Hoy es el Día internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer, y también el inicio de 16 días de activismo sobre este tema hasta el 10 de diciembre que es el Día internacional de los derechos humanos. Es un tema que últimamente está muy de moda y que siempre queda bien en cualquier revista que quiere dárselas de progresista y solidaria. Pero siempre es el mismo tipo de historias que salen en la prensa: recuentos de sucesos o testimonios de “supervivientes” llenos de detalles escabrosos para satisfacer la sed de cotilleo de los lectores. Alguna vez se habla de medidas para aumentar la protección de las mujeres ante estas agresiones, pero raramente se habla de las causas y de cómo atajarlas de raíz.
Dentro del tema de la violencia a la mujer, hay otro tema que aún está más de moda en los medios americanos: la violencia sexual contra la mujer como arma de guerra en África, y en particular en el este de la RD Congo. En el 2002, Human Rights Watch publicó un informe buenísimo y muy completo detallando el problema y que sugería algunas soluciones al gobierno de la RDC, a la ONU y a los países donantes de ayuda. Sin embargo, desde entonces nada se ha hecho realmente para atajarlo, básicamente porque hay demasiados intereses económicos de por medio (no olvidemos que el este del Congo es riquísimo en todo tipo de minerales valiosos, como el oro o el coltan), y los medios se han limitado a repetir clichés hasta la saciedad.
Terribles historias de pobres mujeres congoleñas violadas brutalmente de todas las formas imaginables han ido apareciendo desde entonces en todo tipo de publicaciones, desde The Guardian o el New York Times hasta la revista Ms, incluso en la revista de Oprah. Y aunque cada artículo recoge las palabras de supervivientes distintas, los tópicos siempre son los mismos, y el escenario también: el hospital de Panzi de Bukavu, el único del país (y de los pocos en África) que tiene una sección dedicada exclusivamente a tratar quirurgícamente a las víctimas de ataques sexuales. Y todos los artículos piden a los lectores que manden cartas al presidente de la RD Congo para protestar (qué risa) o donaciones al hospital de Panzi, el cual ya recibe generosas subvenciones de la Unión Europea.
Cuando veo este tipo de artículos, como el que apareció recientemente en la revista Glamour firmado por Eve Ensler, la autora de Los Monólogos de la vagina, no puedo evitar fruncir el ceño con cierto recelo. El mismo recelo que siento cuando veo a cantantes o a estrellas de Hollywood adoptando a niños africanos como quien va de compras o apuntándose (o creando) la campaña de moda sobre África que contenga la palabra “Salvar” en su eslógan. Y pienso en un artículo muy bueno que escribió hace algunos meses Uzodinma Iweala criticando justamente este tipo de campañas para “salvar a África” promovidas desde Occidente (y que, como era de esperar, causó gran revuelo en la blogosfera africana y interminables debates). Por muy buenas intenciones que tengan, dice, promueven una imagen de superioridad hacia África pasando por alto el papel que precisamente Occidente ha tenido en muchos de los conflictos o situaciones desastrosas que se viven en África actualmente.
Muchos de los artículos que he leído últimamente sobre la violencia contra las mujeres en el este del Congo me han hecho pensar en las palabras de Iweala, ya que muchos parecen escritos simplemente para compadecer a estas pobres mujeres maltratadas sin analizar el origen del conflicto y el por qué de la incapacidad de todos (gobierno congoleño, gobiernos vecinos, ONU, Occidente) para acabar con esta violencia aparentemente interminable. Incluso cuando no echan mano a los tópicos (muchos aún siguen con el manido corazón de las tinieblas) ni se meten en derroteros sensacionalistas, su aproximación no deja de ser paternalista al máximo.
Antes solía pensar que hablar del Congo y de sus problemas, o de África en general, era bueno para llamar la atención de los países ricos a hacer algo. Pero últimamente me estoy dando cuenta de que toda esta atención mediática sólo sirve para compadecer a África despertando los instintos caritativos de los lectores (caridad que normalmente no va acompañada de interés por aprender y entender el contexto), pero no para realmente remover las conciencias de los que sí pueden hacer algo para acabar con la violencia.
Y como extra: lista muy completa de enlaces sobre la violencia sexual en el este de la RD Congo, que incluye también un par de películas documentales.

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8 Comments until now
Bueno, ya sabes que este tema me toca especialmente de cerca y soy más sensible a todo lo relacionado con la R.D. del Congo, por eso agradezco que te tomes la molestia de ponerme al día con todo lo que te llega de allí, porque me facilitas la tarea.
Ayer en el canal 33 hicieron un reportaje llamado “Viure amb la SIDA”. Era en Zambia, pero ya sabes que en África la mayoría de países parecen el mismo…
Te dejo el link para que veas más y te animo a que lo busques. Supongo que es antiguo y seguramente lo habrás visto, pero la reflexión que hace el autor al final va muy al hilo con lo que tu dices hoy:
http://www.tv3.cat/60minuts/2007/071127.html
Un besazo!
Hola Elia y holitas Aurora,nos vamos encontrando en todos sitios!!!
Bueno Elia me presento, soy Teresa y tengo una hija adoptada en Kinshasa hace seis meses,aunque leo tu blog desde que estabas en kinshasa, incluido el mundele lulu, el de kim y thimothée, me encanta ver tus fotos del congo y me encantan tus reflexiones sobre Africa, kinshasa además las comparto en muchas ocasiones, como en esta que estoy totalmente de acuerdo contigo en lo que dices acerca de que lo que se hace con todo lo mediatico es compadecer a Africa.
Un saludo.
Teresa
Aurora y Teresa, gracias a las dos por vuestros comentarios, no sabéis la ilusión que me hace cuando los lectores silenciosos se deciden a hablar.
Sobre el tema de la imagen mediática de África, es triste que sólo se potencie lo negativo para dar la sensación de que es un continente desemparado cuya única esperanza es Occidente, en lugar de mostrar las dos caras de la moneda.
Por suerte hay blogs (como Mamá Etiopía, que ya cité un día por aquí), que nos descubren aspectos desconocidos y sorprendentes de esta África tan simplificada que nos llega a Europa.
Tambien suelo leer este blog de Mamá Etiopía,me gusta por descubrirnos cosas sin caer en la pena…..la verdad que gusta mucho.
Por otra parte,yo no quiero que mi hija cuando crezca sienta pena por su país y sus gentes,no,quiero que se sienta orgullosa de las cosas buenas que tiene,que aunque realmente no son mucha pero si las hay y con respecto a las cosas malas que ocurren allí,pues intentare que las analice no desde la pena sino desde el lado humano.
Pienso que a Africa en general no le hace falta que la miremos con pena,le hace falta que cada gobierno de cada país africano se conciencie…y eso es tan dificil!!!
Por suerte cuando fuí a por mi pequeña y estuve en Kinshasa fué una experiencia inolvidable,me mezcle con su gente,salí a cenar y a almorzar con ellos…eso si el dia que comiamos,visite la ciudad parte alta y barrios bajos lo que mas,sus hospitales,orfanatos,colegios,la universidad,el parque de los monos,me aloje en una casita que alquilaba habitaciones…..fue una experiencia que de verdad quisiera repetir aunque sin adopcion de por medio.
El congo es bonito y rico y no somos su unica esperanza en occidente a la vista está ,que es lo que hacemos??? compadecernos??,no hacemos mas que eso y claro esta lo que hicimos hace siglos atrás con este maravilloso continente,que a mi me merece un gran respeto y me enamora …en fin que no veas como me enrrollo..jejjeje…
Un beso
Teresa
En el reportaje que vi el otro día, su autor que era un inmigrante de Sierra Leona y actualmente vive en Londres, decía con mucha pena que se había dado cuenta que el mayor problema de África eran los africanos…
Yo no estoy del todo de acuerdo, pero entiendo su punto de vista.
Hay que gastar más en educar, informar y ponerles los medios necesarios para que ellos mismos evolucionen y tomen el control de sus problemas, y no ir de padres protectores entregándoles la paga, que eso es pan para hoy y hambre para mañana.
No quisiera pasarme de “listillo”, pero hay algo en este plato que no me gusta: demasiada salsa “madeinusa”: incluso-tópico-manido, aderezando a esa maravilla anticolonialista que se llama “corazón de las tinieblas” (o como un traductor gallego dice: “corazón de la oscuridad”). En ese libro JC denuncia la oscuridad británica, cuando los “buenos” romanos fueron a civilizarlos, en ese libro JC usa las palabras de un ministro británico que pone a parir la “civilización” europea en África, en ese libro JC muestra como un viaje personal hacia la oscuridad río arriba, sólo permite acabar en un fracaso total (o matando o siendo muerto) por intentar “civilizar” a una humanidad presa. En fin, siento ser “de épocas pasadas” y malentender esas palabras sobre un libro que defiende a muerte a los desheredados de la tierra (vivan en las orillas del Thames o del Congo!). Un beso.
hAY MUY POCA INFORMACIÓN AL RESPECTO, QUIZÁS LLEGUE UN POCO TARDE A TU ARTICULO, SIN EMBARGO ME EMOCIONO ENCONTRAR A ALGUIEN MÁS DE VERDAD LE PROCUPA ESTE TEMA, YO ESTOY DEDICAMNDO UNA PÁGINA EXCLUSIVAMENTE PARA ESTE TEMA DE LAS VIOLACIONES EN CONGO. SALUDOS!
Dentro del tema de la violencia a la mujer, hay otro tema que aún está más de moda en los medios americanos: la violencia