Una de las impresiones que me llevé de los Estados Unidos después de mis primeras visitas fue que, a pesar de la obsesión con lo políticamente correcto imperante, es un país mucho más racista de lo que parece. Sin embargo, después de haber pasado varios meses viviendo aquí me he dado cuenta de que, como era de esperar, se trata de una cuestión más compleja que va más allá del simple racismo de estar por casa. Para mí se trata de una sociedad muy clasista, en la que persisten mentalidades y actitudes anacrónicas.

Un claro ejemplo de este clasismo lo encontramos en el transporte público, que es un tema que da para mucho y del que hablaré otro día, o en los bolseros de los supermercados. También conocidos como courtesy clerk (empleados de cortesía), los bolseros son gente que cuando estás en la caja del supermercado pagando te meten la compra en bolsas y luego te la llevan hasta el coche o incluso hasta casa. Al principio pensé que sólo los supermercados pijos tenían bolseros a sueldo, pero después vi que incluso en los más baratijos en barrios modestos los tienen.

Lo interesante de los bolseros es que si empiezas a ponerte las cosas en la bolsa tú mismo te la quitan de las manos e insisten en hacerlo ellos, y si lo haces igualmente o les ayudas entonces te dan las gracias con gran énfasis a coro con la cajera, como algo excepcional. A mí no me gusta que me lo hagan porque no estoy incapacitada y no me gusta que me sirvan, y además porque la mayoría de los que he visto no tienen ni idea de cómo distribuir las cosas en las bolsas, que son de papel. Te ponen bolsa doble para todo y te dan 10 cuando sólo te harían falta 3, y por más reciclables que sean no me gusta crear basura innecesaria usando tantas bolsas que no me hacen falta.

La primera vez que vi bolseros fue hace años en un barrio modesto de Nueva York y eran un niño y un anciano negros que lo hacían por propinas, y me incomodó verlos. Así que me puse las cosas en la bolsa yo misma y les di propina igualmente, cosa que agradecieron ya que la mayoría de los clientes les trataban poco mejor que como esclavos. Los bolseros institucionalizados, en cambio, se lo toman mal cuando te lo haces tú mismo o te lo agradecen tan efusivamente que te hacen sentir ridículo. Y es que nunca he visto a nadie decirles que se lo harían ellos mismos, sino más bien lo contrario, los clientes les dan órdenes cual sirvientes a su disposición, les hacen llevar varias bolsas hasta el coche mientras ellos no llevan ninguna, y demás estupideces que les parecen de lo más natural.

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