En ausencia de mi jefe, la semana pasada formé parte de un pequeño comité de selección junto con dos otros compañeros de trabajo. Tuvimos que entrevistar a 6 candidatos para un puesto de chófer/ayudante en logística que no requería grandes cualificaciones especiales: sólamente saber conducir, hablar inglés y ser un poco organizado y con algo de sentido común.
La verdad es que resultó ser una experiencia muy educativa en varios sentidos:
1. Un candidato, de 45 años, poseía un máster en relaciones internacionales, un título de inglés y un diploma de asistente administrativo. Además, tenía 15 años de experiencia laboral sobretodo administrativa, pero también en el ayuntamiento de su pueblo y en varias ONGs. En ninguno de sus trabajos cobró más de 50 dólares al mes.
2. Otro candidato, más joven, tenía un currículum de lo más variado: había trabajado como gerente de un almacén de comestibles, como guardia de seguridad durante 2 años, había hecho un curso de imagen y sonido, y hace unos meses empezó a estudiar informática de sistemas en África del Sur y después en Kinshasa, mientras iba haciendo trabajillos informáticos esporádicos y mal pagados.
3. La única candidata resultó no hablar inglés, así que fue descartada automáticamente a pesar de que nos prometió aprenderlo en un tiempo récord.
4. Otro candidato no tenía carnet de conducir, por lo que fue también automáticamente descartado, a pesar de que también nos aseguró que aprendería a conducir en pocos días sin ningún problema (viendo el caótico estilo de conducción en este país no me extraña, y el carnet se puede comprar por 30 dólares en un periquete). Su experiencia incluía trabajo de asistencia social para varias ONGs y como director de una escuela.
5. El candidato más joven tenía sólo estudios básicos pero disponía de carnet de conducir, hablaba bien inglés y había trabajado en varias organizaciones internacionales, incluyendo Oxfam y el ACNUR. Nos contó que se introdujo en el mundillo de las ONGs internacionales porque es medio angoleño y por eso lo contrataron para varios proyectos de asistencia a refugiados angoleños.
6. El último candidato era un ex-cura con una licenciatura en Filosofía y Letras, y varios artículos publicados sobre filosofía. Tenía varios años de experiencia en diversas parroquias como monitor socio-pedagógico, además de experiencia administrativa en la jerarquía eclesiástica. Durante una temporada trabajó también como corrector en una imprenta por 250 dólares al año (!).
(Por cierto, éste es el que aparece en la foto, tomada después de la entrevista en nuestra sala de conferencias donde, no me preguntéis por qué, aún tenemos este horrible abeto navideño de plástico…)
Sobra decir que en un país con más del 95% de paro en el sector formal y con sueldos misérrimos (cuando se reciben), todos los candidatos tenían una ganas enormes de trabajar con nosotros y nos prometieron las mil maravillas si los contratábamos.
Pero sólo podemos contratar a uno. ¿Con cuál os quedaríais vosotros?

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6 Comments until now
Difícil decisión… creo que con el primero, porque imagino que tendrá familia a cargo… O con el ex-cura.
Yo no me quedaria con el numero 2 o el 5, ni – obiamente – con el 3 o el 4. Eso nos deja con el ex-cura y el masters. Soy Congoleno, y yo se que una persona educada, Congolena, que hace un trabajo por lo cual es sobrecalificada, seria – despues de un rato – frustrada, y su productividad no daria satisfaccion. Entonces no tomaria el masters… excepto si el cura fue echado de la iglesia por causa de actitud perniciosas… (y sigo masacrando el castellano
)
Yo me quedaría… helado.
el primero
El primero sin duda, tiene el perfil laboral que más se acerca a lo que busca la organización.
Me quedaria con el ex cura..para el trabajo eso desde luego..esta muy preparado y ademas se merece ese puesto…ha tenido la valentia, el riesgo de ser coherente con su vocacion…asi felicidades