Tal como decía ayer, durante los últimos tres días una ola de violencia sacudió Kinshasa. Ya desde antes que la Comisión Electoral anunciara los resultados el domingo por la noche, los militares de Bemba y Kabila habían empezado a dispararse unos a otros.
Pero lo peor fue el lunes, el día después del anuncio de los resultados. La violencia continuó y se intensificó delante de la residencia de Bemba donde estaba reunido el CIAT (Comité de acompañamiento de la transición, compuesto por una docena de embajadores extranjeros). Después de varias horas de tiroteos, los embajadores en cuestión tuvieron que ser “rescatados” por las fuerzas de la Unión Europea (lidearadas por legionarios españoles) y de la MONUC. La violencia armada (incluyendo artillería pesada) continuó durante todo el día hasta esta mañana, con al menos 16 muertos como balance provisional. Además, el aeropuerto de N’Djili se cerró hasta nuevo aviso, con lo que Kinshasa quedó incomunicada por aire.
Sin embargo hoy las cosas se han calmado gracias a la intervención de la ONU y el CIAT que han hecho presión a los dos candidatos presidenciales para que se reúnan y resuelvan sus problemas por la vía del diálogo.
Esperemos que la calma dure, aunque en este país nunca se sabe.
Actualización: al día siguiente de publicar esto leo de Agence France Presse que el balance de muertos de los últimos 3 días se eleva ya a 23, y sumando.

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