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Desde el 27 de octubre y hasta 13 de enero el museo acoge la exposición de la colección privada del matrimonio Besser, unos ricachones de Santa Fe que llevan 40 años coleccionando arte. La colección estaba compuesta de unos dibujos que no me interesaron demasiado, y de otras dos partes que me llamaron mucho la atención: vestimentas africanas hechas con abalorios, y teteras. Debo decir que los abalorios africanos eran francamente impresionantes, muy trabajados y con una gran riqueza de detalles, pero quizás porque en Congo ya había visto piezas similares (aunque no de tanto valor, también es cierto), mi sorpresa se concentró en la increíble colección de teteras insólitas que los Besser han ido acumulando a lo largo de los años..
Aunque la mayoría de las teteras eran de cerámica, y sólo unas pocas de metal, sus diseños eran de lo más inesperado y original, como podéis ver con los ejemplos de aquí abajo, y me da que muchas no serían muy prácticas de usar. Sin embargo, las 75 teteras de la colección me dejaron totalmente boquiabierta con su derroche de creatividad, nunca había visto algo así. Y me demostraron que incluso en objeto más banal, anodino y dominguero puede elevarse a la categoría de obra de arte. Y no sólo porque alguien decida ponerle un cartelito transformando su significado o dándole la vuelta a su uso original, sino simplemente usando la tetera como un lienzo en blanco donde proyectar la imaginación..
Actualización: para los que les hayan gustado las teteras raras, acabo de añadir un álbum de fotos con más de la mitad de las teteras de la exposición.