Hace varios días que los periódicos españoles hablan del caso de 7 parejas españolas que fueron a adoptar al Congo y que están teniendo problemas para volver a España con sus bebés (como éste de El País, o éste de La Vanguardia). En los primeros artículos no entendí nada, ya que no explicaban cuál era exactamente el problema. El año pasado, gracias a la fantástica hermana Roser, tuve la oportunidad de conocer de primera mano como funcionan las adopciones de parejas españolas en este país, e incluso conocí a una de la que colgué una foto, y me llevé la impresión de que se hacen bastante rápido y sin problemas.
Pero después de un par de artículos más me di cuenta de que en realidad de las 7 parejas sólo 2 habían venido adoptar en la República Democrática del Congo, es decir en Kinshasa, mientras que las otras 5 iban a adoptar niños del otro Congo, en Brazzaville, en la otra orilla del río. Pero como en Brazzaville no hay embajada española, por eso todas las parejas hicieron los trámites en Kinshasa. Pero los periódicos españoles mezclan los dos países, confundiendo a los lectores que bastantes problemas tienen ya para ubicar Kinshasa en el mapa, y meten todas las adopciones en el mismo saco cuando en realidad las que estaban teniendo problemas eran las de Brazzaville.
Por lo que yo sé, las dos adopciones de Kinshasa se hicieron casi sin problemas porque todas se hacen a través de un único orfanato que fue investigado y aprobado por la embajada española. En cambio las de Brazzaville se hacen a través de una ONG (autorizada por la Generalitat, eso sí) que las gestiona con varios orfanatos que la embajada no ha podido comprobar que sean de fiar. Y es que el tráfico de niños es un riesgo real en países tan pobres que la gente se ve obligada a hacer cosas inimaginables.
Un día mi amiga Sarah se quejaba en su blog de cómo al andar por la calle siempre se le acercan docenas de personas a pedirle cosas: “dame galletas”, “dame dinero”, “dame tu télefono”, “dame dinero”, etc. Un día decidió, en plan de broma, pedirles ella también cosas cada vez que se le acercaban, pero cosas que realmente le pudieran dar: “dame tus zapatos”, “dame tu camiseta”, “dame a tu hermana”, y la niña en cuestión no tardó ni dos segundos en entregarle a su hermanita pequeña a través de la ventanilla del coche.

Actualización: el día 25 de Agosto leo en los periódicos que los problemas de estas parejas ya se han solucionado, y que su regreso a España es ya inminente. Enhorabuena.

dificultades de adopción en los Congos

Related posts: