Durante mis recientes visitas a Venecia y a París, me sorprendió el racismo que observé. Sobretodo en París, donde después de la elección de Sarkozy la situación con los inmigrantes o simplemente franceses de piel no totalmente blanca está un poco tensa, dicho sea en plan diplomático. Como por ejemplo una pequeña manifestación con la que me topé al lado de la calle Saint Sulpice en el centro de París para reivindicar los derechos de los inmigrantes en Francia. Pues bien, a pesar de que no debían haber más de 30 o 40 personas manifestándose (50 como mucho), con lo que más que una manifestación parecía un grupo de amigos yendo de fiesta, los gendarmes vallaron la calle entera y acordonaron a los manifestantes (creo que al final había más policías que manifestantes, creando un cuadro bastante gracioso).

Supongo que después de haber presenciado eso no tenía que haberme extrañado al ver un cuadro que representaba un rico señor con un criado negro, con la frase “au nègre joyeux” (al negro feliz) que parecía el resto de una antigua tienda que ya no existe. Me recordó al pomo de una puerta que había visto en Venecia hacía dos semanas que representaba también la cabeza de un negro.

Y yo que pensaba que en Europa nos habíamos convertido a la corrección política. Pues va a ser que no.

incorrección política en Venecia y París

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