Tal y como anuncié el viernes, pasé el fin de semana en Monterey en la conferencia BIL creada como respuesta proletaria a la elitista TED (a la que sólo puede asistirse por invitación y previo paso por caja soltando 6000 dólares). Al ser una contraconferencia, o desconferencia como ellos la llamaron, el programa eran completamente abierto. El sábado convocaron a todo el mundo a las 10 y la gente interesada en hacer una charla (de 15 minutos como máximo) tenía que apuntarse en una pizarra hasta cubrir todo el fin de semana, sobre cualquier tema considerado digno de interés y de ser compartido.

El local era un centro para jóvenes perteneciente al ayuntamiento y, aunque la conferencia empezó sin casi preparación ni presupuesto, alguien trajo proyectores, una pantalla, cables, alargos, y todo el material necesario. Durante el día fueron apareciendo dónuts, pastelitos, frutas, cafés, coca-colas, botellines de agua y a la hora de comer pizzas para alimentar a un regimiento. También hubo camisetas gratis y varias personas se trajeron sillas de cámping plegables a pesar de que la sala ya contaba con sus propias sillas. Y, aunque al empezar la conferencia no había internet en la sala, a los pocos minutos ya habían dos redes wifi disponibles. Es lo que tienen estas conferencias: si metes a un grupo de blogueros y tecnófilos en un mismo lugar, al poco tiempo internet aparecerá por generación espontánea.

En cuanto al contenido de las conferencias, fue bastante desigual, con un gran número de charlas puramente ego-masturbatorias por parte de la fauna chachi-guay que habita cualquier acto de éstos, como por ejemplo una sobre la economía de las relaciones sociales que dio un tipo con aspecto de friki de caricatura bastante desagradable que no era precisamente el ejemplo a seguir en las relaciones sociales. O charlas que partían de premisas falaces o directamente estúpidas, como la de Brad Tempelton sobre los coches robot y sus ventajas, durante la cual soltó perlas como que los coches robot son mejores que el tren porque en el tren te encuentras con mendigos y construir raíles es muy caro y no sale a cuenta.

Por suerte las idioteces se vieron compensadas por otras charlas con mucha más sustancia e inteligencia. Hubo un ponente, un tal Chris Phoenix, que me impresionó por su versatilidad ya que dio nada más ni nada menos que cuatro charlas distintas sobre temas que no tenían nada que ver, y todas interesantes: una sobre las causas de la explosión cambriana, otra sobre la dislexia, otra sobre nanotecnología y otra sobre la ética de los sistemas de información.
Otra charla interesante fue la de KV Fitzpatrick, una chica que de pequeña fue considerada como superdotada, fue a la universidad con 15 años y ahora, después de algunos tropiezos por el camino, está haciendo un máster en neuroingeniería. Empezó la charla preguntándose qué significa tener un coeficiente intelectual alto y por qué los grupos minoritarios están tan poco representados en los programas de educación especial para superdotados. Su tesis es que la inteligencia es un concepto construido y no unos poderes mágicos que algunos individuos tienen y otros no. Básicamente, no sirve de nada sacar un resultado muy alto en un test de inteligencia si luego no se ejercita esa inteligencia y se hace algo con ella. Un niño de 12 años, por más superdotado que sea, sigue teniendo 12 años y necesitando reglas como una hora de ir a la cama. Un niño de 12 años con una mente de 20 es algo que no existe, dijo. Y acabó con un ejemplo del famoso físico Richard Feynman, científico brillante y ganador del premio Nobel, que según un test de inteligencia tenía un cerebro de lo más normalito, sin más inteligencia que la media (su charla me recordó un poco al debate la relación entre la inteligencia y la raza, del que hablé un día).

También tuvo mucho éxito la charla de Aubrey de Grey, un controvertido gerontólogo británico de barba kilométrica que fue también ponente en TED. Pero en esta ocasión no habló de su polémico trabajo en el campo del anti-envejecimiento, sino de como ser un herético con éxito (como él mismo). Tomad nota:

1. Ten razón (diligencia antes que oratoria). No basta con no estar de acuerdo con el pensamiento mayoritario, sino que tienes que conocerlo bien y tener razón. Cita a Galileo como ejemplo, que entendía la ortodoxia de su época mejor que nadie, por eso fue capaz de mirar más allá. Ser un herético requiere trabajo.
2. Presume (sobre tu tema). Tienes que saber venderte y atraer la atención de la gente.
3. Sé una persona de acción (y habla bien). Una de las razones para tomarse a de Grey en serio es la cantidad de gente que se lo ha tomado en serio antes, dándole grandes cantidades de dinero para su investigación.
4. Sé incansable (si no invencible). Hay que tener mucha paciencia y no rendirse.
5. Sé diplomático (no siempre). A veces hay que dejar de lado las buenas maneras y provocar a la gente.
6. Está en todas partes (una cerveza vale más que mil palabras).
7. Sé conciso (sobretodo bajo presión). A veces sólo tienes unos pocos segundos para defender tus ideas, y tienes que aprovecharlos.
8. Sé inspirador (y ten un equipo que sea organizativo).
9. Sé desinteresado (el control es tan sólo un medio para llegar a un fin). Debes saber delegar cuando haga falta.
10. Ten razón (y sé capaz de explicar por qué tanto a los expertos como a la gente de la calle).

En conclusión, aunque BIL empezó como una reacción a TED con su mismo espíritu de foro donde compartir ideas inspiradoras, le faltó un poco más de aliento creativo y le sobró actitud guay y ganas de hacerse ver. Aunque con TED el listón está muy alto, esperemos que el año que viene participe más gente con cosas interesantes que decir y la conferencia tenga más chicha más allá de la socialización alrededor de la máquina de café y los pastelitos.

BIL, crónica de una contraconferencia

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