Últimamente la República Democrática del Congo aparece bastante a menudo en medios de comunicación en general y españoles en particular, quién lo iba a decir. Sin embargo, como era de esperar, siempre son malas noticias. Hoy, sin ir más lejos, todos los periódicos (aquí y aquí un par de ejemplos) han hablado del avión que se ha estrellado en Kinshasa nada más despegar (de la compañía congoleña Africa One). O mejor dicho, ha caído como un gran saco de patatas en un barrio popular de la capital del país destrozando varias casas y matando a unas 30 50 personas entre tripulantes del avión y peatones en tierra.
Desgraciadamente puedo afirmar sin miedo a equivocarme que la noticia no habrá sorprendido a nadie. Y no sólo porque hace 10 años ya había caído otro avión en un mercado de Kinshasa justo después de despegar matando a más de 300 personas. O porque hace 4 años las puertas traseras de otro avión se abrieran de repente en medio del vuelo (no las habían cerrado bien) haciendo que unos 200 pasajeros fallecieran al caer al vacío. Sino porque los aviones congoleños se estrellan cada dos por tres. No sé si alguien aún lleva la cuenta, pero yo recuerdo una semana a principios del mes de setiembre de hace dos años durante la cual cayeron nada más ni nada menos que 5 aviones. ¡En una semana!
Además, la RDCongo ostenta el dudoso récord de tener 50 compañías aéreas (o sea, todas) en la lista negra de la Unión Europea de compañías inseguras. Y es que la mayoría usan viejos aviones rusos de la época de la URSS, la mayoría Antonovs, que funcionan de milagro. Parece ser que el ministro de transporte de la RDC había intentado hace un mes prohibir el uso de los Antonovs, pero tuvo que levantar la prohibición hace una semana porque resultó muy impopular, claro, porque todos usan cafeteras de éstas. Sin embargo, en un país tan extenso y sin carreteras como el Congo el transporte aéreo es la única opción para ir de un lado a otro del país, así que no hay manera de evitar los conocidos popularmente como sarcófagos voladores.
Como decía un día Cédric, cualquiera con cuatro duros para agenciarse un trasto volador jubilado hace décadas por los rusos se atreve a empezar su propia aerolínea en Congo. Y mientras la gente muere a cada momento por la falta de seguridad aérea, los políticos y peces gordos congoleños viajan tan felices en sus aviones privados bien modernos y seguros. Sigh.
Actualización 10/9: acabo de leer una curiosa noticia también del día 5 de octubre que me pasó desapercibida hasta hoy, sobre la visita del Ministro de Asuntos Exteriores de la RDC a España. Según la página del MAE, el ministro congoleño se reunió con el nuestro, Moratinos, para hablar sobre cómo reforzar la coperación española en Congo que hoy asciende a 10 millones de euros. El ministro congoleño se reunió también con varios empresarios españoles interesados en invertir en la RDC. Yo les digo que ánimo y buena suerte. La van a necesitar.
el cielo sigue cayendo en Kinshasa

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