.
Cada año, las ballenas rorcuales nadan casi 5000 quilómetros desde Alaska hasta Hawái para pasar el invierno más calentitas (tontas no son), para dar a luz a sus bebés y amamantarlos. Y como están ya acostumbradas a la expectación que generan entre los turistas, se las puede ver desde bastante cerca, ya sea desde el mar en uno de los múltiples paquetes turísticos, o desde las carreteras que vorean la costa. Los mejores lugares para verlas son los pasajes entre las distintas islas, sobretodo en la parte oeste de Maui que es donde las vi yo..
Y no sé si es por satisfacer al público o por qué, a las ballenas les gusta hacer piruetas fuera del agua, o sacar sólo las aletas como saludando (una o las dos como aplaudiendo). La ballena que vi le estaba enseñando a su ballenato unos cuantos saltitos y resultó de lo más entretenido, aunque tan pequeñín parecía un pescado más y no una ballena..
Consejo para los que quieran dedicarse a avistar ballenas algún día: se las ve enseguida desde lejos por los chorros de agua que lanzan al respirar, como surtidores en medio del mar.