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Al final me acabé apuntando a algunas de las causas a las que me invitaron pensando que quizás sí que servirían para algo, que de todas formas estaba de acuerdo con lo que defendían y que además "no me cuesta nada, sólo un click". Supongo que así piensan la mayoría de los usuarios de Facebook que se apuntan a las causas, la idea de que algo que a mí me cuesta tan poco, a otro le puede resultar de gran ayuda..
Y precisamente de todo eso habla un artículo que acabo de leer en Businessweek titulado Clica aquí para salvar Darfur (en inglés). Habla de lo fácil que es con las nuevas herramientas sociales como Facebook dar a conocer causas lejanas y hacer que la gente firme peticiones, además de conseguir recolectar dinero a través de pequeñas donaciones de los usuarios simplemente clicando un botón de Paypal. Sin embargo, esta facilidad crea también una sensación de poco compromiso o seriedad por parte de los "activistas online", ya que estas acciones requieren un esfuerzo mínimo. Dice el artículo:.
Un día hablé de la moda de las causas africanas, moda que herramientas como Facebook no han hecho más que alimentar. Pero tal y como apunta el artículo de Businessweek, la popularización de estas causas ha creado un tipo de activismo a medio gas, poco implicado e informado sobre la causa en cuestión. Y es que quizás estas herramientas hayan contribuido a recaudar más donaciones para ayudar a una cierta causa, pero ¿realmente han provocado un cambio de conciencias, realmente han hecho que la gente se interese más por los problemas lejanos? Y, tal como comenté en el debate sobre "Salvar a África", estas donaciones ¿van a servir realmente de mucho si no se atajan también las causas estructurales de la pobreza o de los conflictos, o al menos se intentan comprender?.
Parece que estas campañas en Facebook u otras redes sociales se dejan encegar demasiado por la posibilidad de alcanzar a miles de personas y recaudar fondos sin esfuerzo, y no analizan el impacto real de la campaña o lo que es verdaderamente necesario para revertir una situación de injusticia. Pueden resultar útiles para recaudar dinero en situaciones de emergencia, en las que haga falta mandar ayuda humanitaria de inmediato, pero para otros problemas más complejos y a largo plazo (como el famoso conflicto en Darfur) creo que lo que hace falta es otro tipo de implicación más profunda. Un tipo de implicación que empieza por el interés verdadero y que es tan fácil como leerse un par de libros, por ejemplo..
Actualización: Leo en DigiActive una anécdota ilustrativa de la ineficacia de Facebook para movilizar gente. Un estudiante de Michigan intentó organizar una manifestación en el campus de su universidad a través de Facebook, y en la página del evento se registraron 230 personas diciendo que irían y otras 350 diciendo que quizás. Al final sólo se presentaron unas 20. Ejem.