Aprovechando que me encontraba en el Silicon Valley (al sur de San Francisco) para la conferencia sobre África que os contaba ayer, decidí participar por primera vez en la celebración del Día de la Hispanidad. Organizada por la Asociación Española de Silicon Valley, en este caso la hispanidad consistía en un domingo en el parque cocinando paellas a tutiplén. Diría que hubo una decena de paellas, además de un número similar de tortillas de patatas, albóndigas, torrijas, flan casero y demás delicias a la española. Y es que a mí cuando se me presenta una oportunidad de placer gastronómico, la política se me olvida enseguida.

Sobra decir que probé todas las paellas (y una fideuá), cada una diferente de las otras y con su toque personal. Aprendí varios truquitos, como añadir ñoras picadas que contó un paellero alicantino (y que había comprado por internet), o picar el ajo y el perejil juntos el mortero que me contaron las responsables de la paella más sabrosa del día en mi opinión (la de la foto de aquí abajo). A ver si el año que viene me animo a hacer mi propia paella después de este cursillo acelerado.

la hispanidad se mide con paella

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