Una de las preguntas que oigo habitualmente cuando voy a España es sobre si la RDC es un país seguro para vivir dada la inestabilidad que aún perdura. Yo siempre digo que la situación está bajo control y que gradualmente la paz se está asentando en este país. Pero la verdad es que la respuesta es mucho más complicada. Porque si bien Kinshasa es una ciudad segura (a menos que hagas tonterías o te pasees sola de noche por la calle), en el este del país la realidad es mucho más volátil e imprevisible. No en vano la gran mayoría de los 17 000 cascos azules de la misión de la ONU para el mantenimiento de la paz se encuentran en las 3 provincias del este (Ituri y los Kivus).
Hoy hace una semana 8 cascos azules guatemaltecos fallecieron en un enfrentamiento con rebeldes Ugandeses en la provincia de Ituri. Oficialmente la guerra en la RDC acabó en 2003, pero varios grupos armados de los países vecinos (sobretodo Uganda y Rwanda) siguen escondiéndose en territorio congoleño y atacando a la población local tan campantes. Algunos de estos grupos muy difíciles de distinguir, ya que son escisiones de otros grupos o facciones del mismo. El modo de actuar, en todo caso, es siempre el mismo: pillajes, violaciones, asesinatos, torturas y un largo etcétera de barbaridades.
El mandato de la ONU incluye el desarme y desmobilización de estos grupos armados, así como la protección de la población civil. Lo que a nivel práctico significa la implicación en la lucha armada porque es la única manera de evitar más muertes de inocentes. Después de la muerte de los 8 cascos azules guatemaltecos José Ortega, el portavoz del ejército de ese país, dijo que Guatemala no va a retirar sus tropas ya que “…éste es el coste de la paz”.
Parece una paradoja que la paz tenga que mantenerse a través de la guerra, pero la alternativa de quedarse mirando sin hacer nada tampoco no es aceptable. Y si no que se lo pregunten a los bosnios.
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1 Comment until now
Ayer mismo hablaba sobre eso con un amigo, sobre la necesidad que tenemos los humanos para que alguien nos controle o gobierne, y para que no convirtamos nuestra sociedad en un auténtico caos.
En una situación como la que cuentas, el gobierno no tiene suficiente poder como para controlar la situación, y solo un ejército puede llegar a conseguirlo.