Voy a empezar el repaso a mi estantería de literatura africana con uno de los libros que más me han gustado últimamente. Y que, aunque tampoco he leído docenas de libros sobre África ni soy una experta en el tema, a mi parecer ofrece un retrato muy lúcido de este gran continente desconocido. Se trata de La biblia envenenada (o La bíblia de l’arbre de verí en catalán), de Barbara Kingsolver, publicado por Ediciones del Bronce y Edicions Proa, respectivamente.
El libro narra la llegada de un matrimonio de misioneros americanos y sus cuatro hijas (los Price) a un pequeño pueblo (Kilanga, de nombre inventado) en medio del Congo Belga en 1959, justo antes de la independencia del país, y su trayectoria vital a partir de ahí durante los 35-40 años posteriores, aunque la mayoría de las páginas transcurren en los primeros años de los 1960s. El libro está narrado desde múltiples puntos de vista, alternando la visión en primera persona de lo que va pasando de la madre y cada una de las cuatro hijas. Cada uno de esos puntos de vista representa una postura distinta del mundo occidental, del mundo “blanco”, respecto a África. Simplificando, estas posturas podrían resumirse de la siguiente manera:
a) el padre, patriarca déspotico a la antigua usanza, cargado de superioridad moral cristiana y obsesionado por salvar a los africanos. Salvación que por el bautizo y la adopción de la fe cristiana, dejando de lado su “falsa idolatría” que los mantiene en la “oscuridad”.
b) la hija mayor, Rachel, superficial y mimada, sólo preocupada por su propio bienestar. Para ella los africanos son simples criados o mano de obra, no gente con esperanzas y ilusiones, son los descendientes de Cam, el hijo de Noé que cayó en desgracia.
c) Leah, gemela de Adah, la hija que adora a su padre e intenta complacerlo con todas sus fuerzas hasta que se da cuenta de que el sistema de valores que intenta imponer a los congoleños no funciona, y que los de ellos funcionan mucho mejor. Ella sola carga con toda la culpa del mundo blanco, sufriendo junto con los congoleños traicionados por los Estados Unidos.
d) Adah, la gemela coja y que casi no habla, que en el Congo se siente libre por primera vez sin que la gente se compadezca de ella. Se dedica a estudiar los pájaros y las plantas, fascinada por este país que no comprende pero que al mismo tiempo la atrae por su diferencia, y al que no juzga, simplemente observa.
Mi parte favorita de La biblia envenenada son los primeros capítulos, que transcurren en el pueblo imaginario de Kilanga y que describen la adaptación de la familia Price a ese entorno tan hostil y extraño para ellos. Esta parte contiene pasajes realmente memorables, como su desastroso intento de cultivar un huerto con las semillas que se trajeron de los EUA, el disgusto que se llevan al descubrir que los sobres de preparado para hacer pasteles de cumpleños se han echado a perder por el calor, o la imposibilidad de mantener el blanco de la ropa por el polvo rojizo que hay por todas partes. O sus dificultades para encontrar algo para comer que no sea el omnipresente fufu, que es descrito como una masa sin sabor con el valor nutricional de una bolsa de papel marrón, la única cosa segura en el mundo junto con el tiempo. En realidad durante esos primeros meses la familia Price fracasa en casi todo lo que se proponen, al aplicar su marco de referencia de los Estados Unidos al Congo.
Pero sin duda la derrota más simbólica es la del bautizo (y evangelización) de los congoleños. El reverendo Price pasa meses intentando convencer a todo el pueblo para que se convierta al cristianismo mediante un gran bautizo en el río, sin conseguir más que negativas. Hasta que finalmente descubre que todo el pueblo le tiene pánico al río por los cocodrilos que lo habitan, ya que se comieron a más de un niño. Y además está la barrera lingüística de la que el reverendo Price, en su arrogante grandiosidad moral, es totalmente ignorante. Así, predica incesantemente en sus sermones que Jesús es Bangala, sin saber que bangala tiene un doble significado en la lengua kikongo: querido, precioso, pero también un tipo de árbol venenoso (poisonwood en inglés). Este malentendido clave en el fracaso del reverendo Price, simbólicamente da título al libro.
El libro está plagado de personajes y escenas reales como la vida misma, y a pesar de transcurrir en los años 1960s, a menudo me parecía estar leyendo sobre gente con la que me topé y anécdotas que viví yo misma. Por ejemplo, uno de mis personajes preferidos es Mamá Mwanza, una de las vecinas de los Price, que tiene que caminar con las manos porque se le quemaron las piernas en un grave accidente. Aún así, tiene que cuidar de su marido y sieto u ocho hijos, yendo al río a buscar agua (que transporta en su cabeza), a comprar al mercado, cocinando y limpiando la casa. Sin embargo, a pesar de su minusvalía y de perder dos de sus hijos por enfermedad, trae naranjas a la familia Price y les ayuda como puede. En general las mujeres están descritas con mucho cariño al mismo tiempo que brutal realismo: cuando el reverendo Price compadece a los congoleños diciendo que tanto su cuerpo como su alma están rotos sin darse cuenta de cómo pueden ser salvados, su esposa replica que sus cuerpos tienen que hacer una cantidad enorme de trabajo, por eso se desgastan como en Estados Unidos la gente desgasta varios pares de pantalones o sus herramientas de jardín.
Hay tantísimos detalles en La biblia envenenada, tantas texturas y tantos niveles de lectura, que hacen que sea a la vez un libro entretenido de leer, que transporta sensorialmente al Congo sin moverse del sillón, y una inteligentísima crítica a la caridad por imposición y al ayudar sin escuchar, así como una muy acertada descripción de los desafíos de la descolonización de un país tan vasto y tan rico como el Congo.
Aunque no sé qué tal son las traducciones, ya que es un libro que juega constantemente con el lenguaje, que cita multitud versículos de la Biblia y que contiene incontables palíndromos, es un auténtico placer. Y también absolutamente indispensable para cualquiera que quiera comprender un poco la mentalidad africana y lo que significa ser blanco en el continente negro.

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2 Comments until now
No he encontrado en ninguna parte de mi ciudad este libro…yo vivo en Cd. Juárez, Chih, Mex….si me puede auxiliar con algun lugar en el que este en venta ya sea en México, Puebla o Guadalajara, no importa.
Gracias!!
POR FAVOR SI ALGUIEN ME PUDIERA AYUDAR EN CONSEGUIR ESTE LIBRO EN ESPAÑOL EN ALGUNA LIBRERIA DE COSTA RICA SE LO AGRADECERIA MUCHO…GRACIAS