En mi primera visita a la biblioteca de San Francisco compruebo con gran satisfacción que el catalán cuenta con su propia sección, pero me cuesta varios minutos encontrarla entre las mejor surtidas secciones de árabe y de chino, que cuenta con abarrotadas estanterías en dos pasillos. Finalmente, cuando encuentro la “sección” en catalán se me desinfla el entusiasmo enseguida al ver la triste media docena de lecturas obligadas de la clase de literatura del instituto (rollos patateros).

Seguro que la susodicha sección le habrá resultado súper-útil al promotor del grupo Botifarra Sí! Hamburguesa No! que quiere conocer catalanes en San Francisco para practicar el idioma. Para conocer a catalanas, yo le recomiendo que empiece por ofrecer rosas por San Jordi, que está a la vuelta de la esquina.

arrolladora presencia del catalán en San Francisco

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