Al igual que con el post de ayer, éste es un tema sobre el que leí hace algunos meses (ya no recuerdo dónde) pero sobre el que hasta ahora no había encontrado el momento para hablar. Se trata del concurso Miss Mina Antipersona Angola 2007, cuyo proceso de selección empezó el pasado febrero y acabará en noviembre con la coronación de la ganadora. Hasta entonces, se puede votar a la finalista favorita en la web del concurso. El premio para la ganadora es una prótesis ortopédica de un prestigioso centro especializado de Noruega.

El impulsor del proyecto es un actor y director teatral noruego, Morten Traavik, que lo define como “una mezcla de arte y ayuda humanitaria”. Con el subtítulo de “Todo el mundo tiene derecho a ser bello”, la intención de su concurso es llamar la atención de la gente de una manera original hacia el problema de las minas antipersonales y hacia el sufrimiento de las víctimas.

Sin embargo, como era de esperar la idea de Traavik ha provocado encendidos debates en el mundo de la ayuda humanitaria desde su inicio. Le han dicho de todo, cualificando al concurso de “pornografía social”, “fetichismo de la minusvalía” o “exhibicionismo de la mutilación con fines voyeurísticos”. Para los detractores del proyecto, se trata de una cuestión de ética. Nadie está en contra de concienciar al público sobre estos temas ni de valorar a las víctimas de las minas como personas y como mujeres, pero es la manera de hacerlo lo que cuestionan.

La guerra en Angola empezó hace más de 27 años como un movimiento de liberación de Portugal y se convirtió en uno de los conflictos más largos de África en el cual se implicaron 7 países. La mayoría de las partes implicadas usaron minas antipersonas como armas tácticas, sobretodo a causa de su reducido coste. La guerra acabó en 2002 dejando el país destrozado y se calcula que a día de hoy aún quedan entre 2 y 4 millones de minas, y que hay unas 80.000 personas que han sido mutiladas por causa de las minas.

Pero este concurso de belleza, ¿va a servir realmente para que se tomen medidas para eliminar todas estas minas que aún se encuentran enterradas? ¿Va a tener un impacto real sobre la problemática de las minas antipersonas en Angola? Además, ¿no es la esencia de los concursos de belleza que, por definición convierten a la mujer en objetos estéticos, contradictoria con la intención humanizadora del proyecto?

La iniciativa de Traavik me recuerda a otro controvertido proyecto artístico-humanitario de un danés llamado Kristian von Hornsleth del que hablé hace meses. Los dos parten de una buena intención pero acaban dando la sensación de estar más interesados en su propia notoriedad personal que no en la causa por la que supuestamente abogan.


Foto de la web de Miss Landmine

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