La semana pasada fui al cine a ver The hunting party (no he encontrado el título oficial en español, pero sería algo así como Los cazadores), que se estrenó en Estados Unidos hace casi un mes bastante discretamente.

La película cuenta la historia de unos periodistas americanos que van a Bosnia para la celebración del 5º aniversario del fin de la guerra y deciden ir a buscar al criminal más buscado del mundo por el cual se ofrece una recompensa de 5 millones de dólares. La historia, como no, está basada en hechos reales y a pesar de que el criminal fugitivo lleva otro nombre en la película, es evidente que se trata de Radovan Karadžić, el principal responsable de la guerra en Bosnia acusado de genocidio y crímenes contra la humanidad entre otras cosas.

Que yo recuerde, ésta es tan sólo la segunda película no producida en los Balcanes ambientada en Sarajevo (o Bosnia) que he visto (Bienvenidos a Sarajevo es la otra que me viene a la cabeza) cosa que para mí ya le daba muchos puntos extras. ¡Y además con Richard Gere de protagonista! El resultado, a pesar de simplificar bastante las cosas, es una mezcla de intriga de espías, película de denuncia y de amiguetes que resulta de lo más entretenido. Y es que el guión se inspiró en un artículo la mar de divertido que escribió en el año 2000 un periodista americano en la revista Esquire sobre su búsqueda de Karadžić con otros cuatro colegas de profesión (uno de los cuales incluso tiene un blog que habló de la película hace poco).

Algunas de las críticas que se le pueden hacer a la película es que, como muchas otras que pretenden denunciar alguna guerra en el mundo, lo hace únicamente desde el punto de vista de los periodistas extranjeros, mientras que los lugareños son retratados o bien como caricaturas o bien como víctimas amorfas. Este enfoque es particularmente flagrante con las películas sobre África, como si los espectadores europeos o americanos sólo pudieran indignarse o emocionarse con la situación de esos países cuando algún personaje blanco se ve implicado. Es hasta cierto punto comprensible e inevitable que se busque la empatía del espectador de esta manera, sobretodo en las películas de Hollywood, pero aun así me molesta.

En The hunting party la guerra de Bosnia es presentada como un atroz baño de sangre sinsentido, por la cual los responsables como Karadžić tienen que pagar. Pero no simplemente por el mero sentido de justicia o de ética periodística, ah no, sino porque los malos mataron a la novia de Richard Gere. ¡Y embarazada! Eso sí que es ser malo de verdad. Las demás miles de víctimas que fueron brutalmente violadas, torturadas y asesinadas también cuentan, pero lo que de verdad mueve a los protagonistas a cazar al culpable de tales horrores es el corazón roto de Richard.

Y por si todas estas simplificaciones no bastaran, la que se lleva la palma de la caricatura es la ONU. No sólo es presentada como una organización buracrática y descordinada, sino también descaradamente ineptitud y sin ganas de trabajar, y mucho menos de atrapar a ningún criminal. Acusar a la ONU de los problemas de los Balcanes es un recurso demasiado fácil, y que hace ya demasiado tiempo que viene usándose. No es éste el momento para defensar a las Naciones Unidas, pero si criminales como Karadžić o Mladić (que es otro elemento de cuidado) llevan más de 11 años sin ser capturados por la justicia es porque hay intereses y entramados más complejos que la simple incompetencia de la ONU. Las memorias de Florence Hartmann, una antigua asistente del fiscal del ICTY lo ponen en evidencia, diciendo que Rusia impidió el arresto de Karadžić en una ocasión con el beneplácito de otros países europeos.

A pesar de todas estas críticas a The hunting party, me alegra que alguien haya una película sobre este tema, y que se hable de la aparente imposibilidad del mundo entero de atrapar al maldito Karadžić. Además me gustó el final que plantea la película, que no voy a contar para no destripar la película a los que no la hayan visto. Sólo voy a decir que la oferta de 5 millones de dólares de recompensa por la cabeza Karadžić sigue vigente, y a ver si alguien se inspira a cazarla.

Una mañana de abril del 2004, durante mi estancia en Sarajevo, la ciudad amaneció con rumores de que durante la noche anterior Karadžić, durante la enésima operación de la OTAN para capturarlo, había muerto o había resultado herido en Pale. Durante el corto lapso de tiempo de incertidumbre antes de que los medios de comunicación lo desmintieran (los que resultaron heridos fueron un párroco y su hijo), vi a gente llorar y emocionarse por las calles de Sarajevo, gritar y cantar por la simple posibilidad de que su tormento hubiera acabado. Esa misma gente aún espera que se haga justicia.
Lecturas recomendadas:

-El blog Finding Karadžić (en inglés), que recoge todas las noticias relacionadas con la búsqueda de Karadžić desde hace años.
-El libro Para acabar una guerra de Richard Holbrooke, sobre las negociaciones de paz para acabar la guerra en Bosnia que desembocaron en el acuerdo de Dayton. Aunque el libro es muy ombliguista ya que Holbrooke fue el mediador principal en las negociaciones, es muy interesante para entender los entresijos del trabajo diplomático y el papel que tuvo Estados Unidos en el fin de la guerra.

Y de propina, un cortometraje bosnio (con subtítulos en inglés) que ganó el premio de la Academia Europea del Cine hace algunos años llamado 10 minutos.

Aquí abajo el tráiler de The hunting party, en inglés.


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