Una visión constante a lo largo de toda la costa de Dalmacia son los carteles y pintadas por todas partes apoyando al antiguo general del ejército croata Ante Gotovina. Arrestado en diciembre del 2005 en Tenerife, en estos momentos Gotovina se encuentra en La Haya para ser juzgado por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad (su juicio debía empezar en mayo pasado, pero se aplazó por problemas con los abogados de la defensa).
A pesar de ser una “perla” de gran calibre, con una biografía trufada de trabajos sucios, alguna que otra estancia en prisiones francesas y su participación en operaciones de dudosa integridad (¡hasta participó en una operación en la RDCongo, entonces Zaire, en 1978!), muchos croatas no lo consideran un criminal sino un héroe.
Gotovina lideró la Operación Tormenta que en 1995 limpió la zona de Krajina en Croacia de sus ciudadanos de origen serbio que allí vivían: se calcula que unas 200 perdieron la vida y otras 200.000 tuvieron que abandonar sus casas, entre las cuales se encontraba la familia de mi admirado Boris, cuyo blog recoge varias historias relacionadas con su desplazamiento forzado. En esa época la política del gobierno croata era conseguir la independencia para los croatas, es decir, un estado étnicamente puro sin ningún serbio o no croata en él, y por lo tanto acciones como la de Gotovina se consideraban de lo más patrióticas y dignas de admiración.
Hoy en día, a pesar de encontrarse detenido en La Haya y de haberse publicado montones de detalles escabrosos sobre su pasado nada honorable, miles de croatas siguen considerándolo un héroe y negándose a reconocer que su país también cometió crímenes durante la guerra.
A riesgo de parecer su publicista, tengo que recomendar otro libro de la escritora croata Slavenka Drakulić, titulado “They would never hurt a fly” (“No le harían daño a una mosca”), que es una recopilación de retratos de criminales de guerra detenidos por el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY). El capítulo sobre Gotovina pone en evidencia esta contradicción interna de los croatas para admitir que su independencia fue a cambio de cometer crímenes. En general todo el libro es muy revelador de este estado de negación en el que mucha gente vive en los Balcanes, sobretodo en Serbia y en Croacia.
Gotovina, ése héroe

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