Ya hablé un día del fantástico blog especializado en mapas llamado Strange Maps, donde encontré este mapa de la evolución del Lago Chad que a su vez el autor había encontrado en una web del programa de la ONU para el medio ambiente. O mejor dicho, de la desaparición de dicho lago debido a la desertificación de la zona por su uso excesivo para la irrigación para pastos, y al calentamiento global. De todo esto quería hablar desde hace tiempo.

El Lago Chad, que representa la cuarta reserva más grande de agua dulce de África, se está secando a toda prisa. Situado en la zona fronteriza entre cuatro países, Chad, Níger, Nigeria y Camerún, unas 300.000 personas extraen su sustento directamente de sus orillas y unos 22 millones viven en la cuenca del lago. En los últimos 50 años su superficie se ha reducido en un 90%, lo que ha obligado a sus poblaciones al éxodo convirtiéndose en refugiados climáticos que cambian de la pesca a la agricultura en los fondos del lago o se hacen pastores de escuálidos rebaños. Níger ya ni siquiera tiene acceso a él porque la retirada de las aguas lo ha alejado de sus fronteras. Hace 50 años, el agua tenía una profundidad media de siete metros, pero hoy no supera el metro y medio.

Sin embargo, este no es el único caso de lagos que están desapareciendo por culpa del cambio climático y la desertificación por sobreuso. Es también famoso el caso del mar de Aral, en Kazajstán, que empezó a perder volumen desde la época soviética cuando se desviaron los ríos que lo alimentaban para la irrigación de campos de algodón en zonas áridas de Asia Central. Desde los años 60 y 70 su descenso y la salinidad de las aguas restantes aumentó de manera dramática, causando un desastre ecológico en toda la zona. Se calcula que dentro de unos 15 años habrá desaparecido del todo.

En ambos casos hay varias propuestas para solucionar el problema: en el caso del lago Chad los 4 países ribereños más Sudan y la República Centroafricana han creado un organismo para desarrollar la cuenca del lago, y tienen un proyecto para excavar un canal que alimente el río que da agua al lago. En el caso del mar de Aral, los países de Asia Central firmaron un acuerdo en 1994 para destinar un 1% de su presupuesto a la recuperación del mar. Sin embargo, todas estas iniciativas no han dado resultados concretos, sino que parecen tener un carácter más bien cosmético. La pela es la pela.

Además, hace dos días leí un artículo en El País que daba otros ejemplos de cambios geográficos que se están produciendo en el planeta y que están aumentando cada año el número de refugiados climáticos. También hace poco encontré un interesante reportaje fotográfico sobre los refugiados climáticos de la zona del Lago Chad. Y una serie de fotos de distintos lugares del mundo que ilustran los cambios que el calentamiento global está produciendo. Imágenes para la reflexión.

Related posts: