El domingo pasado fui por primera vez al museo De Young que se encuentra en un lugar inmejorable de la ciudad: en el parque del Golden Gate, que es el pulmón de San Francisco, al lado del jardín de té japonés, y también con su propio jardín. Tenía muchas ganas de visitarlo ya que, aparte de una colección de arte americano, tiene una colección bastante importante de arte africano y de Oceanía, pero tendré que volver porque me entretuve más de la cuenta en la exposición temporal y casi no vi las colecciones permanentes.
Desde el 27 de octubre y hasta 13 de enero el museo acoge la exposición de la colección privada del matrimonio Besser, unos ricachones de Santa Fe que llevan 40 años coleccionando arte. La colección estaba compuesta de unos dibujos que no me interesaron demasiado, y de otras dos partes que me llamaron mucho la atención: vestimentas africanas hechas con abalorios, y teteras. Debo decir que los abalorios africanos eran francamente impresionantes, muy trabajados y con una gran riqueza de detalles, pero quizás porque en Congo ya había visto piezas similares (aunque no de tanto valor, también es cierto), mi sorpresa se concentró en la increíble colección de teteras insólitas que los Besser han ido acumulando a lo largo de los años.
Aunque la mayoría de las teteras eran de cerámica, y sólo unas pocas de metal, sus diseños eran de lo más inesperado y original, como podéis ver con los ejemplos de aquí abajo, y me da que muchas no serían muy prácticas de usar. Sin embargo, las 75 teteras de la colección me dejaron totalmente boquiabierta con su derroche de creatividad, nunca había visto algo así. Y me demostraron que incluso en objeto más banal, anodino y dominguero puede elevarse a la categoría de obra de arte. Y no sólo porque alguien decida ponerle un cartelito transformando su significado o dándole la vuelta a su uso original, sino simplemente usando la tetera como un lienzo en blanco donde proyectar la imaginación.

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3 Comments until now
Niña!
Te leo y te leo
y cada vez estoy más convencido de algo:
SanFran es el Berlín Americano
o me lo parece a mí!
Que sepa Ud. que me “ha convensío”
y me voy a pedir becas para ir a SanFran.
Igual por mi nombre ya me dan puntos.
Fíjate tú,
¿quién me iba a “dicir” que utilizaría el Francisco (sin Javier) algún día?
(^o^) Francisco J. Pinto
pfffffffjajaja
Hombre Señor Francisco, pues a ver cuando me viene usted a visitar!
quisiera saber si las teteras estan en venta