Después de visitar Mostar y Herzegovina, cogí un autobús hacia la pequeña localidad de Drvenik a 1 hora y media en la costa de Croacia, desde donde un ferry de Jadrolinija me llevó en pocos minutos a la isla de Hvar. Pensé, ingenua de mi, que sería más rápido que ir hasta Split un par de horas más al norte y coger el ferry allí, que también iba a tardar más que desde Drvenik. Pero lo que no sabía es que todas las atracciones turísticas y lugares interesantes de visitar en Hvar se encuentran en la parte oeste de la isla, pero el ferry de Drvenik llega sólo hasta el pueblo de Sućuraj en el extremo este. Y a pesar de que la isla tiene sólo 75km de longitud de punta a punto, no hay ningún autobús que conecte las dos partes de la isla.

Sin embargo, gracias a una pareja muy simpática de italianos que me recogieron haciendo autostop, logré llegar hasta la otra mitad de Hvar. Según había leído en las guías turísticas y varias personas me habían dicho, la ciudad de Hvar es la más antigua y más bonita de la isla, pero en los últimos años se ha convertido en un destino de turismo masivo sobretodo de británicos que básicamente van a emborracharse, y no es precisamente un recodo de tranquilidad durante las noches de verano. Así pues decidí quedarme en Jelsa, un pequeño pueblo mucho más tranquilo a tan sólo 15km de la ciudad de Hvar en casa de unos viejitos adorables con vistas al mar. Y desde allí pasé 4 días tomando el sol (poco), visitando los famosos vinos de la isla (bastantes), y encontrándome con lavanda en distintas formas por todas partes (mucha).

Resulta que a la buena gente de Hvar, a pesar de tener un larga y rica historia que se remonta a la antigua Grecia (época en la cual se la conocía como Pharos) y muchas cosas que ofrecer, no se les ocurrió otra cosa que promocionarse como la isla de la lavanda y inundar todas sus calles y tiendas de todo tipo de productos derivados de la lavanda. Sí, huele bien y tal, pero a mí que queréis que os diga, oler este herbajo no va a hacerme mover de casa para ir hasta Hvar. Y por cierto, no vi ningún campo de lavanda por ninguna parte, así que no sé si ni siquiera la producen ahí.

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