El domingo se acabaron mis vacaciones en Kenya de manera poco agradable. Después de 2 semanas casi idílicas en las que todo salió bien a pesar de las constantes improvisaciones, supongo que Kenya Airways quiso hacerme un favor para que mi vuelta al Congo no me resultara tan traumática y me regaló un domingo de esperas interminables en el aeropuerto.
Mi vuelo tenía que salir de Nairobi para Kampala a las 7:30 de la mañana, pero lo hizo solamente a las 3:30 de la tarde, 8 horas de retraso para un vuelo de escasamente una hora. Y todo sin que nos ofrecieran ninguna información, bebida o compensación alguna para tantas horas tirados en el aeropuerto.
A primera hora de la mañana subimos a un primer avión y nos preparamos, entre cabezadita y cabezadita, a despegar. Pero entonces el piloto se dio cuenta de que había una avería y nos pidió de tener paciencia mientras llamaba al mecánico del aeropuerto. Esperamos una hora sentados en el avión hasta que se dieron cuenta de que necesitaban refuerzos y nos hicieron bajar.
Entonces esperamos un par de horas más en el aeropuerto, hasta que nos volvieron a llamar para subir en el avión, supuestamante ya arreglado. En este segundo intento llegamos incluso a despegar, pero 20 minutos después hicimos media vuelta y volvimos al aeropuerto de Nairobi ya que los problemas persistían. Así que nos fuimos de vuelta al aeropuerto, que ya nos empezaba a parecer tan familiar como el salón de casa. Y me fui a comprar libros, que aunque Nairobi no sea Barcelona el 23 de Abril para mí no deja de ser Sant Jordi.
Después de echarme una siesta en uno de los pasillos, trajeron otro avión y finalmente pudimos marcharnos, después de haber repetido la operación 3 veces y pasado por todos los controles de seguridad del aeropuerto otras tantas, y es que a la tercera va la vencida.
Durante el vuelo, mientras yo leía mi recién adquirido libro de Sant Jordi, mi avispado vecino de asiento encontró un curioso artículo en la revista de Kenya Airways de a bordo, titulado “Cómo construir un Boeing”. Y entonces entendimos de donde venían todos los problemas y averías del día: seguramente alguien había leído mal las instrucciones del prospecto.

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1 Comment until now
Bienvenida de nuevo! Muy bueno lo del Boeing. Y lo de los retrasos… ya se sabe. En el aeropuerto de Nairobi, cuando yo estuve, había una chica joven que limpiaba con una escoba el suelo, a razón de media “rajola” por hora. Parecía imposible.
Por cierto, y aunque con retraso, esto es para ti:
@-’-,— No puede ser que una chica catalana se quede sin rosa por Sant Jordi!