El martes pasado llegué a Dubrovnik, Croacia, con el recién estrenado vuelo de Clickair. El vuelo iba medio vacío y la mayoría de los pasajeros me parecieron turistas españoles que visitaban Dubrovnik por primera vez: cuando el autobus que nos llevó desde el aeropuerto por la escarpada carretera con vistas al mar se acercó a Dubrovnik, ofreciendo una maravillosa vista elevada del casco viejo de piedra blanca y tejados rojos, de pronto todos los pasajeros sacaron sus cámaras acércandose hacia las ventanas del lado de la vista, haciendo que el autobús se tambaleara hacia el acantilado.

La conversación de los dos chicos que iban sentados detrás mío, de unos 20 años , me tuvo entretenida durante todo el trayecto, ya que parecía una recopilación perfecta de la visión distorsionada y de todos los tópicos que se tienen en general de los Balcanes en España (y diría que también en el resto de Europa occidental). Que si será peligroso, que si habrá que vigilar con salir de la carretera a echar una meadita por las minas, que si la gente está atrasada, que si se vive muy mal por allí -pobrecitos, que si todo estará destrozado y hecho un desastre, etc. etc.

Lógicamente, su sorpresa fue mayúscula al ver emerger la maravillosa ciudad vieja de Dubrovnik desde el autobús, y exclamaron sin dar crédito: “¿pero cómo sobrevivió todo esto a la guerra?”.
Pues porqué no sobrevivió, amigos, sino más bien todo lo contrario. A pesar de no ser una posición estratégica para el combate, el 1 de octubre de 1991 el JNA (el ejército yugoslavo, compuesto mayoritariamente de serbios y montenegrinos) atacó la ciudad por tierra, mar y aire. La ciudad, desarmada, fue asediada hasta mayo del 1992, cuando el ejército croata la liberó, con un balance de 114 muertos y 35000 desplazados (según la Cruz Roja).

El mapa de aquí abajo, que se encuentra colgado delante de una de las entradas a la antigua muralla, muestra los destrozos que sufrió Dubrovnik durante la guerra:
-Los triangulitos negros muestran los tejados que quedaron destrozados por impacto directo.
-Los rectángulos rojos muestran los edificios que sufrieron incendios
-Los triángulitos blancos muestran los tejados que sufrieron destrozos causados por metralla.
-Los circulitos negros muestran las calles que sufrieron impactos directos sobre la calzada.
Sin embargo la guerra acabó hace casi tres lustros y la renovación de toda la ciudad hace dos, y con ella las huellas de la guerra fueron borradas. Al menos las de las piedras.

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