Acabo de llegar a España después de las preceptivas 24 horas de viaje que, entre una cosa y otra, suele requerir venir desde la costa oeste americana. Esta vez, quizás porque tuve que hacer colas interminables que me obligaron a entretenerme mirando las musarañas, me he dado cuenta de que el aeropuerto de San Francisco es uno de mis favoritos. Aunque es bastante pequeño y no tiene nada espectacular, ni tiene demasiadas conexiones internacionales, tiene una personalidad que me gusta. De hecho, creo que lo que más me gusta es que hace también la función de museo con arte expuesto en la sala de espera de cada puerta de embarque, además de exposiciones temporales en los pasillos, mostradores de registros y zonas comunes. Así cada vez que viajas puedes culturizarte con una exposición distinta.
Esta vez, por ejemplo, me llamó la atención una exposición de un centenar de máscaras de un artesano de la tribu Igbo de Nigeria llamado Ugbozo Ozooha-Aga of Obiama y que fueron recopiladas en 1945. Esto me recuerda que un día de estos tendré que hablar de mi propia colección de máscaras congoleñas compradas en el mercadillo de artesanía de Kinshasa, seguramente copias baratas de máscaras conocidas pero que me encantan.
Related posts:

1 Comment until now
Qué bueno, no sabes lo que me ha tranquilizado ver tu comentario sobre el aeropuerto de san francisco, viajo dentro de dos meses a esa ciudad y me tranquiliza saber que, al menos, el aeropuerto es pequeño y cómodo
Leeré más cosas tuyas sobre S.F.
Gracias