La escritora croata Slavenka Drakulić dedica un capítulo de su genial Café Europa, del cual ya hablé en otra entrada, a la identidad de los istrios. Ella, que tiene una casa en la localidad istria de Buzet, los llama “el pueblo de las tres fronteras” (Italia, Croacia y Eslovenia). No sólo por su historia de mezcla demográfica constante, sino también por la proximidad de las fronteras de los 3 países, que los habitantes de Istria cruzan a menudo para hacer compras como si tal cosa.
Según parece, muchos istrios no sólo disponen de pasaporte croata sino también italiano (y en algunos casos esloveno), a pesar del gran éxodo de istrios hacia Italia que tuvo lugar después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en los diversos censos de población durante la época de Yugoslavia, un gran número de istrios no se declaraban ni croatas ni italianos, sino simplemente istrios. Algunos incluso han continuado declarándose istrios después de la independencia de Croacia.
Istria es una región que tiene una historia fascinante, pero como no soy una experta en el tema no voy a entrar en detalle. Sólamente comentar que me sorprendió ver por todas partes carteles e indicadores en dos idiomas (croata e italiano) en un país tan nacionalista y obsesionado con la pureza étnica como es Croacia. Y sobretodo observar cómo la lengua istria-italiana (una especie de dialecto veneciano antiguo del italiano) convivía tan alegremente con la croata por toda la región. Hablando con varias personas me di cuenta de que la situación de bilingüismo en Istria está lejos de ser ideal, pero de alguna manera pervive. Y aunque a nivel oficial el croata sea la lengua imperante, por la calle y en las casas se oye mayoritariamente el istrio-italiano. Y la gente enseña a sus hijos las dos lenguas, normalmente gracias a iniciativas comunitarias de escuelas italianas.
Siendo catalana no pude evitar, como no, comparar la situación en Istria con la de Cataluña. Y a pesar de las muchas diferencias que existen en las dos regiones a nivel de aprendizaje de las lenguas y su uso oficial, un elemento común me llamó la atención: la actitud prepotente de ciertas personas venidas de otras partes de Croacia a Istria hace años negándose a aprender (y mucho menos hablar) ni pizca de lengua istria-italiana a pesar de haber pasado allí un montón de años.
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