El domingo tuve la ocasión de ir por primera vez al Pacific Film Archive en Berkeley, que es lo más cercano que hay por aquí a mi añorada Filmoteca. La ocasión: la proyección del documental Lumo dentro del festival de cine sobre derechos humanos de Human Rights Watch, que por cierto también incluye en su programa The greatest silence, película de la que hablé hace poco.
Hacía mucho tiempo que tenía ganas de ver Lumo, ya que uno de los primeros blogs sobre el Congo que descubrí nada más llegar allí fue Telegraphe Congolais (ahora inactivo), una especie de diario de rodaje escrito por uno de los directores y productor de la película, Louis Abelman.
Y también por haber sido rodada en Goma, en el Nord Kivu, y por la temática: la violencia sexual contra las mujeres en el este del país como arma de guerra. Y a pesar de la seriedad y dureza del tema, la película resultó ser sorprendentemente entretenida y entrañable.
Lumo es el nombre de una mujer de 22 años de un pueblito del Nord Kivu en zona rebelde que un día fue brutalmente atacada y violada por un grupo de guerrilleros, lo que le causó graves problemas de salud, entre ellos una fístula obstétrica. Es decir, una rotura en la pared vaginal conectándola con el recto o con la vejiga urinaria y que, por lo tanto, provoca incontinencia (con su consiguiente olor y estigma social) y en la mayoría de casos la imposibilidad de tener hijos. Gracias a una ONG de Goma llamada HEAL, Lumo consigue ser llevada al hospital de la organización para ser tratada y operada. Allí va a vivir dos años durante los cuales va ser sometida a 5 cirugías reconstructivas, hasta que finalmente pueda volver a su pueblo con su familia.
La película sigue a Lumo durante su viacrucis personal, desde que sale del pueblo y llega a Goma hasta que se marcha dos años más tarde. Y da la sensación que los autores realmente pasaron dos años viviendo con ella y las demás mujeres en el hospital, ya que filman todo tipo escenas de su vida cotidiana con gran autenticidad logrando que la mayor parte del tiempo la cámara sea invisible. Filman a Lumo con sus amigas cotilleando (la foto del poster de la película, aquí abajo, está sacada de esa escena), peinándose, escogiendo ropa interior, comiendo, cantando y bailando, hablando con los médicos, las asistentas sociales y el sacerdote del hospital. Cuando una de las mujeres le dice que ha ganado peso, como respuesta ella le contesta con un proverbio local: “las mejores carreteras tienen curvas”.
La vida transcurre lentamente y ella se pregunta si algún día va a conseguir curarse y volver a su pueblo. A veces extraña a su madre y tiene muchas ganas de volver, aunque en otras ocasiones se pregunta para qué al recordar como sus hermanos la rechazaron y su prometido la repudió (y su familia tuvo que devolver la dote). Además los rebeldes siguen en el pueblo, y con ellos los ataques.
Sin embargo Lumo es una luchadora y no se resigna: cuando las demás le piden que rece a Dios y le dé las gracias ella contesta “le daré las gracias cuando me cure, si no no tengo nada que agradecerle”. También es un poco payasa y la agitadora del grupo, y a medida que avanza la película es inevitable encariñarse con ella y sentir rabia por el sinsentido de su situación. No sólo ha tenido que pasar por dos años de sufrimiento y operaciones, sino que no tiene ni idea de si el futuro va a ser mucho mejor ya que la paz sigue sin estar resuelta. Aunque puede que finalmente esté llegando, ya que hace un mes se firmó un acuerdo de paz precisamente en Goma en el que el gobierno y los distintos grupos rebeldes que operan en el este del país se comprometieron a dejar las armas.
En definitiva, me pareció un muy buen documental ya que consigue contar la historia del sufrimiento de miles de mujeres a través de una sola haciendo simplemente que el público la conozca como persona humana, más allá de ser del Congo o vecina del patio de mi casa. Y demuestra que no hacen falta detalles escabrosos ni sensacionalismo para concienciar al público y hacer que se interesen por este conflicto tan mal entendido y ignorado. Tal y como dice uno de los directores en una entrevista, como en Congo no hubo un gran genocidio, o un tsunami, un huracán Katrina o un desastre de gran magnitud mediática, pues ha habito poca cobertura y mal hecha del conflicto, por lo difícil de describirlo.
Como curiosidad, decir que en septiembre la televisión pública americana programó la película seguido de un reportaje especial (de donde es sacada la entrevista que acabo de mencionar) que incluía una actualización sobre Lumo un año después de que volviera al pueblo y de acabar el rodaje de la película: según parece su familia y la comunidad la aceptaron enseguida. Le dijeron que parecía contenta y saludable, y quedaron impresionados con los conocimientos de costura que había aprendido en el hospital. También volvió con su antiguo prometido y vivieron felizmente durante un par de meses, pero desgraciadamente fue asesinado por rebeledes. Poco después Lumo descubrió que volvía a perder orina porque su fístula se había reabierto. Así que volvío a ingresar en el hospital y se le practicó una sexta operación que esta vez tuvo éxito al 100%. Los directores, Bent-Jorgen Perlmutt y Nelson Walker III , le enseñaron la película y aunque le alegró saber que su historia recorría el mundo, también estaba triste por volver a empezar otra vez con una operación llena de incertidumbre.
Para los que les haya interesado el tema, aquí puede verse un tráiler de 5 minutos y la CNN también habló de ella en noviembre en su programa semanal sobre África, que puede verse aquí. Y para más enlaces, el blog Jewels in the Jungle habló de la película en su día en un post cargado de información.
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3 Comments until now
Qué horror, de verdad. Historias como la de Lomo me demuestran cada día que el hombre, por naturaleza, es malo. Y cada vez tengo menos argumentos para cambiar de opinión.
Dios, Elia – ¿cómo estás? ¿Te recuerdas de mí? Hace muchos años que nos escribiamos cartas; la chica checa, mitad alemana; nos encontramos en Praga varias veces:) Veo que andas por todas las partes del mundo… me alegro mucho verte en el www. Yo sigo en Canarias, terminada con la universidad, casada, con mi propio negocio… nada espectacular, pero estoy muy contenta. Bueno, lo dejos en tus manos – si estás interesada, mándame un email. Besos, Nad
Que historia, que fuerte.
Hay muchas historias y dramas que no tienen cobertura por lo que tu mencionas, no son “comerciales” y no interesan.
Yo siento que mediante los blogs muchas de esas historias salen a la luz…