No podía pasar mi primera noche en Praga de otra manera que esta: tomando medio litro de cerveza y un nakládaný Hermelín (queso marinado) en una cervecería del barrio de Žižkov. Aunque ahora su jardín ya no es lo que era (está en construcción), U vystřelenýho oka era una de mis cervecerías favoritas con el encanto añadido de tener un nombre imposible de pronunciar que significa algo así como “el ojo disparado”, en honor al general Jan Žižka que perdió un ojo en circunstancias dudosas y que da nombre al barrio.

Al igual que me ha pasado con otros cafés, bares y restaurantes que solían ser mis favoritas y que he revisitado estos días, U vystřelenýho oka me pareció más cutre de lo que recordaba (la memoria todo lo glorifica), pero su queso marinado y sus cervezas seguían igual de buenos. Vuelvo a recomendar a los lectores de este blog que prueben de hacerlo en casa siguiendo la receta que ya expliqué, pues es muy fácil y perfecto para una velada casera con los amigos, por ejemplo mirando fútbol.

Un par de días más tarde probé otro nakládaný Hermelín en otra de mis cervecerías favoritas, U Černého vola (“el toro negro”) en el barrio del castillo. Aunque había probado quesos de varios lugares de la ciudad, siempre volvía a estos dos una y otra vez porque tenían los mejores. Y efectivamente esta segunda cervecería no me defraudó, e incluso creo que se llevaría el primer premio en un mi concurso personal de nakládaný Hermelín.

Seguramente también porque es una de las pocas cervecerías que sirve cerveza Kozel en lugar de las habituales Pilsner Urquell, Staropramen o Gambrinus.

de quesos y cervezas

Related posts: