Hace unos días Freedom House publicó su informe anual sobre derechos políticos y libertades civiles Libertad en el mundo, según el cual el año 2007 estuvo marcado por un notable receso para la libertad global. El declive más pronunciado fue en el sur asiático, pero también alcanzó niveles significativos en la antigua Unión Soviética, en Oriente Medio y en el África Subsahariana. No es nada nuevo que en ciertas partes del mundo en las cuales libertades democráticas fundamentales como la libertad de expresión o de prensa no está garantizadas, y a menudo nos llegan noticias de raptos y asesinatos de periodistas en todo el mundo, de encarcelamientos y condenas a muerte a blogueros o de diferentes tipos de censura por parte del estado.

Con este panorama, no puedo sino sentirme afortunada de venir de una región del mundo donde la libertad de prensa existe, a pesar de que es algo que demasiado a menudo se da por sentado sin tener en cuenta que es un derecho que conlleva también unas ciertas obligaciones de profesionalidad y compromiso ético. Así que no puedo sino sentirme también decepcionada con el periodismo español cada vez que echo un vistazo a los medios de nuestro país, sobretodo por lo que a cobertura del mundo no-occidental en general y de África en particular se refiere.

Siempre me ha parecido que los medios españoles se miran demasiado al ombligo en comparación con los de otros países, que también dan mucha importancia a las noticias nacionales pero no por eso descuidan a las internacionales. Después de años de leer la prensa española regularmente y la de varios otros países de vez en cuando, creo que puedo afirmar que entre los países occidentales, la prensa española es una de las más pobres en cobertura internacional (salvo un par de países o tres).

Hace un año y medio el famoso bloguero Ethan Zuckerman ofreció una muy interesante reflexión sobre la razón que lleva a los medios occidentales a cubrir ciertos conflictos como Israel/Palestina/Líbano o Irak hasta la saciedad, mientras apenas hacen caso a otros como el de la RD del Congo o en realidad cualquiera en África. Y básicamente todo viene a resumirse en pereza, tanto por parte de los periodistas como del público: el conflicto en Oriente Medio hace tanto que dura que todo el mundo conoce la historia de la Intifada a grandes trazos, mientras que identificar los principales elementos de por ejemplo el conflicto en el este de la RDC les llevaría horas de preparación y documentación. Aunque habla de los medios estadounidenses, su análisis puede aplicarse perfectamente a los medios españoles.

La mayoría de los lectores de periódicos pueden darte una opinión del conflicto entre Israel y Hezbollah. Esta opinión puede estar bien informada o equivocada, pero es bastante probable que sea defendida apasionadamente. Para los que creen que Israel está protegiendo la democracia en Oriente Medio contra los brutales terroristas, bueno, hay pruebas que se ajustan con es imagen mental. Para los que creen que Israel está reaccionando desproporcionadamente a una provocación, exacerbando una situación fea por razones políticas e ideológicas, también hay pruebas que se ajustan con esa imagen mental (…)

Por otra parte, la mayoría de la gente no tiene una imagen mental clara de lo que está pasando en la RDC, que es lo que causó las incursiones ruandesas en el este de la RDC, el ascenso y caída de Laurent Kabila, la lucha por los recursos minerales, la participación regional.

Aunque en otro arículo Zuckerman también apunta a otras razones para la falta de cobertura mediática de África en los medios occidentales, como el racismo y el desinterés sistemático a todo lo africano, yo me inclino por la explicación de la ley del mínimo esfuerzo y de la chapucería. Lo he confirmado hoy mismo por casualidad al buscar información sobre la visita de nuestro campechano Ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos a Kinshasa. Aunque he buscado en las páginas web de seis periódicos mayoritarios, sólo he encontrado noticias sobre el tema en dos, El País y Público (los cuales, por cierto, estoy empezando a sospechar que se calcan las noticias). Después de tan sólo una lectura rápida he hecho algunas observaciones interesantes:

Aunque la cobertura de El País es más extensa y con más chicha que la de Público por haber mandado un enviado especial (el artículo de Público es de EFE), no por eso evita caer en lo que vamos a bautizar desde ya como periodismo-chapuza: la RDC no es 2,5 veces más grande que España, sino casi 5 veces (al dividir quilómetros cuadrados no hace falta dividir el resultado final por dos, majetes) y el Primer Ministro congoleño no se llama Gizenda sino Gizenga (aunque Público lo llama Gigenda). Aunque los dos artículos cometen gazapos, los dos tienen las narices de comentar con cierta sorna el hecho que Moratinos saludara en Lingala (¿a quién? eso no lo dicen, faltaría más), e incluso añaden los clips de audio.

Como última curiosidad, El País destaca además como hecho de gran relevancia de la visita de Moratinos que su homólogo congoleño se excusara por un proyectil que cayó en la fachada de la embajada española en marzo pasado durante los disturbios en Kinshasa, que el periodista califica de “ataque”. Por si eso no fuera suficiente pitorreo (no olvidemos que durante los disturbios de marzo pasado hubo más de 100 víctimas mortales por la violencia callejera), añade que prometió a los funcionarios de la embajada española una condecoración (¿comorrr?) por… pues no sé, por haber sido evacuados de Kinshasa.

Los demás periódicos tampoco quedan muy bien parados después de mi pequeño recorrido por su sección internacional (muchos en Internacional ni siquiera tienen sección para África, ¿para qué?), como por ejemplo este artículo de El Periódico que habla del envío de tropas de la UE a Darfur lleva el antetítulo siguiente “Apuros para la política europea en los Balcanes”. Re-ejem.

Sin embargo debo añadir que no todo fueron sorpresas negativas, ya que durante mi paseo periodístico descubrí que tanto El Mundo como El Periódico han incorporado blogs escritos desde África por cooperantes. Algo es algo (mañana hablaré de un par de noticias positivas que también encontré).

En fin, como muy bien decía Toño Fraguas hace un par de semanas en su blog:

El interés periodístico por África, en España, es voluble. Nos interesó mucho lo que pasaba con la tripulación española imputada en Chad por un intento de secuestro de niños, pero luego nos hemos olvidado de qué ha pasado con el avión y, lo que es más grave, qué ha pasado con las decenas de niños que iban a salir del país de manera ilegal (¿han vuelto con sus padres?, ¿dónde viven?, ¿tiene comida?, ¿van al colegio?.
A los medios occidentales eso ya no les importa.

Estos días ha estado de moda Somalia. Todos hemos conocido que hay una ciudad llamada Bossaso porque allí han sido secuestradas dos cooperantes de la sección española de Médicos Sin Fronteras. Trabajaban en un campo de nutrición de desplazados de la guerra, sobre todo niños… (¿qué guerra?, ¿cuántos desplazados?, ¿por qué?, ¿desde cuándo?).

Ahora es Kenia. La cosa parece importante porque Kenia, dentro de África, es una potencia relativamente estable. Además, están llegando fotos muy impresionantes de negros con machetes. Y a los occidentales sí les interesa ver a un negro con un machete porque ésa es la imagen del África negra que tiene la mayoría. Es el cliché que les recuerda a Ruanda y que también les recuerda a lo bien que se vive en Europa.

En fin. Pronto comenzará el ritmo normal de la actualidad (con las chorradas políticas de España y las noticias locales de Estados Unidos a las que aquí damos más importancia que a cualquier otra cosa. Entonces Chad, Somalia, Kenia, etcétera, pasarán a un segundo plano: una media columna, un breve. Nada de fotos, ni vídeos… un teletipo de agencias, como mucho, y a correr (como los de la foto).

África en los medios españoles

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