Aurora, fiel lectora de este blog, me señala que el pitorreo de los medios españoles al hecho que el ministro Moratinos hiciera el esfuerzo de hablar en lingala durante su visita a Kinshasa (del que hablé aquí) no ha quedado del todo impune. Efectivamente, leo con suma satisfacción que La Vanguardia ha publicado hoy un artículo de opinión de Ángel Expósito que les pica la cresta no ya a los periodistas que se burlaron del lingala, sino en general a todos los españoles por ridiculizar una lengua legítima de otro país, hablada por varios millones de habitantes (más que muchas lenguas europeas que sí se respetan). Y es que, ¿qué tiene de gracioso que un ministro en visita oficial diga unas palabras en la lengua del país que visita como muestra de respeto?
No conozco a Expósito, pero me quito el sombrero ante su artículo, expresa tan bien la indignación que sentí ayer al ver las burlas al lingala, que me veo obligada a reproducirlo casi íntegro ya que no es accesible desde la web más que para los suscriptores (espero que los de La Vanguardia no me metan un puro):
Otra vez estamos dando un espectáculo inenarrable. El pitorreo que nos traemos con las frases del ministro Miguel Ángel Moratinos en lingala, durante su visita a la República Democrática del Congo, nos define. ¡Qué gracia, oye, ja, ja, y ja, que me troncho!
Resulta que en este nuestro país rotulamos por ley en comunidades autónomas como Catalunya en defensa de un idioma propio. Se monta una polvareda política, y lo que te rondaré morena, por la necesidad de enseñar a los niños en tal o cual lengua cooficial como idioma vehicular, a la vez, por encima o por debajo del español. Hacemos de la lengua, seguramente como tiene que ser, un casus belli y a la mínima, en cuanto alguien tiene el detalle respetuoso de ponerse a la altura idiomática de quien le acompaña, aunque sea gestualmente… ¡Zas!
(…) ¿No será que los que hablan el lingala son negros? ¿A que si lo hubiera hecho en chino para vender una central nuclear a las autoridades de Jiangxy, por ejemplo, no nos hubiéramos partido de risa? ¿A que si lo hubiera hecho en ruso para comprar gas tampoco? Pero claro, como es en lingala, como lo hablan unos negros en África y como nosotros no vamos a explotar el coltán con el que se muere el Congo, que les dén. Y mientras: Ja, ja, ja.
El lingala, que se sepa, lo hablan más de diez millones de personas. Sí, sí, el equivalente a un cuarto de la población española, tres millones más que los habitantes de Catalunya, cinco veces más que los del País Vasco y más del triple que en Galicia. El lingala se habla como idioma materno o segunda lengua en la región de Kinshasa, el Congo-Brazzaville y la República Centroafricana y se comparte como idioma propio con el swahili, el kikungo y el chiluba. Hasta tiene la Biblia traducida desde hace 40 años.Podemos criticar que España no estuviera en la foto junto a Brown, Merkel, Sarkozy y Prodi. Podemos hacer paralelismos con que a la vez visitaba Madrid el presidente de Yemen, Alí Abdulá Saleh, cuando – ¡ojo!-, allí hace nada murieron siete turistas españoles y entonces sí que nos interesó. Todo vale. Pero de ahí, a pitorrearnos porque un ministro tenga la educación de hablar en un idioma oficial, durante un viaje oficial, va un abismo.
¿Qué pensarán de todo esto las autoridades congoleñas, que aunque el país se desangra por los cuatro costados, siguen siendo las autoridades congoleñas? ¿Y qué pensarán los trabajadores congoleños que asfaltan nuestras obras públicas y que cuando consiguen hablar con sus casas en África lo hacen en lingala? ¿Y los padres adoptantes, muchos de ellos catalanes, que han oído el lingala en los orfanatos donde recogieron a sus hijos?
Horas después de escribir este post, otra lectora avispada me manda el enlace a otro artículo indignado con el pitorreo con Moratinos por hablar lingala. ¿Por qué les ha parecido tan gracioso a tanta gente? El artículo cita la tajante respuesta que dio Elena Valenciano, la secretaria de relaciones internacionales del PSOE:
Quienes han criticado la intervención de Moratinos en una de las lenguas oficiales de la República Democrática del Congo, el lingala, lo harían también si un ministro extranjero de visita a España tuviera la deferencia y la cortesía de saludarnos en español. Estamos ante una auténtica muestra de racismo y también de gran ignorancia.
Y después de leer varios blogs y webs de actualidad (un par de ellas lo disfrazan de payaso y de bufón), y los comentarios que deja la gente por allí, encontrados simplemente buscando Moratinos+lingala en Google, me parecen muy acertados sus dos últimos calificativos.

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7 Comments until now
Muy bueno el artículo, es increíble la falta de respeto que han tenido en este tema del lingala… muy fuerte la verdad.
Y para todos los que se ríen del Lingala….. habría que llevarlos a Kinshasa y dejarlos solos con las personas que solo hablan en Lingala, verás como seguro que les gustaría aprender!!! Que vergüenza….
Melesi, Elia, to ko monana sina!!!
Pues este señor ya escribió algún artículo muy interesante cuando aquel descerebrado le dio una patada a una chica en los ferrocarriles y desde entonces, lo voy siguiendo, aunque normalmente lo que escribe va en otra dirección.
Me alegro de que te haya gustado.
Xaquin, me traduces por favor? GRACIAS!
Una vez má, gracias por el enlace, Aurora.
To ko monana sina = Hasta luego (más aquí)
Pues si que es una vergüenza, si…
Patético, de verdad. Ya está bien de mirarse tanto el ombligo, por favor. A ver si la gente sale un poquito de su paletismo y abre sus miras. Pero creo que estoy pidiendo demasiado.
As an African, I do not see the mockery of an African language as the problem. It is the politics of our guest taking away the family silver after dinner that showed the no limits to shame of this caricature.
Most Africans do not take offense with using an uncultured mouth to spoke our tongue (yes we also have sad racial tendencies), but the rape of our continent through unequal partnerships that labels our sons and daughters illegal aliens make us quite angry.