Después de mi visita a las islas de Mljet y Kórchula, volví en ferry a Dubrovnik y desde allí cogí un autobús hacia Montenegro, cuya frontera está a apenas media hora al sur. En Herceg Novi, casi la primera ciudad de Montenegro después de cruzar la frontera, tocó cambiar de autobús para llegar hasta Budva.

En Herceg Novi empieza una espectacular bahía en forma de T llamada Boca de Kotor, tal como puede verse en este mapa. El trayecto para ir de punta a punta de la bahía puede hacerse en pocos minutos en ferry (el cuello de la T de la bahía es estrecho), pero vale la pena hacerlo por tierra aunque dure unas dos horas. La carretera que bordea el mar ofrece vistas espléndidas de la bahía y todos sus recovecos, y por el camino hay una serie de monasterios muy pintorescos, como los de Perast que se encuentran flotando en pequeñas islas. No en vano la bahía de Kotor está clasificada como patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Vale la pena también visitar la ciudad de Kotor, la que le da el nombre a la bahía, con su fortaleza medieval que ha sido restaurada en los últimos años. Esta vez, sin embargo, decidí pasar mis días en Montenegro en la playa, y como las aguas de la Boca de Kotor están más bien estancadas, me acabé saltando Kotor y fui directamente a Budva, más hacia el sur.
Budva tiene una pequeña ciudad vieja enmurallada que tiene su encanto, pero su atractivo reside sobretodo en sus playas. Y se nota por la cantidad de turistas que hay, la mayoría rusos o de países de Europa del este, muchos de los cuales tienen apartamentos o segundas residencias en esa zona. Sin embargo, las masas turistiles no me resultaron engorrosas como en Dubrovnik ya que Budva ofrece mucha playa y muchos servicios para satisfacer a todo el mundo.

cuatro días de playa en Montenegro

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