus d'emoció que jo potser deparava al meu pare. Què podia passar un cop superada la distància que ens separava d'aquella idea? M'agradava pensar que la llibertat em faria lliure, però... i si m'equivocava? Què passaria si la veritat em decepcionava i la mort del meu pare no significava res? I si l'únic que em lligava a ell o a l'Àfrica era un nom, un tipus de sang, el menyspreu d'un home blanc?
.
Llegiu la resta de la història a l'Àlbum de Retalls.
.
Nótese que los países con los porcentajes más altos de tolerancia hacia la violencia doméstica están en África (como Zambia con un 85%). España no aparece en la lista, pero desgraciadamente creo que porcentaje sigue siendo más alto de lo que nos gustaría pensar. Y lo mismo va para los Estados Unidos. Y si no que se lo pregunten a Rihanna...
.
Vuelvo a estar en San Francisco en mi apartamento de ladrillo rojo del 1909, también pintado de paredes rojas en el salón. Pero por pocos días ya que en menos de dos semanas me espera otro largo viaje (y más divertidos controles de fronteras) a Sudáfrica donde me han invitado a una conferencia sobre periodismo digital..
Y vuelvo a disfrutar del arte callejero, del ambiente internetero (incluso en el arte callejero) y de los tropecientos mil restaurantes que ofrece la ciudad. Lo único que no disfruto ya es la enormidad de la distancia, no tan sólo física sino horaria y mental que hay hasta aquí. Aunque ayer tuve la ocasión de conocer a dos tuiteros catalanes muy majetes con los que me lo pasé muy bien pontificando sobre la vida americana y la muerte de la prensa escrita.
.
Como hacía mucho calor y en agosto toda la zona de la costa está saturadísima, me la llevé a un pueblo medieval del interior que es uno de mis favoritos: Besalú. Como no, paseamos por el puente al atardecer, disfrutando de la brisa, y después de un largo paseo nos sentamos un rato en un pequeño banco de piedra tras unas escalerillas. Una señora mayor encantadora bajó a darnos unos folletos turísticos porque dijo que los tenía en casa y no le servían, y como nos oyó hablar en francés desde su casa pensó que nos podrían interesar..
Por la noche nos sentamos al fresco de la plaza de la iglesia a comer ricas patatas de Olot y croquetas de pollo, con el obligado aperitivo de Ricart (¿porque les gustará tanto a los franceses?). En la mesa de al lado una familia de italianos comían macarrones con tomate mientras un grupo de niños jugaban a espadachines con cascos y espadas de plástico. Una chica rompió un cenicero pero nadie se inmutó..
Al llegar a casa y descargar las dos o tres fotos que saqué con mi camarita de bolsillo me sobrecogió la añoranza de este tipo de noches en este tipo de lugares, de sentir el peso de la historia a mi alrededor. Yo lo llamo añoranza preventiva...
