En mi primera visita a la biblioteca de San Francisco compruebo con gran satisfacción que el catalán cuenta con su propia sección, pero me cuesta varios minutos encontrarla entre las mejor surtidas secciones de árabe y de chino, que cuenta con abarrotadas estanterías en dos pasillos. Finalmente, cuando encuentro la “sección” en catalán se me desinfla el entusiasmo enseguida al ver la triste media docena de lecturas obligadas de la clase de literatura del instituto (rollos patateros).
Seguro que la susodicha sección le habrá resultado súper-útil al promotor del grupo Botifarra Sí! Hamburguesa No! que quiere conocer catalanes en San Francisco para practicar el idioma. Para conocer a catalanas, yo le recomiendo que empiece por ofrecer rosas por San Jordi, que está a la vuelta de la esquina.

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3 Comments until now
La pena es no disponer ahora de ningún sistema de clasificación universal para comprobar a que corresponde el 37. Creo recordar que el 3 correspondía al ciencias sociales.
¿Algún bibliotecario en la sala para que ponga orden?
¿A donde llevan todos los caminos? ¿A Roma? No, a Etiopía. Al menos a nosotros. Desde Etiopía llegamos a tu blog, al que nos enganchamos como nos enganchamos al lugare en el que nacieron nuestros hijos. Y hora, en tu blog, encontramos que en la Biblioteca de San Francisco están juntas las secciones de catalán y de amárico (a nosotros nos gusta más llamarle amariña, que es como dicen los etíopes y porque tiene resonancia galega).
Oria: ¿quizás lenguas extranjeras?
Carlos&Loreto: muy bien dicho. A veces parece que cuanto más se aleja uno, más cerca queda todo…