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Seguramente la que más me ha entusiasmado de todas es el mangustán, que aunque parezca la república de los mangos (en plan Kazajstán), su sabor no tiene nada que ver. Tiene una piel dura como una naranja, pero su medida es más bien como una mandarina y el color es entre granate y violáceo. De dentro es de color blanco-rosado, del mismo color que los lichis y de textura parecida, blandita y un tanto translúcida. Está formada por varios gajos, también parecidos a los de la mandarina, con una pepita marrón dentro. El sabor es dulce y buenísimo, se funde en la boca!.
Según parece esta fruta es originaria de Asia (sobretodo Indonesia y Malaysia), aunque puedo deciros que aquí estos días la veo en todas partes. Para más información, aquí hay una muy buena descripción en francés y aquí un montón de fotos..
Actualización: el otro día mi madre vio mangustanes en el mercado de la Boquería en Barcelona y, después de la propaganda que le hice, compró media docena para probarlos. Así pues, que sepáis que pueden encontrarse en España.