Lunes por la mañana. Vuelvo de una semana intensa de viajes, reuniones y entrevistas. Más de 500 fotos, 5 aviones y 4 helicópteros, casi 700 km de carreteras desastrosas y muy, muy pocas horas de sueño. Paisajes preciosos y tan distintos entre ellos, muchos descubrimientos e historias interesantes, incontables niños agolpándose a mi alrededor allí donde iba, agua y electricidad sólo a veces, pero siempre alguien con quien hablar.

Dato curioso: el niño vestido de rojo de la izquierda se llamaba Bonheur, o sea Felicidad, un nombre muy bonito.

Tengo que empezar a poner orden a las fotos y a las ideas.

Related posts: