El jueves fui por primera vez al Instituto Italiano de San Francisco, a escuchar una charla sobre periodismo digital de Marco Pratellesi, el director de la versión online del Corriere della Sera, el periódico más leído en Italia. Pero antes de entrar a hablar de la charla en si, me sorprendió que a pesar de que el pobre hombre tenía algunos problemas con el inglés, no fue en italiano como es el caso en los otros Institutos Italianos que conozco (el de Barcelona, el de Praga y el de Sarajevo), así como las charlas en francés del Instituto Francés se hacen en… (suspense)… ¡francés! En fin, que esto sólo pasa en Estados Unidos…
Pratellesi, en la cuarentena, habló del periodismo digital comparándolo con la prensa escrita tradicional que cada vez tiene más problemas para sobrevivir. Empezó explicando que hace unos 15 años que es periodista, originalmente especializado en historias de corrupción y juicios, y que ahora es el director de la versión online de Corriere della Sera. Explicó que esta web nación en 1995, aunque por esa época se trataba de una página sencillita con una selección de los artículos de la versión en papel. Ahora es un medio digital en toda regla con su propio equipo y que que publica sus propios artículos, muchos de los cuales después se publican en la versión en papel pero no necesariamente, y que además tiene vídeos propios y varios blogs (como el suyo propio, que se llama Mediablog).
Después de esta pequeña introducción sobre su trabajo, se metió de lleno en el debate que hace tiempo que dura sobre el futuro de la prensa escrita, que para muchos tiene los días contados. Dijo que aunque los periódicos necesitan culpar a alguien de su crisis, lo cierto es que las ventas de periódicos empezaron a descender a principios de los años 1990, antes de que la popularidad de internet se generalizara. Pero si los nuevos medios digitales no son los culpables de la crisis, entonces ¿cuáles son sus causas? Para él, el contenido es lo que de verdad importa en prensa, y no el márqueting ni lo interesantes que son los coleccionables que regalan los domingos (estoy totalmente de acuerdo). Con los canales de noticias de 24 horas y internet, la prensa ha perdido la inmediatez, la capacidad de ser los primeros en informar de algo.
Por lo tanto, dice Pratellesi, la clave de la supervivencia de la prensa pasa por otro tipo de periodismo que no está basado en la última hora: el peridismo de la calle. Es decir, peridismo de investigación de primera mano, libre de la dependencia de las agencias de noticias que crea tanta repetición y similitudes entre medios. Además, dice, los periodistas necesitan tener múltiples talentos para adaptarse a la nueva era multimediática que estamos viviendo. No sólo deben saber escribir bien, sino también hacer fotos, usar el photoshop, grabar vídeos, gestionar clips de audio, etc.
Para él el problema de los nuevos medios no es el soporte digital, que es obviamente más barato e inmediato que la prensa, sino la capacidad para estar en contacto con los lectores y ofrecerles lo que quieren con la máxima calidad. Sin embargo, cuando en la sesión de preguntas del final le pregunté si la calidad y el periodismo de investigación original es tan importante, por qué la mayoría de periódicos del mundo recortaron hace años su plantilla de corresponsales en el extranjero y ahora siguen despidiendo a más periodistas (el San Francisco Chronicle acaba de despedir a 150), no supo muy bien qué contestarme. Diplomáticamente vino a decir que los directores de la mayoría de los periódicos siguen siendo unos fósiles que aún no se han dado cuenta de lo que tienen que hacer para sobrevivir.
Me pareció muy curioso el hecho de que durante toda la charla y el turno de preguntas apuntó a las grandes dificultades a las que se enfrenta actualmente la prensa en papel y comentó las tendencias que tiene que seguir para sobrevivir, pero en ningún momento cuestionó esa supervivencia. Habló de la transformación del periodismo y la necesidad de una creciente integración entre los medios digitales y la prensa, pero en todo momento asumiendo que la prensa en papel tal y como la hemos conocido hasta ahora no va a desaparecer. Simplemente dijo que los periódicos van a ser mucho más delgados, con muy poquitos artículos y más en profundidad, ya que la gente no tiene tiempo de leerlo todo.
Aquí en Estados Unidos el debate sobre el futuro del periodismo tradicional no es nada nuevo. Hace tiempo que tanto en las facultades de periodismo como en las conferencias sobre el tema cada vez son más los que dan por sentado que la prensa en papel va a desaparecer en pocos años y en lugar de resistirnos o lamentarnos tenemos que mirar hacia adelante constructivamente, a pesar de la reticencia de unos pocos. Y yo me inclino también por esta postura de aceptar que la prensa en papel está a punto de convertirse en una curiosidad del pasado, como lo fueron otras cosas que ya hemos dejado de usar.
Según Pratellesi las nuevas generaciones están mucho más abiertas a la substitución del papel por los nuevos medios medios y los nuevos soportes, porque en este mundo él se siente como un inmigrante mientras que su hija de 15 años es una nativa. Pero cuanto más leo sobre el tema más me doy cuenta que la edad no tiene nada que ver, sino las ganas de pensar en un nuevo paradigma. También había gente que se aferraba a la peseta y ahora están encantados con el euro, sobretodo con la ventaja del cambio respecto al dólar.
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4 Comments until now
Muy intererante el tema. Aquí estamos dándole vueltas y vueltas a algo que no tiene marcha atrás. Los hábitos de la gente han cambiado y las empresas de comunicación, con esa cierta soberbia con la que tradicionalmente actuaron, quieren decirle a los usuarios que no hagan lo que quieren hacer, que sigan yendo al kiosco a comprar el periódico que, por otra parte, no les va a ofrecer mucho más que la versión on line de esa misma marca.
En fin, los profesionales estamos en la encrucijada: sabemos que hay que dar el salto a otra forma de hacer periodismo, pero ¿quien da el primer paso? y sobre todo, las empresas ¿tendrán la valentía de invertir en un medio que todavía no les da ganancias pero ya les garantiza la audiencia?
Un abrazo
Respecto al cambio en los hábitos de la gente, Pratellesi contó la anécdota de alguien del Corriere de la Sera que decía que la prensa no iba a morir porque por ejemplo puedes leer el periódico en el baño, pero un día encontró a su hija de 15 años duchándose con el ordenador al lado viendo un programa en YouTube.
Y sobre el aspecto económico también dijo que ya es hora de que los periódicos empiecen a pensar seriamente en modelos de financiación para sus medios online, porque un lector perdido para un periódico en papel económicamente significa que hay que ganar unos 20 en la versión online.
Tal como dicen muchos expertos americanos que estoy oyendo últimamente, hay que hacer progresar el debate y dejar atrás las discusiones sobre soporte digital contra soporte papel. En lo que hay que pensar es en modelos de financiación adaptados a las nuevas costumbres mediáticas.
Muy interesante, el euro supuso que las cosas costaran el doble, ayer en Bilbao 2 medias cervezas y dos pintxos: 6 euros (1000 pta). Para ver you toube en la ducha hay que tener wifi.¿Cuanto cuesta leer la prensa en internet? ordenador, conexion,a parte el gasto de vista. En un hotel media hora 6 euros, el periodico vale 1 euro. Sigue siendo para ricos. En el bar te lees el periodico mientras tomas cafe. Quien da conexion y ordenador gratis para leer el periodico. Pregunten en starbuks( wifi de balde), el cafe ya vale el doble. Cuanto hemos ahorrado a bancos y cajas y proveedores de servicios al hacer todo on-line. Nosotros hacemos de administrativos en pijama. Un saludo
Tienes toda la razón con lo del coste del acceso a internet, pero precisamente porque cada vez se está abaratando más y va creciendo el número de gente con internet en casa, etc. los hábitos de lectura de prensa han cambiado y hay que pensar en nuevos modelos. También cuando aparecieron los teléfonos móbiles nadie pensaba que se iban a usar tanto y para tantas cosas como ahora… No sé, supongo que el tiempo dirá en qué se va a transformar la prensa escrita.