La situación que se está viviendo desde hace meses en Zimbabue, y aun más que eso la pasividad del resto del mundo, es un tema que me hace hervir la sangre (recomiendo estas viñetas sobre la vista gorda de los países vecinos y no tan vecinos). Supongo que una de las razones por las cuales aún no he escrito aún aquí sobre lo que últimamente se cuece en este país (para los que no lo tengan muy claro, recomiendo esta buenísima presentación powerpoint que, aunque está en inglés, es muy sencilla y comprensible). Sin embargo, acabo de leer una historia sobre errores peridísticos que me parece muy interesante compartir.
Resulta que el día 26 de junio, The New York Times publicó un artículo sobre la intimidación y violencia que vivía -que vive- la buena gente de Zimbabue en vista de la segunda vuelta a las elecciones presidenciales (con tan sólo Mugabe como candidato). El artículo contenía la foto de aquí abajo, que apareció en portada, de un bebé de 11 meses supuestamente con las piernas rotas por matones del gobierno y recogía el testimonio de su madre. La foto fue entonces publicada en otros medios y fue comparada con la archi-famosa imagen del bebé acechado por un buitre en Etiopía en 1993.
El éxito de la foto, con comentarios de lectores ofreciendo ayuda por doquier, hizo que Newsweek pidiera a su corresponsal en Zimbabue que buscara al niño. Resultado: no era un niño sino una niña y, según parece, no había recibido mal trato alguno. La escayola en las piernas eran debidos a sus pies equinovaros (foto de Newsweek aquí). Lógicamente, el New York Times publicó entonces una nota explicativa, justificándose diciendo que la madre admitió haber mentido para conseguir ayuda ya que no podía pagar el tratamiento médico correctivo para su hija. Claramente no habían verificado la historia que les había vendido un periodista freelance antes de publicarla, creyendo la versión de la madre a pies juntillas.
El incidente, como no, dio pie a los críticos de los medios occidentales por ser neocolonialistas, etc. añadir leña al fuego. Y desgraciadamente le dio argumentos a los simpatizantes de Robert Mugabe para repetir una vez más que Europa y Nortemérica están en contra suya por no servir a sus intereses, por puro neocolonialismo, etc. Y digo desgraciadamente porque han sido muchas las ONGs o periodistas independientes que han mostrado imágenes inequívocas de la violencia del gobierno contra los simpatizantes de la oposición o simplemente contra cualquiera que no asienta con la cabeza a los caprichos del señor Mugabe. La ONG Sokwanele, por ejemplo, tiene una larga serie de fotos en Flickr titulada Album of Terror de varias víctimas de la violencia, y que contiene alguna de niños y bebés. Razón por la cual el New York Times y otros medios no dudaron de la veracidad de esta foto en particular, ya que era perfectamente plausible.
Sin embargo, hechos como éste ponen seriamente en entredicho la integridad y fiabilidad de la profesión periodística, y además siembran la duda acerca de ciertas injusticias que tendrían que hacer mover a la gente de su sillón. Errar es humano, pero cuando se trata de crisis como la de Zimbabue en estos momentos, en mi opinión hay una obligación moral de hacer el mejor trabajo posible.
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