Quedan menos de veinticuatro horas para que acabe la jornada electoral que nos ha estado amargando los telediarios desde hace meses, y el consumo compulsivo de Doritos por habitante está alcanzando cotas astronómicas mientras crece la ansiedad por los resultados de mañana por la noche. Los artistas ya no saben qué más hacer para llamar la atención con la cara de Obama (aunque algunos continuen intentándolo como Jorge Rodríguez Gerada en Barcelona), los periodistas han exprimido al máximo las mismas historias sobre los candidatos y ya no saben qué inventarse, y los blogs y charlas de café se repiten más que el ajo.
Por suerte, siempre queda The Onion para enterarse de los últimos acontecimientos de la campaña con rigor y objetividad (los subtítulos del vídeo son de Soitu):
Mientras tanto, esta mañana un artista de San Francisco llamado Alex Zecca se ha dedicado a cambiar el nombre de la calle Bush (paralela a la mía, por cierto) por Obama, simplemente colocando pegatinas encima de los carteles de cada esquina tal y como puede verse en esta foto. Aunque la cosa ha durado pocos minutos ya que al poco se ha presentado la policía y le ha obligado a quitar las pegatinas, la Comisión de Monumentos Presidenciales ha conseguido llevar a las urnas su propuesta para poner el nombre de George W. Bush a la depuradora de San Francisco (Proposición R).
También estos días se ha visto por las calles de Nueva York un cartel de campaña ciertamente original, pidiendo a la gente que se centre en las cuestiones de los programas electorales y no en el color de la piel de los candidatos (“let the issues be the issue”). Lo tenéis aquí abajo.
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