Radovan Karadžić fue arrestado hace una semana y a fecha de hoy aún no ha sido extraditado a La Haya (sigue pues en Belgrado). El viernes era el última día para apelar su traslado y, como la justicia serbia acepta documentos por correo, el abogado de Karadžić (Svetozar Vujačić) dijo que había mandado la apelación desde una oficina de correos remota para retrasar el proceso tanto como sea posible. Sin embargo, no sé qué va a ganar Karadzic quedándose en Belgrado un par de días más, ni qué miedo le tiene al centro de detención de La Haya. Según este artículo de Reuters:
Radovan Karadžić puede esperar una celda con baño privado, comida balcánica casera y una atmósfera agradable en la que sus antiguos enemigos juegan al futbolín.
Ya lo contaba Slavenka Drakulić en uno de los capítulos de su libro No matarían ni una mosca, que viendo lo bien que se lo pasan los detenidos en La Haya (en estos momentos 37) y cómo celebran juntos las diversas fiestas religiosas todos juntos, o cómo se mandan pésames cuando alguno muere (4 desde la creación del tribunal), se diría que las rivalidades étnicas que los llevaron a la guerra jamás existieron. Y viéndoles tan amigos se diría también que les tomaron bien el pelo a la población con sus discursos nacionalistas destructivos que ahora ellos mismos no aplican.
Y hablando de Slavenka Drakulić, el otro día El País publicó un artículo suyo que sintetiza la tesis de su último libro, es decir, que por más que nos empeñemos a analizar la psicología de un criminal no hay nada que lo distinga de una persona “corriente”:
Existe la tentación de llamar a los criminales de guerra como Radovan Karadžić, Ratko Mladić y Slobodan Milosević “monstruos” porque es la forma más fácil de no tener presente la terrible idea de que también nosotros seríamos capaces de cometer u ordenar atrocidades. Pero no hay monstruos. Nosotros, la gente corriente, nos hacemos esas cosas unos a otros, seamos poetas o carteros. Los seres humanos tienen la capacidad de hacer tanto el bien como el mal. Ahora bien, también tienen la facultad de elegir. Radovan Karadžić escogió el poder y tener poder en tiempo de guerra podía costarle un precio muy alto, que ahora tendrá que pagar.
Y como estos días han ido emergiendo todo tipo de datos curiosos alrededor del aclamado poeta Radovan Karadžić reconvertido en reputado curandero como Dragan Dabić, ha sido difícil no caer en el morbo mediático de esta historia tan Hollywoodiense (película basada en los hechos asegurada). Y aunque eso ha desviado nuestra atención de los aspectos realmente importantes del caso, también resulta un tanto deprimente entrar en el debate sobre la ineficacia de la justicia internacional y de la dialéctica entre la serbofobia y el serbovictimismo. Así que a continuación una pequeña recopilación de curiosidades:
-Según infoma Eric Gordy del blog East Ethnia (que estos últimos días ha ofrecido una excelente cobertura del caso), ya han aparecido unos listillos de una agencia de viajes que han empezado a ofrecer un “Tour Radovan Karadžić” de Belgrado, que incluye por ejemplo la visita a uno de sus bars favoritos llamado La Casa Loca en el que solía cantar himnos nacionalistas delante de una foto de él mismo. Este tour se añade a otras visitas ilustres de la ciudad que ofrece esta agencia, como el “Tour Tito” o el “Tour Milošević”.
-Según este artículo, un efecto inesperado del arresto de Karadžić ha sido el alivio a la conciencia de los “pobres” soldados holandeses de la ONU que estaban en Srebrenica durante la guerra y que fueron incapaces de proteger a la población civil de las matanzas. ¿O quizás el alivio has sido simplemente porque la atención sobre su parte de culpa en la masacre se ha desviado?
-La mini-controversia sobre si Karadžić fue detenido en el autobús número 73 en el suburbio de Batajnica, o en el 83 bus en Nuevo Belgrado, parece haberse resuelto por este último, concretamente fue detenido en el céntrico barrio de Vračar que conozco bien.
-Según dice la autora del blog YakimaGulagLitteraryGazett, vio un documental de una periodista irlandesa que viajó por toda Bosnia, Serbia, Montenegro, etc. investigando el paradero de Karadžić, y llegó a su pueblo natal en Montenegro. Parece ser que es un pueblito que fundaron sus antepasados en los 1600s y en el que sólo vive gente emparentada y todos se parecen entre ellos. Dice que la casa donde nació ahora no es más que un montón de piedras sin tejado ni nada, y que la periodista habló con algunos lugareños que le contaron que el padre de Radovan en su juventud ¡violó y mató a una prima!
-Y ya que se ha hablado tanto en los medios de las dotes literarias de Karadžić, he aquí una página que ofrece tres de sus poemas traducidos al inglés, que contienen perlas como ésta:
La ciudad arde como el incienso
En el humo retumba nuestra conciencia
Trajes vacíos se deslizan hacia la ciudad.
Roja es la piedra que muere, construida en la casa. ¡La Plaga!
Recordemos que durante sus años de fugitiveo, el multifuncional Karadžić publicó nada más ni nada menos que 4 libros tanto en poesía como en prosa, uno de los cuales es una novela de más de 400 páginas titulada La miraculosa crónica de la noche, que fue finalista al premio literario máximo de Serbia, el Tulipán Dorado.
PD: Para los que quieran ir siguiendo el “caso Karadžić”, Global Voices ha ido publicando varios repasos a las reacciones de la blogosfera, la mayoría de los cuales están traducidos al español (la página que los recoge está aquí)

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[...] seen any pictures of how Ratko looks these days. He’s almost 70, and after all the unexpected details that emerged about Karadžić’s post-war life as a long-bearded miracle healer and prolific [...]