Ayer me enteré por casualidad que el primer domingo de cada mes por la tarde hay una concentración de propietarios de pugs para que sus adorables mocosos hagan amistades y jueguen entre ellos, para disfrute de los mirones amantes de los perros como una servidora. El evento se llama Pug Sunday (Domingo Pug), y tiene lugar en el parque de Alta Plaza en el barrio de Pacific Heights de San Francisco, un barrio bastante pijo por cierto pero con casas muy bonitas y cafés agradables. Además, como su nombre indica, se encuentra encima de una colina con muy buenas vistas sobre la ciudad, un atractivo añadido a la jornada.
Obviamente, no podía faltar a la cita, así que me pasé un par de horas persiguiendo a más de un pug lleno de energía correteando sin parar. Me llevé un paquete de galletas para sobornarlos a la hora de sacar fotos, pero no me hizo ninguna falta ya que nada más llegar se me abalanzaron un par para que les hiciera carantoñas. Sin embargo, cuando después descubrieron el botín aún me hicieron más caso (y a mi mochila, donde a la mínima que me despistaba metían la cabeza en búsqueda de bocaditos en forma de hueso). Al cabo de poco rato entre 25 y 30 pugs correteaban contentos unos detrás de otros, se olían el culo unos a otros o intentaban robar cosas de las bolsas y mochilas de los presentes. Mientras tanto sus propietarios intentaban desesperados poner un poco de orden, pero incluso para ellos era difícil distinguirlos y seguirles el rastro entre el barullo.
Por cierto, también me he enterado de que existen concentraciones similares de chihuahuas, perros salchichas y demás. Habrá que investigarlo…

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2 Comments until now
ay que chato perrito y bonito
wow que feo puto