Ayer asistí a mi primera Bay to Breakers, una carrera anual de 12km que recorre San Francisco transversalmente de costa a costa . Es decir, desde la Bahía (Bay) al este hasta los acantilados al oeste, donde se rompen las olas (Breakers son las olas de gran amplitud). La carrera, que lleva 98 años celebrándose (si estoy por aquí no pienso perderme el centenario), es una mezcla de competición deportiva seria, de Carnaval atrevido y de rave callejera, de ahí su éxito.

Bay to Breakers, que hasta el 1963 se llamó Cross-City Race (algo así como la carrera que cruza la ciudad) se inició en plena época de reconstrucción de la ciudad después del gran terremoto del 1906 que había arrasado gran parte de la ciudad. Eso la convierte en la carrera más antigua celebrada cada año, y además en el 1986 entro en el libro Guinness como también la más grande ya que ese año alcanzó los 110.000 participantes. Ayer no hubo tantos, se estima que unos 65.000 aunque siempre es difícil de calcular ya que la mitad de la gente no se inscribe de manera oficial sino que simplemente caminan el recorrido de la carrera disfrazados con cerveza en mano.

Como en cualquier festival o acontecimiento de este tipo en San Francisco, los disfraces son de lo más divertidos y la ropa brilla por su ausencia. Algunos de los participantes incluso corren en pelota picada. Y es que por Dios, como les gusta a los sanfranciscanos quitarse la ropa a la mínima oportunidad. Además, la música no falta ya que a lo largo del recorrido de la carrera se instalan grupos de música que tocan en vivo, discjockeys o simplemente vecinos con altavoces. Todo esto teniendo en cuenta que la carrera empieza a las 8 de la mañana.

Por alguna razón en todos los festivales siempre abundan las mariposas y las abejas, así como los modelitos retro tipo tenistas con raquetas de madera y calcetines blancos hasta la rodilla. Sin embargo, según parece en Bay to Breakers hay algunos disfraces clásicos que se repiten cada año, como por ejemplo grupos de Busca a Wally (aquí llamado Waldo) y grupos de Elvis. Otro clásico son los salmones nadando a contracorriente, es decir, que corren desde la línea de salida hasta la de llegada.

Además de los clásicos imperecederos, cada año hay algún personaje de película que ese año acapara popularidad (como Borat hace un par de años) o algún tema de actualidad que inspira muchos disfraces. Pues este año le ha tocado a la fiebre porcina, que al ser un tanto abstracto, ha resultado bastante creativo y variado (aunque la mayoría optaron por la vía sencilla simplemente con morros de cerdito). Otros disfraces que me han hecho mucha gracia han sido el de dos edificios emblemáticos de San Francisco, un perfil de Facebook, el de un estropajo de ducha. Incluso había un grupo bastante grande con banderas españolas disfrazados supuestamente de San Fermines, pero no llevaban ni toro ni hablaban español (aunque sí bebían vino en bota de piel).

Como nota final sólo comentar que, oh sorpresa, los ganadores de la carrera fueron africanos tanto en la categoría masculina (keniata) como en la femenina (etíope), así como 10 de los 20 primeros puestos.

Bay to Breakers

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