Estoy saturada de artículos y blogs sobre Karadžić, y también de clichés periodísticos. No en vano el otro día Eric Gordy del blog East Ethnia convocó un concurso al artículo más manido sobre el tema. Y es que ya cansa ver artículos supuestamente sobre Karadžić en plan repaso histórico, pero que acaban siendo puro autobombo del autor del artículo describiendo la primera vez que estuvo en Bosnia, cuando conoció a Radovan o recordando sus súper-interesantes experiencias masturbatorias como corresponsal de guerra.
Si alguien se anima puede empezar a nominar artículos, porque por mi parte he visto tantos estos días que ya no los distingo. El único que ahora mismo se me ocurre como el artículo más absurdo y pedante es éste, que compara a Karadžić con un aristócrata y libertino inglés del siglo XVIII que se hizo pasar por doctor para evitar ser decapitado. Totalmente pillado por los pelos (aunque por pillado, éste otro artículo que lo compara con Papá Noel, ejem).
Pero sigamos con la actualidad. Hace un par de horas en Belgrado ha habido una manifestación un tanto violenta de apoyo a Karadžić, convocada por el Partido Radical Serbio. Como era de esperar, han mobilizado a mucha menos gente de la que habían previsto (10.000 en lugar de 100.000 o cientos de miles como en febrero después de la declaración de independencia de Kosovo), muchos de los cuales habían llegado en autobús a Belgrado desde las provincias listos para causar camorra.
Y, tal como apuntaba el blog Balkan File, parece que muchos de los asistentes más agresivos eran de menos de 20 años, por lo que surgen dudas sobre el origen de su simpatía por alguien como Karadžić. Será interesante ver cómo se desarrolla su juicio en La Haya, porque ya desde antes que empiece hay tanta gente que se está apresurando a clamar al cielo por la serbofobia no ya del tribunal sino del mundo entero (sobre la ardua labor a la que se enfrenta ahora el TPIY, recomiendo este artículo del profesor Francisco Veiga). No es por nada, pero la paranoia persecutoria de los serbios me recuerda mucha a la de ciertos sectores españoles que tienen las narices de lamentarse por la “persecución” que sufre el castellano en algunas partes del reino.
Por cierto el blog Limbic Nutrition acaba de colgar varias fotos del aspecto desastroso que ofrecían las calles de Belgrado después de la manifestación, y la web de la BBC ofrece también algunas imágenes de la manifestación en si.
A pesar del ruido en Belgrado, la noticia más importante del día ha venido desde Sarajevo: la condena de 7 serbobosnios por genocidio y crímenes de guerra en Srebrenica. La sentencia ha sido la primera del tribunal de crímenes de guerra de Bosnia y Herzegovina, y llega 2 años después de que se iniciara el juicio. Aunque originalmente había 11 acusados, 4 fueron absueltos y los demás recibieron penas de entre 38 y 42 años.
Los rumores dicen que Radovan Karadžić tendría que ser trasladado a La Haya mañana. En este blog se admiten apuestas sobre cuando van a coger a Mladić, cómo y disfrazado de qué. Habrá premio.
Actualización 19:30 hora de San Francisco (¡las 4 y media de la madrugada en Europa!): según la BBC Karadžić se encuentra ya de camino a La Haya a ver a sus amiguetes.

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4 Comments until now
Espero nos mantengas informadas, porque tus entradas son mucho mas entretenidas que la mayoria de los articulos que me he encontrado. A ver si le pongo un poco de tiempo y nomino algo.
Por cierto … experiencias masturbatorias? De quien es ese articulo que suena tan interesante?? (broma!)
Por que siempre aparece una mujer (joven además) a hombros de un hombre (o será otra mujer?)en las manifestaciones “por/contra” algo?
Cuando los cesares y los vercingetorix se pelean por las alesias, quienes quedan abandonadas entre ellos, muriendo de hambre?
Vaya por delante, Elia, que suelo leerte muy a menudo, desde hace bastante tiempo, tengo una gran admiración por tu blog. En una época en que gran parte de los periodistas han cambiado la objetividad y el ceñirse a los hechos, por las metáforas, la literatura del hecho, la polémica barata, el pensamiento mágico y la subjetividad, tus relatos, siempre, tienen esa ¿calma? que suele darse en los textos de quien escribe con racionalidad, sentido de la justicia, de la realidad y que procura mantener cierta mirada objetiva con lo que le rodea (lejos de fobias, paranoias y experiencias personales).
No obstante, en dos ocasiones te he leído algo sobre el famoso “Manifiesto” que se ha presentado en España en estos días, y ambas veces has escrito cosas que no aparecen por ninguna parte en el mencionado “Manifiesto”. La primera vez, el día 21/07 escribiste “en vista del victimismo que se respira últimamente con manifiestos supuestamente lingüísticos y demás” y hoy comparas la paranoia persecutoria serbia con, indirectamente, el “Manifiesto” como si los promotores del mismo denunciaran la “persecución” del castellano en algunas partes del reino, para ser más exactos, y eso ya como cosecha propia, habría que decir en España, y más concretamente en Galicia, el País Vasco y Cataluña. Vuelvo a decirte, en este aspecto, que ninguna de las dos apreciaciones escritas por ti aparece en el mencionado “Manifiesto” y me parece que eso es manipular un texto.
En primer lugar, el manifiesto se titula “Manifiesto por la lengua común” y en sus cuatro páginas no se encuentran ni una sola referencia a cosas tales como “persecución” o un “aire” de victimismo como el que describes, ni mucho menos, tan característico de los nacionalismos de toda índole, patrios y extranjeros. Tampoco se refiere a una cuestión social o cultural, no se dice en ningún momento que a quien hable castellano en, por ejemplo, el centro de Santiago de Compostela, se le fusile de inmediato por, por ejemplo, cualquier ciudadano gallego (aunque en algunas partes del mundo sí que se asesina a quien defienda, entre otras, una lengua común), como tampoco se dice que el castellano esté experimentando un retroceso a nivel global. Más bien todo lo contrario. El Manifiesto, como casi todos los problemas que provienen del nacionalismo, y que tú señalas muy acertadamente en el caso de los dirigentes que llevaron a la ciudadanía a una guerra en el caso de los Balcanes, va dirigido y se escribe desde la esfera “política e institucional”. Estrictamente, nada más.
En segundo lugar, el “Manifiesto” lo que señala es que ninguna Institución puede obligar a sus ciudadanos a hablar, en las regiones bilingües, una u otra lengua. Este tiene derecho, según la Constitución, a hablar cualquiera de las dos lenguas, castellano o la cooficial, indistintamente, aunque, también por Ley, y esto es obvio, están obligados a conocer la lengua común, es decir, el castellano. El “Manifiesto”, por otra parte, recalca que los derechos lingüísticos son de las personas, no de los territorios, pues son los ciudadanos quienes tienen derechos, no La Barceloneta o El Retiro o Irún. Así, en el terreno de la Educación se requiere que la enseñanza pública tenga en sus planes de estudio el conocimiento de las lenguas cooficiales, pero que éstas no puedan ser lenguas vehiculares en exclusiva, como ya está pasando en Cataluña y a la vuelta de las vacaciones en el País Vasco. También se recalca que en los Centros Oficiales, en las comunidades bilingües, el ciudadano tendrá derecho a ser entendido en la lengua oficial y cooficial, pero no que o sólo pueda ser atendido en la cooficial, como ya pasa, o que TODOS los funcionarios tengan que ser bilingües. Es de una inmensa injusticia que un ciudadano que ha nacido y se ha criado en Jaén no pueda acceder a unas oposiciones en Gerona por no hablar catalán. Los ciudadanos, además, deberían ser libres de rotular sus negocios como quieran, allá ellos si rotulan en España en chino y nadie les entiende, por lo que es abusivo que desde las instituciones públicas y por ley se obligue al ciudadano a rotular en la lengua cooficial. Lo mismo con las señales de tráfico, edificios, información pública, etc… Deberán estar expresadas en ambas lenguas en las autonomías bilingües pero nunca en exclusiva en la lengua cooficial, como ya ocurre en España. Cualquier ciudadano, en España, tiene derecho, a poderse comunicar en todo el territorio en castellano. Y no ya por cuestiones de Ley, como así lo expresa la Constitución, sino por cuestiones de “sentido común”. ¿Alguien se imagina una Alemania en la que un berlinés tenga que conocer el bábaro para poder viajar o trabajar en Munich? Por favor.
Insisto en que el “Manifiesto” tiene un carácter institucional y político, no social o cultural. Y es que el problema del nacionalismo en general tiene que ver con un problema generado por políticos e instituciones públicas que pretenden hacer simple “negocio” con este tema, aunque su mensaje a la ciudadanía, sus mentiras, siempre apelen a “persecuciones”, “antiguas afrentas”, “odio de los ciudadanos entre comunidades autónomas”, y cosas por el estilo. Pero nada de eso está en el “Manifiesto”.
Xaquin, por eso mismo escogí esta foto, porque me pareció muy estereotípica de las manifestaciones políticas.
Brazil, vaya por delante que esto es un blog personal y que como tal no puede clamar una objetividad que ni siquiera en la prensa tradicional es del todo posible.
La objeción principal de tu comentario parece ser la asociación del “manifiesto por la lengua común” con las denuncias de persecución de la lengua castellana que han hecho algunos nacionalistas españoles. Y dices que mis apreciaciones “sobre el texto” lo manipulan. Sin embargo, si bien mencioné “el manifiesto y demás” en un post anterior, en éste de aquí arriba no lo menciono, por lo tanto no estoy haciendo ninguna apreciación “sobre el texto”. Lo que menciono son “ciertos sectores españoles”, pero supongo que al decir eso has pensado enseguida en los firmantes y simpatizantes del manifiesto porque se inscriben precisamente en esta ideología nacionalista.
No voy a entrar a discutir los detalles del manifiesto, porque si quisiera hablar de ese tema ya habría escrito un post sobre eso (y créeme que no es por falta de ganas, sino más bien por evitar polémicas innecesarias en este blog). Sólo decirte que aunque, como bien dices, el manifiesto no habla de “persecuciones”, “antiguas afrentas”, “odio de los ciudadanos”, etc. sí que demuestra una clara ignorancia de la historia lingüística de España y del hecho que es un país plurilingüe (hecho recogido por la Constitución, por cierto) en el que hay ciudadanos que no consideran el castellano como su lengua propia y “común” de su comunidad. Y esta asimetría de derechos lingüísticos que reclama el manifiesto es una invitación al desapego por parte de los ciudadanos españoles que no son monolingües castellanohablantes (tal como muy bien dice este artículo), y un gesto que me recuerda a la Serbia que condujo a la desintegración de Yugoslavia. Y por cierto, no soy la única que ve paralelismos entre la situación de los últimos años en España y la de Yugoslavia hace veinteipico, son muchos ya los artículos que se han escrito al respecto.