Aquí en el Congo ayer y hoy eran días festivos, los dos conmemorando sendos asesinatos de líderes políticos en este país. Y en medio de los dos, 40 años de dictadura de la mano del inventor de la cleptocracia moderna, Mobutu.
Ayer se conmemoraba el asesinato de Laurent-Désiré Kabila en 2001 a manos de su guardaespaldas en el palacio presidencial. Kabila llegó a presidente en 1997 después de haber liderado una revuelta contra Mobutu con el respaldo de Rwanda y Uganda que provocó una sangrienta guerra. Desde su muerte es su hijo Joseph el que ocupa la presidencia del gobierno hasta las elecciones de mayo de este año.
Y hoy se conmemora la muerte de otro líder rebelde muy querido por el pueblo congolés. Patrice Lumumba fue asesinado en 1961 menos de un año después de que el Congo obtuviera la independencia de Bélgica, y menos de un año después de que fuera elegido primer ministro en las primeras elecciones democráticas de la historia de este país. En realidad su mandato sólo duró 67 días, después de los cuales fue mantenido en un informal arresto domiciliario hasta su muerte.
Lumumba fue funcionario de correos, vendedor de cerveza y encarcelado dos veces: una por malversación de fondos (que él justificó por motivos políticos) y la otra por desorden público. Dos años antes de la independencia, fundó el Movimiento Nacional Congolés.
Durante la ceremonia de independencia el 30 de Junio de 1960 el rey Baduino de Bélgica hizo un discurso muy poco diplomático en el que alababa la colonización de su país, que “liberó el Congo del tráfico de esclavos” y les “construyó ferrocarriles, ciudades, industrias, escuelas, servicios médicos y agricultura modernizada”. Lumumba, que oficialmente no tenía que hablar, no pudo contenerse al oír esas palabras y pronunció un inflamado discurso reivindicando el sufrimiento del pueblo congolés a mano de los belgas, “exiliados en su propia patria, su suerte peor que la muerte misma”. Por ese discurso es hoy recordado como uno de las figuras más importantes del pan-africanismo, aunque según parece firmó su sentencia de muerte nada más empezar su mandato.
Las circunstancias de su muerte aún hoy en día no están claras, con implicaciones de la CIA (a causa de la ayuda soviética que Lumumba había solicitado) y del gobierno belga que no lo tragaba. Bajo presión después de la publicación de varios libros sobre el tema, en el 2000 el parlamento belga encargó una investigación que evidenció la implicación de este país en el asesinato. En 2002 Bélgica pidió perdón oficialmente a la familia de Lumumba y al pueblo congolés.
Desde 1966 Lumumba es un héroe nacional y mártir de la patria.
Lumumba

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